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EL RELOJ PULSERA (VERSIÓN COMPLETA DE LA HISTORIA )





Capítulo 1



   Los adolescentes de los ochenta eran, aparte de idealistas, unos románticos incurables. Los enamoramientos fulminantes eran frecuentes y casi siempre el corazón rumbeaba para el lado equivocado ya que estos amores se convertían en imposibles debido a que la persona que uno elegía dirigía sus pensamientos siempre hacia otra persona y generalmente a un amigo. Entonces se producían en muchos casos rupturas de relaciones pero por suerte y al cabo de un breve lapso estas volvían a recomponerse ante la llegada de un nuevo flechazo.
   El caso de Hugo Galindez no fue la excepción. Vivía en un barrio de clase media y en el convivían vecinos de buen pasar y otros que remaban a diario por tratar de mejorar su situación económica. A modo de culebrón y en ese contexto fue que Hugo conoció y se enamoró de Mercedes. Los dos compartían el mismo grupo de amigos aunque sus posiciones eran totalmente diferentes. Mientras ella era la hija de Don Cipolla dueño de la fábrica de zapatos de la zona, él era hijo de un operario de la misma. Sin embargo las dos familias que vivían a un par de casas de distancia nunca tuvieron problemas, al contrario, muchas tardes de verano los Galindez y los Cipolla solían compartir momentos en el que las mateadas en la puerta eran ya un clásico y una manera de confraternizar entre ellos.
   Néstor, era el chico más popular del grupo de amigos y por obvias razones el que tenía más éxito en las conquistas. Solo su presencia bastaba para darse cuenta que sería siempre muy difícil pelearle el amor de alguna de las chicas del barrio que 
enfocaban sus cañones hacia él para conquistarlo y esto causaba algunos cortocircuitos con los otros amigos del grupo por los motivos antes descriptos. Muchas veces entonces se veían peleas suyas a puño limpio contra tal o cual por el amor de alguna muchacha y solo la intervención para separar de los demás lograba que las riñas no terminaran en más que en algún ojo en compota o rotura de ropa al revolcarse por el piso. 
   Finalmente, Néstor y Mercedes se pusieron de novios y Hugo al principio se enojó con los dos por este hecho pero terminó por aceptar su derrota y al poco tiempo ya se había olvidado del asunto al aparecer en su vida Andrea.
   Esta chica era una nueva vecina del barrio y su belleza era tal que los muchachos comenzaron a luchar entre ellos para congraciarse con ella para darle la bienvenida y tratar (si la bendita suerte acompañaba) poder tener la chance de ser el elegido de su corazón.
   Hugo fue el único de los amigos que al principio no le prestó atención alguna ya que aun estaba herido por lo que padeció con Mercedes y no permitiría que nadie vuelva a dañar su estropeado corazón.
   Y Andrea se fijó en él ya que notó desde el vamos que era distinto a los demás. Después de cada jornada de colegio al que acudían juntos se le acercaba para preguntarle cosas concernientes al estudio o de temas que sabía que a él le gustaban como el fútbol; y hasta un día le dijo (mintiéndole por cierto) que simpatizaba por el mismo equipo que él pero no fue suficiente para lograr su atención. 
   Los amigos de Hugo no podían entender como ese nabo se estaba perdiendo semejante bombón y varias veces intentaron hablarle para tratar de convencerlo de que la invitara a salir pero este no quería saber nada del asunto.
   Un día, la chica ya cansada de tantos desplantes por parte de Hugo aceptó salir con otro chico del grupo llamado Luciano. Esta relación duró solo un breve tiempo ya que se pelearon la noche en que todos festejaban el final de la secundaria en una fiesta organizada por la escuela. El salón de la misma era grande y con un escenario de buenas proporciones para realizar todo tipo de eventos. Allí se hacían también las fiestas de fin de año de la Fábrica de Don Cipolla y también los vecinos se reunían con el concejal de la zona para efectuar reclamos y proponer ideas para la comunidad.
   Los amigos sabían que dejaban atrás una etapa y comenzaban otra, y si bien sentían cierta alegría también los invadía la nostalgia y un dejo de tristeza por que muchos de ellos dejarían de verse para emprender un nuevo camino. 
   De eso conversaban cuando escucharon a pocos metros que dos de sus amigos discutían acaloradamente. Eran Andrea y Luciano. Él le recriminaba haberla visto bailar con otro chico y sus celos enfermizos terminaron con la relación ya que la chica decidió interrumpirla esa misma noche. La discución por esto fue subiendo de tono y Hugo se les acercó para tratar de calmarlos pero Luciano y sin mediar palabra le dio un puñetazo con tal fuerza que lo hizo irse al suelo.
   Los demás intervinieron de inmediato y la cosa no llegó a mayores pero el agresor lejos de arrepentirse se fue del lugar insultándolos a todos.
   Andrea se acercó a Hugo y luego de preguntarle si se encontraba bien lo besó en los labios, él por primera vez la miró a los ojos y se dio cuenta lo bella que era produciéndo esto un flechazo en su corazón y un enamoramiento instantáneo.
   A partir de esa noche se tornaron inseparables y los demás amigos envidiaban sanamente su amor cuando los veían a diario tomándose de la mano, besándose o simplemente mirándose tiernamente a los ojos.
   Pero y extrañamente a la única que le molestaba esta situación era a Mercedes.



Capítulo 2


   Al notar esa actitud tan extraña por parte de Mercedes,Néstor, su novio, que no tenía un pelo de sonzo se dio cuenta de la situación al instante de que algo le ocurría y dedujo que el motivo eran sus celos hacia Andrea porque ella estaba con Hugo. -¿Pero si nunca mostro interés alguno en él? —se preguntó el muchacho— que cansado de la situación fue a preguntárselo directamente pero recibió como respuesta una rotunda negativa por parte de su novia. Mercedes era consentida, caprichosa y cuando se le ponía algo en la cabeza pocas veces no se salía con la suya. 
   Esperó un tiempo prudencial y abandonó a Néstor aduciendo que ya no lo quería y desde ese momento se dedicó a tratar de separar a la nueva pareja para tratar de conquistar el corazón de Hugo. 
   Al principio, comenzó su vil misión instalando todo tipo de chismes e intrigas para lograr que ellos se peleen pero la pareja era tan unida que nunca pudo lograr hacer mella en su relación que siguió siendo intensa y cada vez más fuerte. 
   Dos años después, la obsesionada Mercedes seguía buscando romper ese vinculo de cualquier forma pero sin éxito. Pero cierto día ocurriría algo que lo cambiaria todo y que separaria a Andrea y Hugo para siempre. 
   Era un domingo gris y una llovizna persistente caía continuamente sobre el barrio. El clima invitaba a quedarse en casa pero Andrea y Hugo decidieron igualmente salir a caminar un rato. Hacia unos días que ella estaba un tanto distante y triste notándose que algo no andaba bien, y a pesar de que él le preguntó varias veces que le sucedía recibió como respuesta por parte de ella unNada, ya se me va a pasar—. Y eso no hizo más que acrecentar la preocupación del joven hasta que finalmente Andrea mientras paseaban por una plaza se detuvo de golpe y decidió decirle la verdad.
   —Tengo que mudarme —le dijo ella.
   —¿Y cuál es el problema?-respondió él. 
   —Me voy lejos Hugo
   —¿Lejos?
   —Mi padre consiguió un muy buen trabajo en Oslo 
   —¿Noruega?
   —Si y ya aceptó, me enteré ayer
   Él se quedó un momento en silencio pero luego retomó el dialogo.
   —Pero vos te podes quedar y…
   —¡Hugo pensá en lo que decís!-exclamó ella-. ¿Donde voy a vivir?
   —En la casa de tu tía Mónica. Sos como una hija para ella
   —Se van mis viejos y mis hermanos ¿Entendés? ¿Y mis estudios? Debo ir con ellos. Allí hay grandes Universidades
   El muchacho sintió como si a ella no le importara lo que él sufriría al perderla y se mostró enojado por la situación.
   —¿Y yo? ¿Y nosotros? ¿No te importa nada?
   —¡Claro que me importa!
   —No parece —dijo él molesto.
   —¡Hugo! —gritó ella.
   Él se fue dejándola sola y llorando. Aquella fue la última vez que se vieron las caras. En los los días que se sucedieron, Andrea intentó en vano contactarse con su novio. Fue varias veces a buscarlo a la casa pero siempre le decían lo mismo.
   —Se fue a lo del tío que vive en el campo a pasar unos días 
   —¿Y cuando vuelve? —preguntaba ella—
   —No sabemos, allá no hay teléfono 
   Poco tiempo después Andrea y sus padres viajaron a Oslo. Hugo regresó a su casa y luego de un tiempo comenzó a trabajar en la fabrica de zapatos de Don Cipolla junto a Néstor que seguía enamorado de Mercedes e intentaba sin éxito alguno volver con ella. 
   Pasó un año y luego de tanto insistir, Mercedes logró que Hugo se fijara nuevamente en ella y comenzaron a noviar. El muchacho lo hizo más para no estar solo que por sus propios sentimientos que seguían unidos a Andrea. 
   Al ser el novio de la hija del dueño, Hugo pronto comenzó a escalar posiciones en la fábrica y a tener puestos de privilegio. Y esto se acrecentó más, cuando dos años después se casó con ella. 
   Pasaron otros tres años y Andrea regresó al país para pasar las fiestas con su tía Mónica. Estaba soltera y no tenía en su horizonte el deseo de entablar una relación permanente con alguien ya que seguía estando muy enamorada de Hugo, aunque despues de enterarse de que él estaba casado con Mercedes decidió ponerle punto final a sus ilusiones. 
   No quería volver al barrio y menos reencontrarse con él. Su idea era la de mantenerse lejos de sus recuerdos. Pero el destino no estuvo de acuerdo con los deseos de la joven y una tarde que se encontraba de paseo en un shopping se lo cruzó a la salida de un negocio. El impacto fue tal, que los dos se quedaron mirándose sin entender lo que sucedía hasta que él la saludo con un beso en la mejilla y le habló.
   —Hola Andrea. Cuánto tiempo-le dijo.
   —Es verdad —contestó ella secamente.
   —¿Regresaste para quedarte en el país?
   —Vine solo para pasar aquí las fiestas con mi tía ¿Y vos como estás? Me enteré que te casaste con Mercedes
   El no supo que decir ya que se sorprendió por su comentario.
   —¿Te comieron la lengua los ratones?-bromeó ella.
   Hugo le sonrió tímidamente y Andrea se sintió más enamorada de él que nunca.
   —Si, es verdad —respondió el joven en voz baja—
   —¿Tenés hijos?
   —No
   —Bueno, me alegra verte bien. Tengo que irme
   —Esperá —la detuvo él— ¿Querés tomar un café?
   —En verdad no. Estoy apurada y…
   —Dale, es un rato nada más
   Ese rato terminó en una habitación de un albergue transitorio donde los dos demostraron lo que realmente se amaban y necesitaban el uno al otro a pesar del tiempo transcurrido. Cada beso, cada caricia, cada abrazo, llevaba consigo la pasión y la necesidad de estar entrelazados por un amor que se había mantenido intacto. 
   Todo parecía finalmente recobrar sus cauces normales aunque claro está un detalle no menor podría llegar a traerles nuevos problemas.
Mercedes…



Capítulo 3


   Como era de esperarse, Mercedes enloqueció al saber que su marido iba a dejarla y de ninguna manera permitiría que eso ocurriera. Entonces ideó un plan para volver a separarlos y de ser necesario llegaría hasta las últimas consecuencias para lograr su cometido.
   Andrea volvió a Oslo para arreglar todos sus asuntos pendientes para luego regresar definitivamente a vivir al país. Al despedirse en el aeropuerto, Hugo le obsequió un reloj pulsera de oro que había heredado de su abuela para que siempre tuviera presente su imagen cuando lo luciera hasta volver a reunirse definitivamente. Ella, emocionada, lo recibió, y se lo colocó en su muñeca para luego abrazarlo y salir corriendo hacia la escalinata de embarque. 
   Esa fue la última vez que se vieron. 
   
   Andrea nunca regresó y Hugo al notar que el tiempo transcurría y que no tenía noticias de su amada decidió ir en su busqueda. Compró un pasaje con destino a Oslo y la noche anterior a su viaje fue increpado por Mercedes mientras empacaba.
   —Sos un cerdo-le dijo su esposa- No voy a dejar que me abandones
   —Ya lo estoy haciendo así que no podrás evitar que me vaya
   En el momento más álgido de la discución se escuchó que alguien llamaba a su puerta y por un momento dejaron de pelearse. Hugo abrió la puerta de calle y para su sorpresa se encontró con dos Oficiales de la Policía.
   —¿Hugo Galindez? —le preguntó uno de los uniformados—
   —Soy yo ¿En qué puedo servirles?
   —Queda detenido por el asesinato de Néstor Castro
   Desde ese día comenzó un verdadero calvario para Hugo ya que le habían plantado varias pruebas que lo llevaron a ser condenado por el homicidio de su amigo.
   La noche del crimen se estaba trabajando full time en la fábrica ya que Don Cipolla debía exportar una gran cantidad de calzados hacia Europa en poco tiempo. Néstor terminó sus tareas a las seis de la mañana, saludó a sus compañeros y salió para su casa como lo hacia todos los días. 
   Comenzó a caminar hacia su hogar que se encontraba a dos cuadras. A esa hora estaba aún muy oscuro ya que era pleno invierno y el sol todavía se hacía desear para salir. Dobló por una esquina y de pronto se topó con un auto que se detuvo frente a él. Se bajaron de él dos sujetos y sin mediar palabra le apuntaron con sus armas y dispararon a quemarropa. Néstor cayó muerto instantáneamente. Un vecino dio aviso rápidamente a la policía y llamó a una ambulancia pero ya era tarde. 
   Poco tiempo después los asesinos fueron capturados y uno de ellos confesó que el crimen había sido realizado por encargo dando el nombre de la persona que los contrató para llevarlo a cabo. Hugo Galíndez.

Capítulo 4


   Unos días antes de que Andrea emprendiera su viaje a Oslo recibió una visita inesperada en la casa de su tía Mónica.

   —Mercedes ¿Qué haces aquí?-le dijo ella sorprendida.
   —Ya sabes a que vine, no te hagas la tonta. Saquémonos la careta
   —Está bien, es verdad, volvimos a estar juntos y…
   —¿Por cuánto tiempo? ¿Dos? O a lo sumo ¿Tres meses?
   Andrea la miró fijamente a la cara. Una verdad que pocos conocían estaba saliendo a la luz y aunque ella no se la había revelado a casi nadie igualmente había llegado a los oídos de Mercedes.
   —¿Te estás muriendo no?-la interrogó mirándola directo a los ojos.
   —¿Cómo sabes eso?
   —Bueno, tu tía es muy amiga de mi madre y le contó su angustia por lo que te está sucediendo
   —Y si ya estás enterada ¿Para qué viniste?
   —Para que le evites un sufrimiento extra a Hugo. ¿Para qué? Si lo amas de verdad vete para siempre y que él se quede con un lindo recuerdo tuyo en vida 
   —Eres cruel con tus palabras
   —¿Cruel yo? Vine para que reflexiones. Si te vas, todo bien y felices, si vuelves puede pasar algo feo
   —¿Me estas amenazando?
   —Piénsalo, adios
   Fue la última vez que las dos mujeres volvieron a cruzarse. Andrea luego de pensarlo mucho se dio cuenta de que Mercedes tenía razón. Su amor por Hugo era tan grande que no merecía tener un final tan trágico y por eso al despedirse de él en el aeropuerto sabía que era la última vez que lo vería y que lo único que la acompañaría hasta el final de su vida era aquel reloj pulsera que él le había obsequiado.
   Unos meses después, su enfermedad logró derrotarla, y falleció en un hospital de Paris donde fue llevada por su padre para tratar de que unos especialistas intentaran el último esfuerzo para salvarle la vida. En su lecho de muerte, le entregó el reloj a él y le pidió que por nada del mundo se lo regrese a Hugo. No deseaba que se enterara de su muerte. 
   Al no recibir noticias de ella, el joven se decidió ir a buscarla pero Mercedes se interpuso en su camino y dentro de su locura extrema planeó matar a Néstor quien la tenía amenazada con contar lo que sucedía con Andrea a Hugo para así seguir extorsiónadola. 
   No le importaba que su marido fuera preso. Solo deseaba vengarse por su desamor y de paso sacarse de encima a Néstor quien la presionaba continuamente.
   Pero cuando se cumplía el segundo año de su condena, Hugo recibió una visita inesperada para él en el penal. Era la tía Mónica, que le contó todo lo ocurrido con su amada. 
   Aunque destrozado anímicamente por ello, Hugo juró que cuando quedara en libertad, lucharía para que la verdad saliera a la luz y para que Mercedes pagara por por su delito, pero también, deseaba recuperar ese objeto tan preciado para él y que era el único recuerdo que lo unía con Andrea.
   Todas las semanas un sacerdote concurría a la prisión a visitar a los presos. Hugo que era un católico practicante asistía frecuentemente  a las misas que este brindaba y al poco tiempo entabló una buena relación con el cura quién escuchó su historia y se comprometió de inmediato para tratar de ayudarlo.
   Es así que le presentó al Doctor Ricardo Morales, un abogado penalista de gran renombre y muy amigo del sacerdote que se hizo cargo del caso. Este revisó detalladamente el expediente en el que había muchos claroscuros que fueron pasados por alto por el Magistrado y el Fiscal y decidió pedir que se reabriera la causa.
   Luego de varias audiencias, el Doctor Morales logró por fin que un Tribunal aceptara estudiar su pedido y esto por lógica llegó a oidos de Mercedes quién furiosa por la situación puso en movimiento a sus propios letrados para intentar evitar que se volviera a investigar el homicidio de Néstor.
   Una tarde, alguien tocó el timbre de la casa de Mercedes. La empleada doméstica fue a abrir la puerta y se encontró con un hombre de unos sesenta años, que lucía un elegante traje de corte italiano y le preguntó que necesitaba.
   —Busco al señor Hugo Galíndez
   La empleada enmudeció y no supo que contestarle pero Mercedes que pasaba justo por allí para dirigirse a su oficina personal y escuchó el nombre de su marido se acercó y le preguntó:
   —Buenas tardes-lo saludó amablemente- ¿Usted busca a mi marido?
   —¿Su marido es Hugo Galíndez?respondió el hombre con otra pregunta.
   —Así es
   —¿Podría hablar con él?. Dígale que soy Armando Fuentes, el padre de Andrea


Capítulo Final


   Mercedes hizo pasar de inmediato al hombre quien llevaba consigo una pequeña caja. Extrañada, la mujer de Hugo quiso saber más del asunto.   —Mi marido lamentablemente hace unos años que está detenido por un homicidio—comentó ella.
   —En verdad no lo sabía. Vivo fuera del país hace unos años y solo he regresado para cumplir con algo
   —¿Podría saber qué es?
   —Es muy personal señora preferiría ir al penal y tratar de verlo a él personalmente
   —Disculpeme que no le haya preguntado por su hija. Me enteré que estaba con algunos problemas de salud y...
   —Ella falleció hace unos meses
   —Lamento mucho oir esa noticia-mintió Mercedes-.Pero déjeme aconsejarle que no concurra a verlo. Él, no quiere recibir visitas y ni yo pude quebrar su voluntad, está muy deprimido por todo lo sucedido
   —Entiendo
   —¿Puedo hacer algo por usted? -se ofreció ella.
   —En realidad solo deseaba regresarle un reloj pulsera de oro que su marido le había obsequiado a mi hija cuando eran novios. Ella no quería que yo hiciese esto pero mi conciencia me ha dictado que esta pieza debe tenerla su verdadero dueño.
   —Puede dejármelo a mí si lo desea y cuando el pueda recuperarse un poco le prometo que se lo llevaré
   —¿Usted haría eso por mi?
   —Por supuesto
   —En verdad se lo agradecería por que debo regresar cuanto antes a Oslo y no tengo demasiado tiempo
   —Entréguemelo y quédese tranquilo. Yo me ocuparé
   —Gracias
   El hombre le extendió la pequeña caja y Mercedes mostrándose ante él muy recatada no la abrió, esperó a que este se retirara de su casa para hacerlo. 
   —Así que le obsequiaste semejante joya a esa perra—comentó para sí con desdén—.Pues nunca caerá en tus manos querido Hugo
   Poco después salió de la casa y se dirigió al Banco donde guardó el reloj en su caja de seguridad personal.
   Al día siguiente de este encuentro, Mónica, la tía de Andrea, se enteró por su cuñado quién la visitó en su casa antes de su viaje lo que había sucedido y esta se estremeció.
   —¡Ay cuñado!—exclamó—¿Qué haz hecho?
   —¿Pero cual es el problema?
   —Esa mujer es el problema. Hugo esta detenido gracias a ella
   —¿Cómo dices?
   —Lo que escuchas. El asesinato por el cual fue condenado el novio de tu hija fue armado por Mercedes y ahora un letrado está intentando reabrir la causa para poder volver a investigarlo
   —Pero entonces debo recuperar el reloj
   —Ya es tarde querido. Tú vete. Yo me haré cargo de eso y te informaré cuando tenga novedades del asunto
   El hombre, apesadumbrado y muy arrepentido decidió irse no sin antes racalcarle a su cuñada que contara con todo lo que él tuviera a su alcance para ayudar al muchacho y que le avisara de inmediato ante cualquier novedad que surgiera.
   Finalmente un tribunal decidió reabrir la causa y luego de analizar exaustivamente las pruebas presentadas por ambas partes se expidió por la excarcelación de Hugo aunque seguría procesado hasta el Juicio Oral y público que se desarrollaría en un par de meses.
   El joven le agradeció a su abogado pero le informó que no podía costear sus honorarios hasta tanto no pudiera hacerse de dinero.
   —No hay problemas por eso- le contestó este- El Padre y yo somos amigos desde la infancia y este fue un favor personal que le hice. Agradécele a él lo que ha hecho por tí
   —Lo haré, gracias
   Se despidieron con un apretón de manos y Hugo regresó a la casa de sus padres que lo recibieron con gran alegría por haber recuperado a su hijo. Mercedes, lógicamente, esperaba su visita de un momento a otro pero eso no sucedió hasta que un día Hugo fue visitado por la tía Mónica.
   —Me pone muy feliz verte por fin en libertad hijo-lo saludó ella abrazándolo.
   —Gracias, pero lamentablemente ya Andrea no está con nosotros
   —Es verdad, pero siempre estará en nuestros corazones
   —La extraño muchísimo-expresó Hugo mientras las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas.
   —Te entiendo, yo tambien lo hago todos los días pero lamentablemente debemos resignarnos y tratar de seguir adelante. Sobre todo tú que eres aun muy joven
   —Aun debo sortear el Juicio, pero mi Abogado me dijo que finalmente saldré absuelto de culpa y cargo
   —Eso es una gran noticia. ¿Y qué harás de tu vida?
   —Me divorciaré de Mercedes y luego de dividir los bienes, me iré lejos de aquí
   —Hablando de ella, debo contarte algo
   —Usted dirá
   Al enterarse de que el reloj de oro estaba en manos de su esposa Hugo enloqueció de furia.
   —¡Es una perra mal nacida!. Iré ahora por lo que es mío
   —Pero hijo-trató de calmarlo Mónica- En ese estado no podrás lograr nada 
   —Juro que lo haré
   —¡No cometas una locura!
   Él no la escuchó, solo le dió un beso en su mejilla y salió de la casa de sus padres en dirección a la de su esposa. Al llegar, tocó el timbre y esperó a ser atendido. La empleada abrió la puerta y como no lo conocía ya que hacía poco tiempo que trabajaba para ella le preguntó que necesitaba.
   —Soy Hugo Galíndez,el esposo de Mercedes-se anunció.
   —La señora no está en la casa-mintió la empleada que había sido ya aleccionada por su patrona por si esto sucedía.
   —La esperaré entonces
   —Pero a usted no lo conozco y...
   —No necesito mostrarle mi documento ¿Verdad? 
   La empleada no supo que contestar y finalmente le franqueó el paso. Al ingresar, un sinfín de recuerdos volvieron a la mente de Hugo y aunque la casa estaba irreconocible para él por todos los años de ausencia, seguía conservando las mismas características de antaño aunque su esposa le había realizado varios cambios. . 
   Se sentó en la gran sala de estar que había sido como todo redecorada a nuevo. Unos sillones blancos habían reemplazado a aquellos de pana roja que se compraron antes de su casamiento. La empleada le ofreció algo para beber pero él se negó, entonces ella le pididió permiso para retirarse. Él asintió con la cabeza. Notó al echar un nuevo vistazo que aun Mercedes conservaba algunos retratos suyos con ella en su luna de miel y también en diferentes momentos vividos cuando ambos fingían ser felices. Al cabo de unos cuantos minutos vio que su mujer hacia su aparición sin percatarse de su presencia. Estaba hablando con un colaborador de la fabrica por teléfono que le solicitaba instrucciones para comprar insumos. Fiel a su costumbre, Mercedes lo estaba insultando de una forma humillante, cosa que a Hugo no lo sorprendió demasiado ya que la conocía perfectamente y sabia de su despotismo para tratar con mucha crueldad a sus empleados.
   Ella se sorprendió al verlo y acusó el impacto. A fin de cuentas habían pasado tantos años en los que nunca se molestó en ir a la prisión y lo notó muy cambiado. Pensó en matar a su empleada por haber desoido sus instrucciones pero como ya era tarde para remediarlo fingió felicidad y corrió a sus brazos realizando una actuación despojada de toda sinceridad. 
   Comenzó a besarlo con desesperación y ficticiamente mientras él intentaba sacársela de encima. Finalmente Hugo le dio un empujón para sacársela de encima abruptamente con tal fuerza que ella casi se va al suelo.
   —Por fin estás libre mi amor —dijo ella falsamente. 
   —No te creo absolutamente nada Mercedes. Solo he venido a buscar algunas cosas mías y decirte que quiero mi parte-respondió él decididamente.
   —¿Tu parte?
   Ella finalmente mostró su verdadera cara y miraba a Hugo hablándole en un tono burlón que no hizo más que enfurecerlo. 
   —Tu parte no existe querido. La fábrica me pertenece por herencia de mi padre, tú eres un simple empleado 
   —Pero esta casa. La quinta y el departamento en Punta del Este entre otras tantas propiedades es de los dos
   —Jajárió ella con ganas¿De los dos dices? Es todo mío y comprado por mi padre. ¿O no lo recuerdas? 
   —Eso lo veremos cuando te inicie el juicio de divorcio
   —¿Y cómo vas a pagar a un abogado? No tenés un centavo querido
   —¿ Y quien te crees que me sacó de prisión? Por ahora solo vine a buscar algo que me pertenece y que sé que está en tus asquerosas manos
   —¿De qué hablás?
   —Del reloj de mi abuela que te entregó el padre de Andrea
   —Ah sí. Pobrecita Andrea. Es verdad, me lo entregó pero como me dijo que tú no lo habías querido recibir en la cárcel, yo pensé que ya no lo querías y se lo regalé a una señora que trabajaba aquí en casa a la que despedí hace unos meses
   —¿Qué hiciste qué?-preguntó Hugo desencajado—
   —Lo regalé
   Hugo instintivamente la tomó del cuello y comenzó a apretárselo con todas sus fuerzas. Ella trataba de zafarse pero no podía. La empleada, que escuchó la discusión quiso intervenir para separarlos pero no pudo hacerlo y salió corriendo hacia la calle para buscar ayuda.
   A todo esto y al verlo en ese estado, Mónica ya había llamado al abogado de Hugo para interiorizarlo que lo que estaba sucediendo y éste temiendo lo peor se contactó inmediatamente con la Policía que se dirigió rápidamente al domicilio de Mercedes. Cuando ya estaban llegando se toparon con la empleada que deseperada pedía auxilio.
   —¡Por favor entren a  la casa!-les gritó- ¡Ése hombre va a matar a mi patrona!
   —Quédese aquí-le pidió uno de los uniformados-Nosotros nos haremos cargo de esto
   Al ingresar a la casa, los oficiales se encontraron a Hugo parado con su mirada perdida al lado del cuerpo de Mercedes que yacía en el suelo. Ya estaba muerta.
   Se lo llevaron detenido y el abogado que recién llegaba vio como su cliente era introducido en un patrullero. 
   Un par de meses después de lo sucedido el Doctor Morales fue a verlo al penal. Apenas pudo cambiar unas palabras con él ya que estaba como ido y solo balbuceaba una frase, — Necesito el reloj, es lo único que necesito, el reloj.
   Sin entender demasiado, el abogado decidió preguntarle a Mónica sobre el tema y ésta le contó todo. Unos dias después, el Doctor Morales tuvo una reunión con Don Cipolla que al principio se negó a recibirlo pero finalmente accedió a entrevistarse con él. La charla al principio fue en un tono desafiante por parte del empresario pero luego de ir enterándose de ciertos detalles de la historia terminó por aceptar la realidad de lo que realmente había sucedido y aceptó devolver el reloj a su verdadero dueño. 
   Él lo tenía en su poder ya que el Fiscal de la causa que llevaba el expediente por el homicidio de su hija lo interrogó por el hecho y aunque él no sabía dónde ella podía haberlo ocultado, dedujo que quizás pensó resguardarlo en su caja de seguridad del Banco ya que allí guardaba sus joyas más preciadas.
   El Doctor Morales luego de hacerse de él e inmediatamente se dirigió hacia el penal para llevárselo, y una vez allí se lo entregó. Hugo se quedó observando el reloj un buen rato sin emitir palabra alguna y solo sonreía mientras lo movía de un lado a otro y se lo ponía y sacaba de su muñeca derecha continuamente. 
   El letrado decidió entonces dejarlo solo, pero cuando se estaba yendo del lugar y el guardiacárcel abría la puerta de la celda pudo escuchar que el joven balbuceaba algo dentro del estado de locura en el que se encontraba. Morales se dio vuelta para tratar de entender lo que decía y Hugo con lágrimas en sus ojos le expresó:
   —Gracias...

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