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TODO CAMBIA (CUENTO)

 

   El sol de la mañana abrigaba a Rita más que ninguna otra vez que ella recordara. Mientras saboreaba su taza de café que la mucama le había traído se entretenía leyendo el diario. De pronto le llamó la atención un artículo en especial que hablaba de la presentación del pintor Valentin Sotomayor en la sala de exposiciones más importante de la ciudad.

   Se levantó de la silla y caminó por el parque pensando en como sería el encuentro con aquel hombre al que no veía desde hacía más de tres décadas y por el que aun sentía algo.

   Se espantó por un instante pensando que quizás él ya ni siquiera la recordara aunque se tranquilizó un poco cuando rememoró la última vez que se vieron. Ella estaba parada en la escalera de embarque en el aeropuerto mientras él la observaba irse con lágrimas en los ojos.

   A partir de aquél momento Rita nunca olvidó la expresión de esa cara llorando ni tampoco lo que le costó irse de su lado para emprender una nueva vida en Europa.

   Su padre, un diplomático de gran prestigio la esperaba en Alemania y ella no tuvo otra opción que ir a su lado abandonando al amor de su vida.

   El tiempo y la distancia se encargó de separarlos y ella nunca olvidó a Valentin pero tampoco quiso saber nada de él hasta que ese diario la regresó al pasado que creía haber superado.

   -No sé qué hacer-se dijo-. ¿Voy a verlo? ¿Y cuando me vea que le diré? ¿Estará casado? ¿Tendrá hijos? se preguntaba una y otra vez.

   Finalmente acudió al evento. Se vistió con el vestido que más le gustaba y que sabía que la hacía aun una mujer muy atractiva a pesar del paso del tiempo. Su peluquero personal, su manicura, y su maquilladora habían realizado un excelente trabajo y Rita se sentía feliz de como lucía.

   Al ingresar fue recibida por el director del centro de exposiciones que la conocía y mucho ya que eran amigos de toda la vida y tenían también en común la pasión por el arte.  

   -Rita, querida-la saludó el director-, gracias por venir, te ves hermosa.
   -Lo soy-respondió ella fingiendo una soberbia que no tenía.
   -Te presentaré al artista.
   -Vamos entonces.

   Valentín se encontraba explicando la técnica que había utilizado en una de sus pinturas a una pareja que no paraba de adularlo. El director y Rita esperaron pacientemente a que terminara.
   El pintor terminó con su disertación y pidió las disculpas del caso a los dos.

   -Lo siento mucho, esto es así.
   -No tiene porqué maestro-respondió el director-, quiero presentarle a...
   -Rita Genovese Alcaraz-se anticipó-¡Cuantos años!

   Ella lo miró sorprendida de que la recordara.

   -Hola Valentín-saludó ella tímidamente.
   -No sabía que se conocían-dijo ahora el director con un gesto de sorpresa.
   -Así es-acotó Valentín.
   -Pués bien, entonces los dejo solos para que hablen.
   -Gracias Mariano-dijo Rita-, antes de irme iré a saludarte-. Rita lo besó en las dos mejillas y el director se alejó de ellos.

   -Te ves increíble-la aduló Valentín con sinceridad.
   -Gracias, tú también.
   -¿Esto es casualidad o?
   -Vi un artículo que hablaba de tu exposición en el diario y decidí venir a verte. Tus obras son fantásticas.
   -Gracias Rita pero pensé que no venías solo por mis obras-bromeó él con una impactante sonrisa.
 
   Ella después de muchos años se sonrrojó como una adolescente a punto de delatarse ante el chico que le gustaba. Valentín al darse cuenta lanzó una risotada que enojó a Rita.

   -¿Te burlas de mí?
   -Es que te has puesto roja como un tomate.
   -Aquí hace mucho calor y...
   -Entiendo-dijo él para no importunarla.

   La tarde pasó raudamente y charlaron mucho de sus vidas. Rita le contó que nunca se había casado, que no tenía hijos y que heredó una gran fortuna de sus padres. Valentín a su vez le relató que después de su separación de ella decidió irse a Paris a probar suerte y que nunca más regresó hasta ahora que le propusieron exponer sus pinturas en Buenos Aires. También estaba soltero y no tenía hijos.

   Parecía que el reencuentro sería posible y ella se animó a invitarlo a su casa.

   -Quizás-se dijo para sí-, esta sea el momento de estar finalmente juntos y ser felices.
   -Me encantaría ir Rita pero debo decirte algo...

   Un hombre se les acercó, pasó por detrás de ella, y besó a Valentin en la boca.

   Era Julio, su pareja...
   
   

 

 


 

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