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EL LIMPIADOR (CUENTO)

 



   La primera vez que lo ví salía de una casa, vestía perramus azul, una gorra gris y gafas, llevaba con él un maletín antiguo. De pronto se percató de que lo observaba y me clavó una mirada gélida y penetrante que logró intimidarme un poco por lo que continué mi camino fingiendo que no le prestaba ninguna atención.
   Sin embargo y como un buen periodista que nunca deja a su presa retomé mi seguimiento del sujeto que apodaban "El limpiador" y que supuestamente era un personaje siniestro y famoso del que se sospechaba que hacía trabajos espurios haciendo perderse todo rastro de los crimenes de ciertos personajes que habían sido asesinados en ajustes de cuentas por la mafia o el narcotráfico.
   Recuerdo las palabras que me dijo el jefe de redacción del diario donde yo trabajaba:
   -Ten cuidado Daniel, ese tipo podría descubrirte y ...
   -Tranquilo jefe, nunca nadie lo ha hecho.
   Pero "El limpiador" ya se había dado cuenta de mi presencia, y que de seguro era un periodista que intentaba seguirlo para obtener la nota del año.
   El tipo dejó de mirarme, abrió el baúl de su viejo auto, un Fiat 125 color celeste(aunque ya en su chapa, de ese color quedaba poco) y guardó su maletín, luego se subió y intentó poner en marcha ese cascajo, cosa que le costó bastante hasta que un humo negro salió por el escape y le arrancó.
   Días después de este encuentro que tuve con él recibí un llamado en mi teléfono, del otro lado de la límea una voz distorcionada profería toda clase de insultos y amenazas de tortura y muerte hacia mi persona y también para mi familia, yo sabía que era él-¿Quién otro si no?- "El limpiador" sabía que estaba inquieto y quise aprovecharme de eso para presionarlo.
   Una tarde me pasaron un dato de donde podía hallarlo. Me acerqué al lugar no sin antes tomar todo tipo de recaudos para no ser descubierto. Era un barrio de clase media baja y en esa cuadra no había edificios. La mayoría de las casas del lugar eran bastante antiguas y salvo por algunas que se  reciclaron las otras mostraban un panorama tétrico.
   Me dirigí al número 3802 que me indicó mi informante y toqué el timbre, ya estaba decidido a plantarmele a  "El limpiador" cara a cara y si era necesario desenmascararlo.
  El tipo no pareció sorprenderse con mi presencia, al contrario, parecía como si me estuviese esperando.
  -¿Qué quiere?-preguntó de mala gana.
  -Hacerle algunas preguntas.
  -Sobre qué-dijo ahora "El limpiador" en un tono desafiante.
  -Usted ya lo sabe.
  -Si es por lo que hablan de mí son todas falacias, soy un hombre honesto.
  -Demuéstremelo, soy periodista y...
  El tipo me franqueó el paso antes de que yo termine la frase.
  Al ingresar me pidió que lo acompañara por uns galeria techada que daba a una puerta antigua que él abrió y me invitó con un ademán a que la traspase.
  Una sala de medianas dimensiones se presentaba ante mí con muebles de los años sesenta y una Tv a color ochentosa que se encontraba encendida.
   "El limpiador" tomó de una mesa una botella de vino barato y bebió del pico ávidamente, luego me la ofreció.
   -No gracias-dije con cara de asco.
   El tipo soltó una carcajada y dijo algo inentendible para mis oidos.
   -¿Perdón?-dije-No lo escuché.
   -No dije nada.
   -¿Puedo hacerle unas preguntas?
   -Para eso vino hasta acá ¿O no?-respondió él irónicamente.
   -Pués si.
   -Pregunte entonces.
   -¿Usted limpia escenas del crimen?
   -Epa señor periodista, su pregunta es muy directa.
   -¿Lo hace o no?
   -¿Lleva algún grabador escondido?
   -Sí
   -Démelo entonces si quiere saber.
   No tuve opción y se lo entregué.
   -¿Ahora me lo va a decir o no?-pregunté en un tono más desafiante.
   -Digamos que realizo trabajos que otros no harían.
   -No me está contestando la pregunta.
   -¿Tiene celular?
   -Sí
   -Démelo, puede estar grabando.
   -No lo estoy haciendo.
   -Entonces no tendrá problemas en entregármelo.
   También le di mi teléfono.
   -Ahora bien, ¿responderá o no?
   -Como le dije mi tarea no es para cualquiera y hay que tener mucho estómago para realizarla.
   -Hizo trabajos con mafiosos y narcos.
   -Así es
   -¿Con otros también?
   "El limpiador" volvió a mirarme como en nuestro anterior encuentro de una forma que me dejó paralizado.
   -¿Tiene usted miedo?-me preguntó sonriendo.
   -No me respondió-le dije para salir del paso rápidamente de mi incomodidad.
   -Hubo otros que no eran de los gremios que me nombra.
   -¿Gente muy conocida de la política por ejemplo?
   - Por supuesto.
   -¿De la justicia también?
   -¿Usted quiere saber del famoso juez del que nunca más se supo nada?
   -¿Fue usted?
   -Yo lo limpié.
   -¿Por pedido de quién?
   -Está yendo demasiado lejos señor periodista-dijo el limpiador-Y eso es peligroso para su seguridad.
   -¿Me está amenazando?

Mi cuerpo nunca fue encontrado, "El limpiador" hizo un trabajo impecable...

FIN
     

   
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