JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 29





Arata Hajime invitó a Caranta a observar por un gran monitor como su hijo apuntaba con un revólver a su cuñada Marisa.

-¡Nazareno!-gritó ella-, bajá el arma por favor.

El niño se encontraba parado a tan solo unos metros de ella estaba totalmente desnudo y no respondía, solo la observaba con una mirada fija y desafiante. Hajime entonces lanzó una orden.

-Suéltala Nazareno.

El niño hizo lo que le pedían y de pronto volvió a la normalidad.

-Tía-le dijo-, tengo mucho frío.

Ella se acercó y lo abrazó. Caranta entonces tomó del cuello al nipón y de inmediato dos guardias lo separaron de él.

-¡Malditos hijos de puta!-les gritó con furia.
-Empezás a entender Rodrigo-dijo el Justiciero tecnológico, ahora iremos juntos a la sala de juego y te mostraremos como funciona todo. -¡Llévenlo!-les ordenó a los guardias.

Salieron a un pasillo, Hajime y el Justiciero fueron por detrás, poco después se adentraron en el lugar. Los jóvenes se encontraban frente a las computadoras con sus brazos cruzados y con las miradas fijas en las pantallas.

-En estos momentos-explicó el Justiciero tecnológico-, están siendo controlados por nosotros. Ahora verás qué sucede. ¡Actívenlos!- les ordenó a dos personas que lucían guardapolvos blancos mientras en una pantalla gigante se desarrollaba un juego de rol llamado “Comandos”

-Siete, diez y once vayan por el objetivo, trece, uno y cuatro defiéndanlo-le ordenó a los gamers.

Los jóvenes agresores se levantaron y fueron hacia una esquina donde había armas de fuego y equipos de combate, en la pantalla gigante e increíblemente se mostraba la misma escena. Los otros tres jóvenes salieron corriendo hacia la otra esquina de la gran sala, allí había también armas y equipos de combate. Todos se cambiaron rápidamente, salieron a un parque descubierto y comenzaron a agredirse, en poco tiempo se trenzaron en una feroz batalla, uno solo salió ileso, los demás yacían en el suelo. Estaban muertos…

-¿Pero qué es toda esta locura?-preguntó Rodrigo desencajado-, mientras observaba a través de un ventanal la contienda y el desenlace.
-Ya sabés lo que podemos hacer y vos nos proporcionarás tu sabiduría para perfeccionar el proyecto-le respondió el Justiciero tecnológico.
-No seré cómplice de esto-pronunció Caranta.
-Lo serás o tu hijo muere-sentenció el Justiciero tecnológico.

JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 28


Arata Hajime nació en Tokio y con tan solo treinta y dos años de edad era uno de los cinco genios del grupo que encabezaba el Justiciero tecnológico. Él había diseñado los dispositivos para realizar los atentados pero además era un Neurocirujano respetado por sus pares en todo el mundo. Había llegado a Buenos Aires para asistir a un congreso pero eso era solo una pantalla.

Arata realizó los injertos a los gamers y mediante una nueva técnica no invasiba ahora se podía inyectar un dispositivo que controlaba sus mentes sin necesidad de realizar cirugías. Su primer conejillo de indias fue Nazareno y por los resultados obtenidos con el hijo de Caranta  se logró un rotundo éxito.

Rodrigo fue conducido a una sala de reuniones donde lo esperaba el Justiciero y Arata. Al ingresar el japonés bajó su cabeza en señal de respeto.

-¿Usted es el doctor Arata Hajime verdad?-preguntó sorprendido Caranta.
-Es un placer conocerlo profesor-respondió con respeto el japonés.
-¿Pero qué hace una celebridad como usted con este loco?
-Ay Rodrigo-bromeó el Justiciero-, ya estoy dudando de tu inteligencia. ¿No te diste cuenta todavía?
-¿Qué clase de monstruos son ustedes?
-Aunque no lo creas, nuestro grupo pretende salvar al mundo y el doctor Hajime es una parte fundamental del proyecto. Ahora sentate, necesitamos contarte lo que planeamos y para qué te necesitamos.
-Antes debo pedirte algo.
-No estás en posición de solicitar nada.
-Sacate la máscara, quiero saber quién sos.
-No es el momento de revelarte mi identidad.
-¿Te conozco verdad? esa voz me resulta conocida aunque intentes cambiarla.

El Justiciero se quedó en silencio unos instantes mientras Arata sentado a su lado sonreía.

-Solo voy a decirte que te admiro mucho, es por eso que serás fundamental para que nuestro proyecto llegue a buen puerto.
-¿Qué le hicieron a Nazareno?
-Su hijo-intervino Arata- solo fue utilizado para unos ensayos que por cierto han resultado exitosos. Pero quédese tranquilo él volverá a la normalidad en unos días.
-No me respondieron a lo que les pregunto.
-¡Rodrigo!-exclamó el Justiciero tecnológico-¡No nos permitís hacerlo!
-Haganlo entonces de una vez.

Ferro salió de la reunión con el Jefe del SSA y y el director de la CIA con más dudas que certezas.
"Acá hay gato encerrado" -se dijo-mientras conducía su auto- "Estos tipos ocultan algo por que no se entiende que teniendo todas las chances de atrapar al asesino aún no hayan caído sobre él"

Decidió regresar a su casa para descansar un poco y pensar los pasos a seguir, él ante todo era un sagaz investigador y no se quedaría de brazos cruzados. De pronto recibió un llamado, era la cuñada de Caranta.

-Hola Marisa ¿en qué puedo ayudarla?
-Hace más de un día que no sé nada de Rodrigo.
-Él está bien, quédese tranquila.
-Sabe entonces dónde se encuentra.
-Algo así.
-Explíquese.
-No puedo informarle nada más por el momento.
-¡Rodrigo me dice lo mismo!-gritó Marisa.
-Marisa, su cuñado está viviendo una situación complicada, tenga paciencia por favor, él pronto se comunicará con usted.
-No me deja más tranquila con lo que me dice, pero...¡No! ¡Nazareno no!
-¿Qué sucede Marisa?

La comunicación se interrumpió...






ADIÓS MI CHINITA


Aquella tormenta fue tremenda y te encontré en aquél chalet abandonado. 

Casi no tenías fuerzas, casi estabas entregada a tu suerte, apenas tenías unas semanas de vida y te tomé en mis brazos, te llevé a casa y luchaste para seguir viviendo, y desde ese día hasta hoy pasaron trece años.

Luchaste como una tigresa hasta el final, parecía como aquella vez que te recogí de la calle pero tus ojitos me decían que ya no soportabas más, que estabas librando tu última batalla en este mundo. Y realizaste tu último acto de amor incondicional trasladándote como podías desde la cocina donde te dejamos para ir a morir al lado de nuestra cama, de mí lado de la cama. 

¡Como no llorarte mi china! 

¿Quién es la gata más linda de todas? te preguntaba todos los días para después responderte ¡La china es la más linda de todas! ¡No busquen otra más linda por que no la hay! 

Y no la habrá sin dudas por que eras única.

La vida es así me dicen, pero no puedo todavía aceptar que te llevaste con vos un pedacito de mi corazón y que extraño tu compañía en esas noches que escribía y te quedabas cerca mío como custodiando mi imaginación. 

Así eras chinita; compañera, amiga, independiente y a veces muy cabrona cuando te quedabas sin comida y maullabas hasta el hartazgo reclamando por más.

 ¡Si ya comiste gorda!-te decía- pero no parabas hasta ver tu pote lleno de nuevo, aunque después no comieras hasta que se te antojara y yo me reía por eso.

Fuiste parte de nuestra familia, y hoy la tristeza nos embarga por que no podemos aceptar tu ausencia, por que se terminó una parte muy importante de nuestras vidas. 

Por que en definitiva uno ama a sus seres queridos sean de la raza que sean y los sufre de igual manera cuando abandonan este mundo.  

Y hoy sigo llorando por vos, por mí, por mamá, y ojalá nos volvamos a encontrar vaya a saber en qué lugar.

Adiós mi chinita hermosa, nunca vamos a olvidarte, por que jamás podremos olvidarte...





  

JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 27

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 Rodrigo fue llevado a una habitación y lo encerraron, aún no podía creer lo que estaba sucediendo, ese loco pretendía dominar las mentes de jóvenes gamers para vaya a saber qué propósitos. Pensó en que su hijo ya había sido atrapado por ese desquiciado y su cabeza trabajaba a mil pensando en cómo salvarlo. Intentó tranquilizarse un poco, se recostó en una cama de una plaza que había allí y pronto se quedó profundamente dormido. Hacía días que dormía de a ratos por todo lo que le estaba sucediendo.
Despertó y se encontró con el Justiciero tecnológico que se había sentado en una silla y lo observaba.
-Buenos días bella durmiente-bromeó-, parece que estabas cansado.
-¿Cuánto dormí?
-Como ocho horas, ahora es tiempo de que comiences con tu trabajo.
-Quiero que liberes a Nazareno.
-Lo haré si hacés lo que te pido.
-¿Tengo alternativa?

El Justiciero soltó una carcajada.

-Levantate, date una ducha, ahí te dejamos ropa limpia, en una hora vendré a buscarte.

Ferro se reunió con el jefe del SSA y el director de la CIA.

-¿Ustedes sabían que Caranta tenía contactos con el Justiciero tecnológico?-preguntó el detective.
-Así es-respondió el Jefe del SSA.
-¿Y si sabían porqué no lo siguieron para atrapar a ese asesino?
-Por que como le dijimos en nuestra anterior reunión-intervino el director de la CIA-, esto va más allá de los atentados. Hay una red mundial de locos que planean algo que todavía no sabemos y necesitamos a Caranta para poder averiguarlo.
-O sea que lo están utilizando.
-Por supuesto y él lo sabe.
-¿Para qué mierda me quieren a mí entonces?
-Usted es una pantalla, ya se lo hemos dicho, si el Justiciero sospecha que estamos tras sus pasos no podremos saber qué trama.
-¿Él me conoce?
-Por supuesto, es muy inteligente aunque creemos que se siente tan omnipotente que ni sospecha que estamos siguiéndolo.
-¿Y si ya lo sabe?
-Este tipo de maníacos por lo general actúan por instinto en ciertas situaciones, no en todas por supuesto, pero muchas veces al creerse tan superiores eso les juega en contra y cometen errores, tenemos que estar atentos para cuando eso ocurra.
-Caranta también es muy inteligente y no creo que el Justiciero tecnológico pase de largo esa aptitud, lo debe estar presionando con algo o con alguien.
-Es un buen punto detective, y también hemos analizado esa posibilidad.
-¿Entonces?
-Dejaremos que muestre sus cartas y confiamos en que Caranta nos informará todo.
-¿Y si no lo hace? O mejor dicho ¿y si no puede hacerlo?
-Nosotros también lo tenemos agarrado a él de las pelotas-sentenció el Jefe del SSA.

JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 26

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Al ingresar al edificio, el Justiciero saludó a dos guardias fuertemente armados que se apostaban cerca del ascensor.

-Haremos un tour por mi morada-dijo sonriendo.
-¿Cómo nadie sabe de esto?-preguntó Rodrigo.
-¿Tengo que explicarte eso? ¡Vamos Rodrigo eres muy inteligente!

Llegaron al tercer piso, otros dos guardias custodiaban el lugar, ingresaron a una sala y para sorpresa del invitado se encontró con unos veinte adolescentes enfrente de monitores con cascos 3D y jugando entre ellos juegos de rol en línea, la mayoría de ellos eran habitantes de la villa.

-¿Gamers?-preguntó Rodrigo asombrado, ¿tenés una sala llena de chicos para jugar?
-Así es, cada uno de ellos juega alrededor de cinco horas seguidas, luego les damos de comer lo que quieran y regresan aquí a seguir jugando hasta que los mandamos a dormir.
-Sigo sin entender.
-Cada uno de ellos tiene injertado en su cerebro un dispositivo, nosotros ahora controlamos sus mentes.
-¿Le pusiste a mi hijo eso?-preguntó Rodrigo con ganas de tomarlo del cuello.
-Sí y no.
-No entiendo.
-Nazareno ha sido parte de una fase 2 que venimos desarrolando hace dos años. Su prueba fue menos invasiva y además no se necesitó cirugía para poder realizarle un injerto.
-¿Usaste a mi hijo en tu maldito experimento?
-¡Y funciomó!¿no es genial?

Rodrigo intentó agredirlo pero al instante dos guardias lo inmovilizaron.

-¡Maldito hijo de puta pagarás por esto!
-Lleven al señor Caranta a la habitación que le asigné-les ordenó-, cuando te calmes un poco iré a verte-le dijo en un tono conciliador.
-¡No tengo nada que hablar con vos basura!
-Yo creo que sí, tené en cuenta que ya domino la mente de tu hijo y no te conviene contradecirme.

Ferro fue informado por sus colaboradores de la desaparición de Rodrigo y enfureció.

-Solo tenían que custodiarlo. ¡No pueden ser tan inútiles!
-Señor-dijo uno de ellos, este hombre es muy inteligente.
-¡Ya lo sé imbécil! ¡Se los recalqué cuando les di la misión!

Los dos policías agacharon sus cabezas.

-Ahora no sé que hacer ni por donde empezar a buscarlo. ¡Salgan de mi vista!

Al quedarse solo, Ferro realizó un llamado al Jede del SSA informándole de la situación.

-Está con el Justiciero, ya no tengo dudas de eso-sentenció el Jefe...



JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 25

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Caranta salió de la casa de su cuñada y se topó con los dos policías que lo custodiaban.

-¿Todo bien?-preguntó uno de ellos.
-Sí, solo fue una indisposición, gracias por preguntar. Regreso a mi casa.
-Lo escoltaremos.

Los dos autos partieron pero a las pocas cuadras Rodrigo estacionó. Los policías hicieron lo mismo.
De pronto Caranta salió corriendo y fue tal la sorpresa de estos que no supieron qué hacer.

-Este tipó se volvió loco ¿o qué?
-Quiere despistarnos ¡correlo Juárez!

Ya era tarde, el buen estado físico de Caranta que acostumbraba a correr todas las mañanas antes de ir a su empresa fue demasiado para el policía que lucía algunos kilos de más y pronto lo perdió. Regresó jadeando y le habló a su compañero con un hilo de voz.

-LLamalo a Ferro.

Caranta se percató de que ya no lo siguieran, tomó el teléfono que le había proporcionado el Justiciero tecnológico y lo llamó.

-Necesito verte-le dijo cuando le respondió.
-¿Y esos policías que te siguen?
-Ya los perdí.
-¿Dónde estás?
-Cerca del puente de la mujer en Puerto Madero.
-Te mandaré a buscar, un auto de color gris te esperará en la avenida Alicia Moreau de Justo, cuando lo veas sube directamente a la parte trasera.

Como le dijo el Justiciero tecnológico, el auto ya lo estaba aguardando. Rodrigo se subió.

-Buenas noches-le dijeron..
-¿Sos vos?
-Me gusta ir a rescatar amigos en problemas.
-Vos no sos mi amigo, sos un loco hijo de puta.

El Justiciero tecnológico lucía una máscara.

-Sacate la careta.
-Por el momento prefiero que no conozcas mi identidad, sé que estás trabajando con el SSA y ¡la CIA! ¡Qué honor para mí que ellos también me busquen!
-No te voy a preguntar como sabés eso, pero evidentemente o sos un agente o tenés mucha llegada en las altas esferas.

El Justiciero largó una diabólica carcajada.

-Sos muy inteligente, pero frío frío.
-¿Qué le hiciste a mi hijo? ¿de qué experimento hablabas?
-Tiempo al tiempo, ahora te llevaré a un lugar sorprendente y allí sabrás de qué se trata.

El auto arrancó arando y Rodrigo tuvo que agarrarse fuerte para no golperse. Mientras conducía a toda velocidad el Justiciero canturreaba una vieja canción infantil.

-Vamos de paseo pi pi pi, en un auto feo, pi pip pi, pero no me importa pi pi pi, si me hago torta.
-¡Bajá la velocidad loco de mierda!-le gritó Rodrigo visiblemente aterrado.
-¡Me encanta manejar a la madrugada!-exclamó el Justiciero tecnológico, es como si la ciudad fuera toda para mí. 

Por poco no chocó contra un taxi cuando cruzó un semáforo en rojo, apenas pudo esquivarlo y siguió riendo y disfrutando del momento. Instantes después dobló por una avenida hacia el sur y luego en una calle terminando el viaje en la entrada de una villa de emergencia. Ingresó en ella, la recorrió lentamente, solo pocos habitantes se encontraban en sus calles deambulando, algunos eran como zombies fumando paco, otros eran delincuentes y dealers armados hasta los dientes que los observaban pasar y hasta alguno levantaba su mano para saludar, evidentemente conocían mucho al Justiciero. De pronto, y al pasar las viviendas precarias, apareció un edificio, parecía que habían cambiado de mundo, si bien éste no era lujoso, su construcción era moderna. Al verlo venir dos patovicas trajeados abrieron el portón de entrada y saludaron con sus cabezas.

-Bienvenido a mi mundo estimado Rodrigo-comentó el Justiciero-, ahora podrás entender de qué se trata nuestro proyecto...    










JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 24

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Caranta llamó inmediatamente a su cuñada luego de que el Justiciero tecnológico le cortó la comunicación. eran ya las dos de la mañana.

-¿Qué pasa Rodrigo?-preguntó Marisa-, estábamos durmiendo.
-Perdoname, ¿Nazareno está bien?
-Sí, se durmió a eso de las once.
-¿Podés ir a su habitación?

Ella le pidió que esperara en línea, al abrir la puerta del cuarto se encontró con su sobrino sentado frente a la computadora, tenía unos auriculares puestos y se entretenía con un juego de rol en línea.

-¡Nazareno!-gritó.

El niño no respondía. Ella entonces le quitó los auriculares.

-¿Qué haces levantado?

El niño tenía la mirada enfocada en el monitor y no le respondió.

-¡Nazareno!

El niño ahora giró su cabeza y le sonrió levemente, su mirada era desorbitada y su mente parecía estar en blanco.

-¿No me escuchás?

El niño seguía observándola sin responder. Marisa entonces regresó a la sala y tomó el teléfono.

-Está frente al monitor de la computadora, no me responde, es como si estuviese en trance.
-Voy para allá.

Rodrigo tomó las llaves del auto se puso unos jeans, una remera y un calzado deportivo, fue hasta la cochera y se subió al auto, al salir vio enfrente de su casa un auto estacionado con dos hombres. No le pareció extraño, seguramente Ferro le dejó una custodia. La casa de su cuñada no estaba muy lejos de la suya, observó por el espejo retrovisor y se dio cuenta que al auto lo seguía, un rato después llegó y se bajó del auto, los hombres de Ferro estacionaron detrás e hicieron lo mismo.

-¿Ustedes son policías?-los interrogó.
-¿Dónde va señor Caranta?-preguntó uno de ellos.
-Muestrenme su identificación-les pidió.

Los dos tipos sacaron su chapa.

-Trabajamos con Ferro-dijo uno de ellos-¿qué hace a esta hora por acá?
-Mi hijo tuvo una descompensación.
-Lo esperaremos aquí.

Caranta tocó el timbre del departamento de su cuñada, un guardia le abrió la puerta. subió al ascensor, ella lo aguardaba en la puerta.

-¿Sigue igual?
-Sí.

Sonó el télefóno que le había entregado el Justiciero y Rodrigo atendió.

-¿Qué le hiciste hijo de puta?
-Quedate tranquilo, tu hijo está bien, solo es parte de un experimento.
-¿De qué carajo me hablás?
-Todo a su tiempo, ahora andá con tu hijo.

Rodrigo corrió con su cuñada a la habitación y al ingresar Nazareno salió corriendo y lo abrazó.

-¡Papi!¿Viniste a verme?
-¿Estás bien hijo?
-Sí, pero tengo sueño.
-Bueno te llevaré a la cama.
-Quiero que me lleve la tía Marisa.
-Está bien pequeño.

Marisa lo acostó y en segundos el niño se quedó dormido, Marisa miró a su cuñado.

-No entiendo nada, te juro que hace un rato parecía un ente.
-Yo tampoco entiendo nada-respondió él-, pero pronto sabré las causas.
-Rodrigo, sabés que podés confiar en mí ¿qué está pasando?
-No puedo decirte nada por ahora, es peligroso para Nazareno y para vos.
-Rodrigo...
-Marisa, te pido un favor, no te separes de él en ningún momento. No vayas mañana a la empresa, llamalo a Carlos y decile que se haga cargo de todo.
-Pero Rodrigo.
-¡Hacé lo que te digo por el amor de Dios!
-Está bien.
-Yo ahora debo irme.
-¿A dónde vas?

Él la besó en la mejilla y se fue...





JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 23

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La reunión entre el Director de la CIA, el Jefe del SSA (Servicio Secreto Argentino) Caranta y Ferro duró más de una hora, allí el estadounidense les mostró varios informes sobre extraños atentados producidos en varias ciudades de su país y que eran muy similares a los perpetrados por el Justiciero tecnológico.

-Esto no es casual, también recibimos informes similares desde Francia, España, Japón y China, sospechamos que una organización está trabajando en las sombras.
-Pero con qué fin-comentó Ferro-, si esto es algo internacional solo me queda pensar en que son terroristas.
-Hemos investigado a las células terroristas y ninguna está detrás de esto, es por eso que estoy aquí.
-¿Y en qué podemos ayudar nosotros?-preguntó Caranta.
-Usted es uno de los cinco genios tecnológicos más importantes del mundo, hemos realizado un análisis de su capacidad y necesitamos de su ayuda para intentar desarticular esta banda de locos. También sospechamos que no se quedarán solo en los atentados, algo mucho más grande están tramando.
-Caranta-interrumpió el jefe de la SSA-, necesitamos que usted analice los restos que recuperamos de cada uno de los atentados para poder tener información del tipo de tecnología que utilizan. Nuestros peritos calificados nos dicen que esto es algo nuevo, nunca visto hasta ahora y mister Benson me lo ha confirmado, ellos tampoco pueden.
-Es verdad señor Caranta, ya hemos contactado a las otras cuatro personas que como usted podrían ser de gran ayuda.
-Haré lo que pueda.
-Y se lo agradecemos, ahora usted será custodiado por el detective Ferro las 24hs del día, tememos que sufra algún tipo de ataque por parte de esta banda, ya saben que trabaja o trabajará para nosotros y su vida y la de sus seres queridos corren mucho riesgo.
-Pero yo soy solo un simple detective-intervino Ferro.
-Por eso mismo lo convocamos, para no levantar sospechas, si ponemos a nuestros agentes a cuidar al señor Caranta, ellos se darán cuenta al instante.

Rodrigo pensó en el Justiciero, él ya había intervenido y lo tenía tomado del cuello. ¿Qué hacer entonces?

Regresó a su casa, se sentía abrumado y cansado, pensó en dormir un rato. Marisa se había llevado a  Nazareno a su casa. Como siempre lo hacía se dio una ducha y comió lo que le había dejado la empleada doméstica, se sentó en su gran sillón pero esta vez no encendió el televisor, necesitaba pensar un poco para poder tomar decisiones. En eso estaba cuando sonó el teléfono móvil que el justiciero le había dado para que el SSA no lo rastree.

-Buenas noches Rodrigo.
-Que querés-respondió ofuscado.
-Epa hombre-bromeó el Justiciero-, ¿tuviste un mal día hoy?
-Desde que apareciste todos mis día son malos.
-Pensá en Nazareno, y pensá también que podrías ser parte de algo grandioso que solucione de una vez por todas las injusticias que se sufren a diario.
-Sos un loco de mierda.
-La ira no te conducirá a nada.
-¿Qué querés?
-¿No te llamo tu cuñada?
-¿Marisa? ¿para qué iba a llamarme? ¿Le hiciste algo a mi hijo?
-Te prometí que no le haría nada si te portás bien conmigo.
-¿Entonces?

El Justiciero cortó la comunicación.

-¡Maldito hijo de puta!






JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 22

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Ferro estaba por subirse a su auto cuando fue interceptado por dos trajeados.

-Detective-dijo uno de ellos-, tiene que acompañarnos.
-Dígale a su jefe que voy a un operativo y...
-Nuestro jefe no espera.

Ferro cerró su auto y se dirigió a una camioneta negra junto a los dos agentes,  le abrieron la puerta trasera y subió.

-Buenos días detective-lo saludó el jefe del Servicio Secreto.
-Habíamos quedado en algo usted y yo.
-Lo lamento, pero esto es urgente y debemos irnos.
-¿Dónde me lleva?
-Hoy comienza su trabajo y quería darle yo mismo las directivas.
-¿Que haré con el mío?, debería estar yendo a un operativo.
-Eso ya está todo arreglado con sus superiores.
-¿ Qué debo hacer?
-Mientras lo llevo le explico.  Agente Lolo, comuníqueme con Caranta.
-Si señor.

Rodrigo llegó a su casa, su hijo lo acompañaba, ingresaron y al verlo Marisa corrió a abrazar a su sobrino.

-¿Estás bien pequeño?
-Sí tía, muy bien, papá fue a buscarme a la casa de los juegos. ¡Es maravillosa.!

Marisa miró a su cuñado sin entender.

-Luego te explicaré todo-le dijo Rodrigo, llevalo a que se de un buen baño y acostalo.
-Papá, quiero comer.
-Tenés razón hijo, debes estar muerto de hambre.
-Te haré unas hamburguesas-intervino su tía.
-¡Me encantan!
-Lo sé, lavate bien las manos y vuelve.

El niño salió corriendo , Rodrigo y Marisa quedaron solos, ella lo interrogó.

-¿No me dijiste que lo tenían secuestrado?
-Así es.
-¿Entonces?
-No me preguntes nada ahora Marisa, te prometo que te lo explicaré todo a su debido tiempo.
-Sigo sin entender.

De pronto sonó el teléfono de Rodrigo.

-Hable
-Necesito verlo-dijo el jefe del Servicio Secreto.
-¿Ahora?, es demasiado tarde y...
-Anote la dirección y venga ya para acá.
-Estaré allí en media hora.

Al llegar a la dirección que le habían pasado Rodrigo no entendía nada, era un albergue transitorio ubicado en la colectora de la Av Genral Paz. Sonó nuevamente el teléfono.

-Ingrese al hotel-le ordenaron.

Rodrigo se internó en el lugar y allí lo esperaban dos agentes que le abrieron la puerta de su auto.

-Baje y acompáñenos-le ordenó uno de ellos.

Ingresaron por una puerta lateral del hotel que estaba en el etacionamiento. Rodrigo se sorprendió ya que allí había gente de seguridad, otras que iban y venían de un lado a otro y con varias oficinas como las que se veían en las películas del FBI. Cruzaron un pasillo y al final ingresaron a una sala de reuniones allí los esperaban sentados el jefe del Servicio Secreto y Fierro.

-¿Pero qué hace él aquí?-preguntó Rodrigo echándole una mirada de furia a quién lo investigaba por los atentados.
-Tranquilícese Caranta y tome asiento.

Ferro se mantenía en silencio y lo observaba.

-El detective trabajará con usted.
-¿El también pertenece a la agencia?
-Fue como usted, invitado a participar.
-¿Lo presionaron igual que a mí?, por que hasta donde yo sé ustedes más qu invitarme me extorsionaron.
-Rodrigo-le habló el jefe ahora en un tono más paternalista-, esto no solo afecta a la seguridad nacional si no que también al mundo.
-Explíquese.
-Según nuestros informantes, el justiciero tecnológico está tratando de desviar nuestra atención.
-No entiendo.
-En realidad, hay aquí algo mucho más grande y complejo.
-¿Le parecen poco los atentados que perpetró?, asesinó hasta el presidente de la Corte Suprema.
-Eso fue un pequeño eslabón de una cadena.
-Sigo sin entender.
-Este sujeto pertenece a un grupo, de digamos, genios tecnológicos que están tramando un plan que podría afectar a todo el mundo.

En ese momento ingresó otro trajeado, pero no parecía ser un agente del gobierno nacional, al verlo el jefe del Servicio Secreto se levantó para recibirlo y le tendió su mano.

-Bienvenido mister Benson, es un honor para mí recibirlo.
-Gracias.
-Caranta, Ferro, les presento al director de la CIA...






JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 21

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El Justiciero tecnológico citó a Caranta para que acudiera a un lugar, le pasó la dirección y una hora después se adentró en la localidad de Parque Leloir en Castelar, tomó la avenidad principal y recorrió con su auto unas cinco cuadras, dobló hacia la derecha y siguió por una calle de tierra otras siete cuadras.
Al llegar a la dirección, detuvo la marcha, apagó el motor y se bajó. Era una vieja casaquinta con signos de deterioro pero que conservaba aún algo de su esplendor de antaño. Se acercó al gran portón de madera que al igual que la vivienda había sufrido el daño por su falta de mantenimiento.
De pronto y por detrás de él alguien le habló.
-No te des vuelta Caranta-le ordenaron mientras alguien desde adentro abría el portón-, ingresá a la quinta..

Rodrigo hizo lo que le pedían, entró y de pronto sintió que algo golpeaba en su cabeza, se desmayó y al despertar, veía borroso aunque pudo divisar que se encontraba en una gran sala de estar, intentó incorporarse pero un repentino mareo lo hizo quedarse en su sitio. Escuchó la voz de su hijo a lo lejos, parecía estar riéndose con ganas, como disfrutando del momento. Gritó llamándolo pero quién apareció ante él fue el vengador tecnológico. Este lucía una máscara para no ser reconocido, se le acercó y le habló.
-Como verás, he tratato bien a tu hijo.
-Quiero verlo.
-Todo a su tiempo, antes vos y yo conversaremos.
-¿Qué mierda querés de mí?
-Sos el mejor en tecnología, uno de los cinco más brillantes del mundo, pues bien te necesito para dar mi último golpe.
-Vos no te quedás atrás, está volviendo locos a los investigadores ¿para qué me necesitas a mí?
-Debo reconocer que mi trabajo ha sido impecable, pero, y como te dije, ahora necesito dar un paso adelante y vos me vas a ayudar. Mi intención es hacer justicia por todos aquellos que sufren a diario como quedan impunes las  violaciones y asesinatos de sus familiares y amigos. Gente que no tiene defensa alguna, gente a las cuales se les rien en la cara y ven como esos degenerados y homicidas salen como panchos por su casa sin que nadie los castigue. Vos también sos una victima.
-¿Y vos? ¿Fuiste víctima también?

El vengador agachó la cabeza y se tomó unos segundo para responder.

-No te traje hasta aquí para hablar de mí, solo te voy a decir que represento a la gente que ha sufrido todo tipo de vejaciones por parte de un sistema que no funciona para hacer justicia, todo lo contrario, ayudan a esas lacras, y no hablo solo de los homicidas, también incluyo al poder político que hacen negociados con narcotraficantes que les pudren la cabeza a mucha gente sin recursos para después utilizarlos para sus viles fines.
-¿Cuál es tu plan?
-Lo sabrás a su debido tiempo, ahora voy a liberarte y te llevarás a tu hijo pero si me traicionás ya sabés lo que soy capaz de hacer. ¡Patán!-gritó-, dejá que el niño venga.

El pequeño, salió de otra sala y al ver a su padre corrió a sus brazos. Rodrigo le sacó un mechón de pelo de su frente lo besó y le preguntó si estaba bien.

-Si papi, acá la pasé súper ¿puedo volver algún día?

Rodrigo no supo que responderle.

-¿Puedo papi?



EL REGRESO (CUENTO)





Regresó una noche fría, llevaba puesto un abrigo gastado y se cubría el rostro con su solapa casi deshecha por el tiempo de uso. Se acercó al portal y dudó un momento hasta que se decidió y golpeó aquella puerta. Una luz se encendió en una de las tantas ventanas de la casa. Pasaron minutos que le parecieron horas y finalmente una mujer abrió. El hombre notó que ella estaba más hermosa que como la recordaba, su cabellera rubia, sus ojos celestes, su cuerpo que parecía tallado por un Dios se mantenía igual a la última vez que estuvieron juntos. Ella lo reconoció al instante a pesar de ver ahora a un hombre donde una vida llena de incorrecciones fueron lapidarias para su ahora desgastado cuerpo.   
-Hola Clara-saludó él en un susurro.
-Pasá Saúl-dijo ella.
-Han pasado muchos años-comentó él.
-Así es, y aqui estás.
Ingresaron a la casa y se dirigieron al living, este se mantenía increíblemente igual, nada había cambiado, recordó entonces cuando luego de burlarse de ella decidió marcharse.  
-Todo está como entonces, es increíble y...
-Lo sé, y te dije que volverías-se anticipó ella.
Clara se acercó y lo besó apasionadamente, él la tomó en sus brazos y comenzó a quitarle la ropa, hicieron el amor como si fuese la primera vez. Cada caricia, cada beso, cada suspiro mostraban que su unión sería ya inquebrantable.

Veinte años antes...

Saúl, un hombre adinerado, sin escrúpulos y con una vida llena de vicios fue a consultar a una parapsicóloga sobre su futuro, no creía demasiado en ello pero últimamente sentía que no era feliz. 
Un amigo le recomendó que fuera a consultarla y ella le predijo que perdería todo lo que tenía y que lo único que lo salvaría sería el amor de una mujer. Él se burló de ella, largó una carcajada y se fue.

El nombre de esa parapsicóloga era Clara... 

JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 20

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Al verlo ingresar a la casa, Marisa no pudo contener su emoción y corrió hacia él instintivamente y lo besó en los labios. Rodrigo, sorprendido, al principio no supo qué hacer y se quedó observándola incrédulo.

-Perdón-dijo ella-, fue un impulso.

Él no respondió, le acarició una de sus mejillas y se dirigió a su cuarto, necesitaba ducharse y dormir un poco. Todo lo que había vivido esas semanas había sido muy intenso y desgastante. Cuando se disponía a ingresar para ducharse sonó su móvil.

-Buenas noches Rodrigo-lo saludaron.

De inmediato Caranta reconoció la voz, era la del mismo tipo que lo había visitado aquella noche en su celda.

-¿Ahora que mierda quiere?-le preguntó de mala manera al sujeto.
-Al menos un gracias por haber hecho justicia por su mujer.
-¿Un gracias? eso me ha traído más problemas.
- Puede ser, pero con el tiempo sabrá apreciar ese gesto.
-No lo creo, ¿por qué me llamó?
-Tengo algo que usted aprecia mucho y quiero hacer un trato.
-No entiendo.
-Aguarde un instante por favor.
-¿Papá?
-¡Hijo!
-Vení a buscarme por favor.
-Quedate tranquilo, ¿estás bien?
-Muy bien cuidado por cierto-le dijo el vengador retomando la comunicación.
-¿Por qué secuestraste a mi hijo? ¡Sos un mal parido!
-Tranquilo Rodrigo, me enteré que trabajará para el gobierno facilitándole su experiencia en tecnología para poder atraparme, pero como verá soy muy hábil y tengo muchos contactos incluso dentro del gobierno.
-¿Y qué querés a cambio?
-Todo a su tiempo. En principio hará lo que yo diga y seguirá trabajando con ellos como si nada estuviera pasando, pero si les avisa de esto, su hijo sufrirá las consecuencias.
-¡Haré lo que me pidas pero liberalo!
-Como le dije señor Caranta su hijo estará bien cuidado, no se preocupe, eso sí a la menor sospecha de que intenta traicionarme, él muere.

Dicho esto el vengador cortó la comunicación.

-¡Marisa!-gritó Rodrigo.

Ella acudió de inmediato a la habitación, él caminaba frenéticamente de un lado a otro con su teléfono en la mano.

-¿Qúe pasa Rodrigo?

Él no respondió.

-¡Rodrigo que carajo te pasa!-le gritó con más énfasis.

Ferro y el Jefe del Servicio Secreto se reunieron en un viejo bar de mala muerte ubicado en el barrio de Balvanera. Allí solo había algunos asiduos concurrentes.

-Bueno usted dirá-le dijo Ferro.
-Ya está enterado que el Juez que entendía en la causa Caranta fue reemplazado y él dejado en libertad.
-Eso no es novedad, ¿para qué quería hablar conmigo?
-Necesitamos un gran favor.
-¿Un favor? ¿En qué puedo ayudarlos yo a ustedes?
-Tenemos un plan para atrapar al asesino y usted encaja perfectamente en él.
-Explíquese.
-Queremos que se una a Caranta y trabaje con nosotros.
-¿Con Caranta?
-Así es.
-Pero él es el principal sospechoso.
-Usted y yo sabemos que es inocente ¿O me va a decir que no piensa eso?


JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 19

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Caranta observaba al sujeto sin entender nada, ¿qué trabaje para ellos? ¿cómo saber si esa gente en realidad no era una banda de delincuentes?

-No respondió a mi propuesta-comentó el sujeto.
-¿Por qué tendría yo que trabajar para ustedes a cambio de mi libertad?, ¿quiénes son realmente?
-Ya se lo dije, somos del Servicio secreto.
-Eso no es garantía de nada, en este país todos sabemos como trabajan.
-No nos subestime Caranta, es verdad que nuestra reputación ha sido manchada por ciertos funcionarios que...

Caranta soltó una carcajada que molestó a su interlocutor.

-¿De qué mierda se rie?, usted está en una posición complicada y a punto de ir a la cárcel por mucho tiempo.
-Una causa bien armada, ¿y en qué podría ayudarlos yo a ustedes?
-Hay un asesino afuera que es muy inteligente y usted puede ser el único capacitado para detenerlo.
-Es un vengador diría yo, un tipo que seguramente sufrió de las injusticias que se viven a diario en este país.
-¿Lo avala?
-Haga una encuesta entre la gente común y me cuenta.
-Ese asesino no mide clases sociales Caranta, mata gente inocente también.
-Hasta ahora me parece todo lo contrario. 
-Bueno, me está cansando, acepta la propuesta o en breve tendrá una condena.
-¿Tengo alternativa?
-Ninguna.

Caranta guardó silencio unos instantes. 

Unos días después el nuevo Juez lo dejó libre por falta de mérito y Rodrigo regresó a su casa.

Ferro dirigía un operativo antidrogas en un asentamiento que se ubicaba en las afueras de Buenos Aires. Una banda había sido desarticulada y eran trasladados a tribunales, de pronto alguien le habló.

-Buenas noches detective.
-¿Y usted quién mierda es?-respondió el policía de mala manera.

Era un hombre de unos cuarenta años, de baja estatura y con una calvicie incipiente, lucía unos lentes oscuros y un traje negro. 

-Necesito que hablemos.
-¿Por qué tendría que hablar yo con usted?
-Por que soy el Jefe del Servicio secreto-dijo el hombre mientras le mostraba su chapa.

En otro lugar, lejos de allí el vengador se encontraba con un secuaz, era la misma persona que le había entregado el celular en uno de sus ataques al asesino que habían dejado libre con total impunidad.

-¿Hiciste lo que te pedí?
-Sí señor.
-¿Lo llevaste a dónde te indiqué?
-Por supuesto.
-Perfecto, ahora llamaré a Caranta...

JUSTICIA TECNOLÓGICA CAPÍTULO 18

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Caranta fue trasladado del penal encapuchado y bajo estrictas medidas de seguridad hacia un lugar ubicado a unos 50 kilómetros de donde se encontraba alojado. Era el casco de una vieja estancia que había sido remodelada y ahora utilizada por el Servicio Secreto. Allí fue encerrado en una habitación.

—Se quedará aquí—le dijo el trajeado que lo interrogó en el presidio—, lo vendremos a buscar en una hora.
—¿Dónde estoy?
—Eso a usted no le importa y le sugiero que no haga más preguntas.
—¿Me va a golpear?

Y sin mediar palabra, el sujeto le dio un cachetazo y se retiró no sin antes ordenarles a dos custodios que lo vigilaran.

Ferro salió de la oficina del Juez, todavía no entendía por qué éste había sido presionado para abandonar la causa, algo mucho más grave que los propios atentados estaba ocurriendo, de eso ya no tenía dudas pero esperaría a que el Magistrado lo contactara.

Decidió regresar a su casa, se subió al auto y arrancó, mientras conducía encendió la radio para escuchar las últimas noticias.

“El Juez Costas se declaró esta mañana incompetente para continuar con el caso Caranta y la misma fue a sorteo, ahora quién será el encargado de la misma es el Juez Márquez”

—¿Márquez?—se preguntó Ferro—, ahora empiezo a entender un poco más, en todo esto está involucrado el gobierno y no es nada bueno.

Caranta fue llevado por los custodios a otro sector de la estancia, allí esperaba el trajeado junto a alguien que parecía ser el jefe.

—Bienvenido—lo saludó con cortesía el sujeto—, tome asiento.
—Estoy bien así gracias.
—¡Siéntese!—le ordenó el trajeado.
—Tranquilo agente—dijo el sujeto—, y salga de mi vista ahora.
—Sí señor.

Al quedarse solos, Caranta realizó una pregunta.

—¿Por qué me han traído aquí?
—Como verá, su situación es delicada y muy comprometida por cierto.
—¿Entonces?
—Hay una forma para que usted pueda desligarse de esto.
—¿Y cuál es?
—Que trabaje para nosotros.

Marisa se reunió con el abogado de su cuñado para saber como estaban las cosas, para su sorpresa el letrado le informó que no sabía nada de él desde el día anterior.

-Pero usted es su abogado-lo increpó-, ¿cómo no va a saber nada de Rodrigo?
-Lo unico que puedo informarle es que lo trasladaron.
-¿Sabe la razón?

El abogado guardó silencio unos segundos y respondió.

-No tengo las más mínima idea...

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES 2019

SÁBADO 4 DE MAYO DE 2019 - FIRMA DE EJEMPLARES DE MIS OBRAS

MI AGRADECIMIENTO A TODOS LOS QUE ME ACOMPAÑARON...