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EL POLICÍA QUE HACÍA CUMPLIR LA LEY



Todas las mañanas el Oficial López se paraba en la intersección de dos grandes Avenidas para y entre otras cosas, controlar el tránsito. Munido de su silbato al que hacía sonar con gran pasión por su trabajo de servidor público detenía a todos aquellos que cometían a diario diversas infracciones y luego de pedirles la documentación correspondiente del vehiculo los invitaba a descender sin antes indicarles como estacionarlos correctamente como indicaban las leyes en tres maniobras permitidas tomando unos veinte metros de la cuadra y colocando vallas que servían para tomar el improvisado exámen de estacionamiento. Luego de esto se dirigía con el conductor infractor a una mesa y dos sillas proporcionadas por el dueño de un bar de la zona. Una vez allí, los invitaba a sentarse y si por ejemplo el conductor habia cruzado con la luz roja le entregaba la ley de tránsito y le solicitaba que buscara el capítulo que refería a esa infracción. Una vez ubicada la misma se la hacia leer detenídamente para luego comentarla entre los dos. Finalizado este procedimiento, el policía realizaba la multa y le devolvía al conductor la documentación correspondiente.

Cierto dia pasaba por la zona un funcionario del gobierno quién transitaba con su auto de alta gama a gran velocidad. El Oficial como acostumbraba hizo sonar su silbato pero el sujeto no le prestó atencion y siguió su camino como si nada. El policia rápido de vista pudo anotar la patente y pidio a la central información sobre el vehículo enterándose de que este le pertenecía al mismísimo Intendente. Como al dia siguiente estaba de franco se levantó temprano y se dirigió hacia el palacio de gobierno llevando consigo su talonario de multas y la ley de tránsito. Al llegar, fue hasta el despacho del Jefe Comunal y pidió entrevistarse con él pero le informaron que aún no habia llegado y que ese dia su agenda estaba muy cargada como para recibir gente sin audiencia previa. Este hecho al Oficial no lo desalentó ni mucho menos y se sentó em una sala contigua ante la mirada incrédula de la secretaria que lo había atendido.
La empleada entonces intentó en vano convencerlo de que no valia la pena la espera ya que el funcionario no lo atenderia pero no hubo caso. El policía siguió sentado allí sin inmutarse. Las horas fueron pasando y el funcionario no aparecía pero el policía no se movia del lugar hasta que de pronto vio al Intendente que venía acompañado por varias personas y que la secretaria salía inmediatamente a su encuentro para comentarle lo que estaba sucediendo. Intrigado, el Jefe comunal accedió a la entrevista y media hora después lo invitó a pasar a su despacho.

- Buenas tardes oficial -lo saludó- ¿Es verdad que hace seis horas que está aqui esperándome?
- Asi es-contestó el policía sonriendo.
- ¿Y en qué puedo ayudarlo?
- En realidad, yo he venido para ayudarlo a usted Señor

Visíblemente extrañado por lo que escuchaba el Intendente quiso saber más del asunto.

- ¿En qué podría ayudarme usted a mí?-preguntó sonriendo el Jefe comunal.

El policia sacó de una bolsa que había llevado la ley de tránsito y se la entregó.

- La ley de tránsito -Comentó el intendente-
- Ah, la conoce ¿Pudo leerla alguna vez?
- En verdad no. Salvo de pasada cuando tuve que dar el exámen para conseguir mi licencia de conducir
- Ábrala por favor en la pagina 25 y léame que dice
- Perdón Oficial -se excusó el Intendente- Estoy muy ocupado y...
- Hágalo por favor. Solo le llevará un minuto

El Intendente accedió y buscó la página. Leyó en voz alta el artículo que refería sobre el máximo de velocidad permitida en avenidas y calles y al terminar miró al policia esperando que le dijera algo.

- ¿Y bien? –preguntó el oficial -¿A qué velocidad máxima se puede circular por una avenida?
- 60 km
- Pués ayer usted violó la ley
- ¿Yo?
- Así es, pasó delante mío a más de 75 Km y cuando le toqué el silbato no se detuvo, éntonces procedí a tomar el número de su patente y bueno aquí me tiene

El policia abrió el talonario y le hizo la multa entregándosela poco después al Intendente.

- Aqui tiene-le dijo sonriendo- La próxima vez ya sabe


Dicho esto el policía se levantó de su asiento. Le tendió la mano al Intendente y se retiró del despacho.

Al dia siguiente y ya en su puesto de trabajo, el Oficial vio pasar nuevamente al funcionario en su auto. Iba a 55 km por hora.

Todos somos iguales ante la ley y un buen policía debe hacerla cumplir.
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