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MAGA (CUENTO)

   

   Pedro era un hombre de unos 50 años, de buena contextura física y mirada franca. En sus años mozos había gozado de una buena reputación con las mujeres ya que era una persona muy atractiva. Sus amigos lo apodaban "Pedro Bello" por aquel entrañable personaje de los autos locos cosa que a él no le agradaba demasiado. Y aún hoy a su edad, seguía siendo bien parecido. 

   Todas las tardes, a la misma hora, y luego de salir de la fábrica de envases donde trabajaba como operario Pedro tomaba el ómnibus de regreso a su casa. Su esposa Irma lo esperaba con la cena preparada ya que él llegaba muy tarde y luego de comer se daba una ducha y se iba a dormir. 

   Una de esas tardes en que viajaba en el ómnibus observó a una bella joven que no le sacaba los ojos de encima y le sonreía. Ella era alta, morocha, tenía ojos color café y un cuerpo escultural, la chica impactó a Pedro de inmediato. Y al descender cerca de su casa, ella hizo lo propio y le habló:

   -¿Me invitás un café?
   -Es que debo llegar a mi casa-respondió él con timidez
   -Solo una taza de café y luego te vas, ¿Sí? -sugirió ella con una sonrisa demoledora.

   Pedro quedó descolocado y finalmente aceptó la propuesta. Esa mujer era tan bella que nadie en su sano juicio podría decirle que no-pensó para sí.

   Fueron a un barcito y charlaron por espacio de una hora, luego se dirigieron a un hotel cercano y terminaron haciendo el amor como nunca antes Pedro había experimentado. Y fue tal el cansancio que tenía que terminó por quedarse dormido hasta el día siguiente.

   Al despertar, se dio cuenta de que ella había desaparecido. Pedro se vistió rápidamente miró su reloj y se dirigió al baño para asearse un poco pero su sorpresa fu mayúscula cuando se miró al espejo. ¡Había rejuvenecido unos veinte años!

   El impacto por lo que vio hizo que se fuera para atrás y casi se vaya de pique al suelo aunque gracias a que pudo tomarse del toallero esto no ocurrió.

   Aún conmocionado, volvió a la cama y vio sobre ella una nota en una servilleta escrita con rouge.

   -No te asustes-decía la nota-.Todo lo que te ocurre tiene una razón y pronto lo sabrás

   La misiva de la chica que había pasado la noche con Pedro llevaba un nombre: Maga.

   Al salir a la calle, ella estaba esperándolo y como había pasado en el ómnibus le sonrió de una manera que él quedó nuevamente descolocado.

   -Mi nombre es Maga-dijo-, y pertenezco a un grupo llamado los Young. 
   -Pero, ¿Porqué me veo así?-preguntó Pedro aún incrédulo.
   -Es largo de explicar pero lo que puedo adelantarte es que si quieres pertenecer a nuestra tribu deberás cumplir ciertos requisitos.
   -¿Y quién te ha dicho que yo quiero pertenecer a tu grupo?
   -¿Es que no deseas ser joven y bello para siempre?

   Pedro se quedó pensando en lo que esa bella joven le decía pero de inmediato recordó a su esposa, a la que amaba con locura y se sintió culpable por haberla engañado. Nunca le fue infiel a pesar de que muchas veces tuvo la oportunidad al alcance de sus manos. pero esta vez le había fallado y comenzó a sentirse mal.

   -Quiero volver a ser el que era-le dijo a Maga.
   -Eso es imposible Pedro, una vez que haces el amor con uno de los nuestros te conviertes en una especie de vampiro y no hay vuelta atrás
   -¿Y por que me has elegido a mí?
   -Como te he dicho, es una historia muy larga y...
   -¡Dímelo Ya!-gritó Pedro enojado.
   -Está bien. Hace unos diez años un grupo de científicos halló una forma de lograr que un ser humano sea joven para siempre. Inyectaron un virus al que llamaron Amoris Jovenus en la glándula salivar de algunos voluntarios que se prestaron al experimento. Y los resultados fueron asombrosos. A partir de allí cada vez que uno de ellos tenía un contacto amoroso o besaba en la boca a alguien esa persona volvía a ser joven.
   -Pero lo que dices es una locura
   -No lo es, sin embargo y como te he dicho hay ciertos requisitos, por llamarlo de alguna forma que deben cumplirse para conservar dicha juventud adquirida.
   -¿Y cuáles son?
   -El efecto dura exactamente 7 días por lo tanto la única forma de conservarlo es buscar una persona y transmitirle el virus para regenerarse y mantenerse joven.
   -¿Me quieres decir que éste efecto me durará 7 días?
   -Así es
   -Entonces esperaré a que se me pase y...
   -Si no buscas mantenerte joven al pasar el tiempo estipulado éste ocasionará un efecto contrario y te convertirás en una persona treinta años mayor de la edad que tenías.
   -¿Pero que me has hecho? 
   -Perdoname, yo...

Pedro salió corriendo furioso y desapareció de la vista de Maga quién en voz alta dijo:
    
   -Nos volveremos a ver.
   
   Pedro pidió licencia en su trabajo y llamó a su esposa a quién le dijo que se iría unos días a una sucursal del interior por trabajo y en la empresa adujo que debía viajar para visitar a un hermano moribundo. 

   Alquiló una habitación en un pueblo de la provincia, bien alejado de su lugar de residencia y vivió esos días sin mayores sobresaltos. Pero el séptimo día se acercaba y aún no había decidido que hacer. Convertirse en un anciano o mantenerse joven para siempre.

   Faltando poco para que se cumpla la fecha límite reapareció nuevamente Maga. Al verla, Pedro enfureció:

   -Tú otra vez-le dijo con desdén
   -¿Cómo has estado Pedro?
   -Lejos de mi mujer y a punto de ser un anciano. Cómo quieres que me sienta.
   -¿No has disfrutado de tu juventud?
   -Mi juventud la he vivido plenamente en otra época, ahora deseo ser el hombre feliz que era pero tú me lo arrebataste para poder mantener esa ficticia vida que tienes.

   Maga se quedó observándolo en silencio por un momento. Luego se acercó lentamente y él la apartó de un empujón.

   -No volveré a caer en tus garras. ¡Vete!
   -Es que me siento culpable por lo que te sucede y si no te beso o hago el amor contigo tú ya sabes. 
   -Solo quieres estar conmigo por conveniencia, me parece todo muy extraño. 
   -Esta vez te equivocas, si lo hubiese deseado ya estaría con otro hombre o con otra mujer.
   -Dime la verdad ¿A que has venido Maga?
   -Me he enamorado de ti perdidamente.

   Ella volvió a acercarse y esta vez el no la apartó, se besaron apasionadamente y luego ingresaron al hotel donde Pedro le hizo el amor con pasión pero también con furia por lo que estaba viviendo. Quería lastimarla pero también gozaba como nunca antes en su vida. Cuando terminaron los dos se recostaron boca arriba exaustos.

   -¿Que le diré a mi esposa?-expresó él con tristeza-Ni siquiera puedo acercarme a ella
   -Ya no hay nada que decirle Pedro, ven conmigo y únete a nuestra tribu, seremos felices para siempre.

   Pasaron algunos años y Pedro nunca regresó a su casa, ni siquiera intentó un contacto con su esposa. Vivió un intenso romance con Maga pero un día se separó de ella y siguió su vida buscando cada siete días a una mujer para lograr llevarla a la cama, o al menos besarla apasionadamente para mantener su eterna juventud y traspasar el virus.

   Pero un día se cansó de todo aquello y regresó a su hogar. Su casa había sido vendida y no había rastros de su esposa. Preguntó a varios vecinos y nadie supo decirle sobre su paradero.

   Una vecina le comentó que ahora en la que había sido su casa desde hacía un tiempo vivía una hermosa mujer llamada Maga con su joven novia.

   Era Irma, la mujer de Pedro... 


  


    
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