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DESEO CUMPLIDO (CUENTO)

 


   Don Esteban Sánchez Cortijo era el hombre más rico del pueblo. Un ochenta por ciento de las propiedades le pertenecían y casi todos los campos de la zona donde trabajaban sus coterruños también por lo cual podría decirse que era el amo y señor del lugar.
 
   Déspota, como pocos, desagradable, como pocos, usurero, como pocos y explotador como pocos, don Esteban pasaba por la vida pisando cabezas sin medir consecuencias y ganándose el odio de todos, o de casi todos los habitantes que solo lo respetaban por que les daba trabajo, eso sí, como los salarios eran bajísimos y no alcanzaban para nada este mal nacido ofrecía préstamos a la gente desde su propia financiera a una tasa tan alta que los pobres habitantes terminaban por quedar más endeudados que antes y debiéndole más dinero a don Esteban.

   Don Esteban nunca se casó, no tenía familia y solo tuvo relaciones de ocasión con dos o tres secretarias que tuvo a las cuales no solo despidió cuando se le antojó si no que también tuvieron que abandonar el pueblo por las presiones que él ejercio con amenazas incluidas para que desaparecieran.

   Una de ellas, Marta López osó iniciarle un juicio y tiempo después se arrepintió de hacerlo ya que don Esteban le mandó a dos matones que la molieron a palos hasta mandarla al hospital. Lógicamente que la demanda no prosperó y tiempo después no se supo nada más de la pobre mujer.

   Dentro de este panorama la gente bajó los brazos y nadie osaba intentar luchar contra el déspota que además de todo su poder contaba con los favores de un intendente que él mismo eligió para que gobernara el pueblo y un jefe de policía que también fue designado a dedo y que cumplía tareas para don Esteban en vez de cuidar a la comunidad. La justicia también era controlada por este nefasto ser humano y ni qué decir del cura que también era un viejo amigo y además aceptaba cada una de las aberraciones de don Esteban, un activo creyente que mediante las confesiones pretendía limpiar sus culpas. Después de hacerlo, siempre dejaba una muy buena cantidad de dinero para la curia.

    Si había una persona honesta, generosa, solidaria y que contractaba con todo lo que significaba   don Esteban era el médico del pueblo. El doctor Iván Baldasarri era un hombre respetado por todos y su sabiduría no solo en lo profesional si no que también en la parte humana lo convertían en una especie de consultor permanente para todos los conciudadanos.

   Don Esteban también le tenía un gran respeto, aunque nunca escuchaba los consejos del médico para que cambie su actitud ante la gente, pero un día lo hizo.

   Don Esteban comenzó a sentir fuertes dolores en su abdómen y lógicamente fue a visitar al doctor Baldasarri que le recomendó ir a la ciudad a realizarse varios estudios. Una vez que tuvo los resultados en sus manos lo citó para darle la mala noticia.

   -Lamento informarle don Esteban que le quedan unos pocos meses de vida-anunció el doctor secamente.

   Don Esteban lo observaba azorado. ¿Pocos meses de vida? ¿Él que era un toro? imposible-pensó.

   -Debe haber un error doctor-respondió luego de salir de su conmoción.
   -Pues los estudios son claros, tiene un cáncer en el páncreas, es incurable.
   -Pero ahora ¿que haré? no tengo a nadie para que el día de mi muerte me acompañe hasta mi última morada y...
   -¿Usted se está escuchando don Esteban?-le dijo el médico ofuscado-, es tan egoista que lo único que le interesa es lo que pasará cuando se muera.
   -Es que soy muy creyente y sé que no iré al paraíso precisamente salvo que...
   -Se convierta en un hombre de bien y despojado de todo lo mundano.
   -Así es.
   -Pero lo hace sin convencimiento y solo por conveniencia. Cambiar debe salirle del corazón y no por que se está muriendo,¿no le parece?
 
   Don Esteban se quedó pensativo unos minutos hasta que respondió.

   -Siempre tiene razón doctor, intentaré ser otra persona, iré hoy mismo a ver al cura, necesito dialogar mucho con dios.

   El doctor Baldasarri le sonrió levemente y posó su mano derecha en el hombro de don Esteban.

   -Será un buen inicio-le dijo complaciente-, vaya, eligió un buen lugar para comenzar.

   Pocas semanas pasaron y en don Esteban se produjo un rotundo cambio. Se convirtió en una persona amable, desprendida, servicial, solidaria y todo el pueblo que al principio lo observaba con desconfianza pronto comenzó a respetarlo. Él se sentía mejor que nunca, todas las semanas visitaba al doctor Baldasarri que le recetaba unas medicinas, habían tomado la decisión en conjunto de no realizar quimioterapia por que solo produciría en el cuerpo del enfermo más sufrimiento, y visto que le quedaba tan poco tiempo en este mundo prefería ocuparlo en disfrutar de la vida.

  Pasaron seis meses y don Esteban no sentía ningún malestar, al contrario, cada vez estaba con más fuerzas y pensó por un momento que era un milagro. Siguió ayudando a sus coterruños a los que no solo les aumentó sus salarios si no que también le perdonó sus deudas y les hizo construir viviendas dignas. Todo había cambiado de la noche a la mañana. El intendente fue removido de su cargo junto al jefe de policía y al juez y el cura solicitó ser trasladado a otra parroquia. En su lugar llegó el padre Benito, un sacerdote bonachón. Todo en el pueblo comenzó a ir sobre ruedas.

   Pasaron dos años más y don Esteban ya estaba convencido de que no moriría gracias al cambio que él mismo produjo en su personalidad y cierto día se lo comentó al doctor Baldasarri.

   -Es un milagro doctor, desde aquel día que usted me dio la mala noticia y que comencé a vivir la vida de otra manera me siento más fuerte y feliz que nunca. ¿Usted qué opina?
   -No es un milagro don Esteban, en realidad le he mentido, nunca estuvo en riesgo su vida.
   -¿Pero qué está diciendo?
   -Lo que escucha, todo fue una farsa que monté para intentar que usted cambiara y resultó. El milagro se produjo, usted está feliz, todo el pueblo está feliz, hasta el mismo Dios debe estar feliz.
   -¿Me está diciendo usted que no moriré?
   -Al menos hasta que Dios lo disponga.

   Fue tal la emoción que la noticia produjo en don Esteban que sufrió un ataque cardíaco y falleció en  el acto.

   Su funeral fue uno de los más espectaculares que se hayan visto en el pueblo que lo acompañó a su última morada y hasta aplaudió cuando el féretro fue introducido en su imponente bóveda.

   Finalmente don Esteban se había salido con la suya y todo el pueblo lo acompañó hasta su última morada. Su deseo fue cumplido...



   

 

 

 
 
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