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EL COFRE (CAPÍTULO FINAL)


AÑO 2012

   Recién llegado de España donde vivió 32 años de su vida Pablo Sánchez volvió a su viejo barrio del sur de Buenos Aires para cumplir con el pacto realizado con sus amigos en aquella Fábrica abandonada donde fue fiel testigo del horror.

   Un par de semanas después de aquel fatídico amanecer del verano de 1979 Pablo comenzó a recibir en su casa diversas amenazas luego de que él y su madre fueron a la comisaría a denunciar lo sucedido. 

   En esa época atreverse a semejante osadía se pagaba con la desaparición o el exilio. Por lo cual y lógicamente la familia no tuvo opción y se marchó primero a vivir a México para luego recalar en Madrid dónde fueron acogidos por un tío, hermano de su padre fallecido.

  Pablo terminó sus estudios y se recibió de Arquitecto. Unos años después logró ser uno de los mejores en su profesión recibiendo el reconocimiento de todo el mundo. Amasó una buena fortuna y se casó con la hija de un importante empresario español. Tuvo dos hijos y un nieto al que amaba con locura. A pesar de tener una vida acomodada y colmada de afectos siempre tuvo la idea de volver al país para cumplir con el pacto que había hecho con sus amigos para rendirles su homenaje ya que nunca supo nada más de ellos.

   Su intención era la de radicarse en su tierra pero su mujer no estaba convencida de vivir lejos de España aunque finalmente aceptó la propuesta de su marido ya que sus hijos eran grandes y sus vidas estaban bien encaminadas. Buscó una casa y visitó a varias inmobiliarias que le mostraron todo tipo de viviendas pero ninguna fue de su agrado.

  Pero una mañana, un representante de ventas de una de las tantas inmobiliarias que visitó le comentó de un nuevo barrio cerrado recientemente inaugurado y que contaba con seguridad, un club, un lago artificial, y con bellas mansiones que podrían ser de su agrado.

  Pablo aceptó hacer una visita al lugar y se dirigió hacia allí junto al vendedor pero al ir llegando se estremeció de sobremanera al darse cuenta que ese barrio se había construido sobre los terrenos de la vieja Fábrica de pinturas en donde él y sus amigos habían pasado la peor noche de sus vidas. 

  Sin embargo y luego de recuperarse del impacto que le causó volver a ese pasado nefasto decidió ingresar al predio para recorrerlo y trató de recordar ciertos detalles que lo ayudaran a ubicar el lugar donde 33 años antes él y sus amigos habían escondido el cofre.

   Lógicamente que ya nada era lo que había sido aunque increiblemente logró representar en su mente y como si fuese una película cada uno de los sectores donde ahora se levantaban esas hermosas casas, y al llegar a una de ellas, supo que en esa zona se encontraba la fábrica que fue derrumbada unos años antes para construir el nuevo y lujoso barrio.

  Le pidió al vendedor que le dijera el precio e inmediatamente decidió comprarla. Su idea era la de saber si aun existía aquel sótano donde estaba el cofre aunque lógicamente esto era poco probable ya que de seguro se había cubierto todo y quizás también los obreros que trabajaron en la construcción se habían topado con su valioso tesoro que vaya a saber a donde habría ido a parar-pensó para sí-

 Su esposa, que no conocía la dura historia, observaba como su marido miraba y recorría el lugar deteniéndose en tal o cual lugar y quedándose un rato como ausente. En un momento se le acercó y le preguntó si le sucedía algo:

- Nada querida-respondió él-. Solo estoy viendo un poco el lugar. ¿Te gusta para vivir?
- Es hermoso-contestó ella y parece muy tranquilo.
- Es verdad. ¿Estás de acuerdo con la compra?
- No hemos visto aun la casa por dentro querido
- Tienes razón, que cabeza la mía

   Fueron con el vendedor e ingresaron en ella. Era un verdadero palacete cosa que a la mujer le encantó de inmediato y unos días después de firmar el boleto se mudaron.

   Las primeras noches fueron un suplicio para Pablo ya que tenía frecuentes pesadillas sobre lo que había vivido en ese lugar y despertaba sudando en las noches. Cuando eso sucedía salía de la casa y recorría el parque llorando desconsoladamente hasta que luego de calmarse un poco volvía a su habitación y se quedaba pensando en que poder hacer para saber que fue de aquel cofre que había condenado a sus amigos. La culpa por lo ocurrido seguía carcomiéndolo y cierto día decidió investigar un poco más sobre el tema.

   Como era un referente de la arquitectura a nivel mundial no le costó demasiado contactar a colegas que a su vez le presentaron a algunos funcionarios que trabajaban en la comuna.

  Pablo deseaba saber que había pasado con ese inmenso predio y alli se enteró que las autoridades lo habían expropiado y vendido a una gran Empresa de la construcción del país liderada por un tal Rubén Andújar al que fue a visitar luego de concertar una reunión. Esto no le costó demasiado ya que su reputación ayudó y mucho para ser recibido por este empresario de inmediato.

 - Arquitecto Sánchez-saludó Andujar-. Es un gran honor para mí recibirlo.
 - Le agradezco el tiempo que me dispensa-respondió Pablo.
 - ¿En qué puedo ayudarle?
 - Estoy viviendo en LOS ARCOS DEL SUD 
 - ¿El barrio cerrado que construyó mi empresa?
 - Así es
 - ¿Tuvo algun problema?
 - Al contrario, es un lugar espléndido 

   Andújar se lo quedó mirando extrañado y Pablo de inmediato le aclaró que solo buscaba datos del lugar ya que estaba escribiendo un libro y que le había interesado de sobremanera como se había diseñado el lugar ya que le parecía una verdadera maravilla arquitectural.

   El empresario infló el pecho orgulloso por lo que escuchaba y se puso inmediatamente a su disposición para brindarle toda la información que necesitaba. Entonces Pablo se enteró de que luego de comprar el predio a un precio razonable se demolió el viejo edificio que estaba totalmente destruido y luego se removieron los escombros para después comenzar con la construcción del barrio.

  Una pregunta que Pablo le hizo desacomodó un poco a Andujar:

 - ¿Usted sabe si en la demolición se halló un sótano en la vieja oficina de la fábrica?
 - Esa pregunta puede respondérsela el Jefe de Arquitectos de la obra 
 - ¿Podría hablar con él?
 - Lamentablemente falleció el año pasado ¿Pero por qué le interesa tanto?

  Pablo se quedó unos segundos en silencio tratando de hallar una buena excusa para poder zafar del momento.

 - Le diré la verdad Andújar-se sinceró-. Cuando era yo un adolescente escondí algo muy valioso para mí allí y deseo recuperarlo o saber si alguien de la gente que trabaja para usted lo descubrió
 - Entonces lo del libro...
 - Es mentira y le pido las disculpas del caso por ello
 - Está bien Arquitecto-dijo Andujar-. Debe ser algo muy importante para usted para que me haya mentido, acepto sus disculpas. ¿Qué es lo que está buscando?
 - Un cofre de madera
 - Ahora que lo nombra, recuerdo que mi Jefe de Arquitectos me comentó de esa oficina y el sótano.

   A Pablo se le iluminó el rostro. Una pequeña luz de esperanza de hallar el cofre lo entusiasmó pero prontamente esta se apagó.

- Pero de un cofre no me dijo nada-sentenció Andujar.

   Las ilusiones de Pablo se derrumbaron como esa maldita fábrica y luego de agradecerle al empresario por su gentileza se retiró de sus oficinas visiblemente apesadumbrado.

   Regresó a su casa y cuando ingresó su mujer al verlo tan abatido le preguntó que le ocurría.

- Nada querida-mintió él-. Solo estoy un poco cansado
- Recuéstate un rato entonces-sugirió ella.-Por la noche debemos ir a la casa del Presidente del Concejo de Administración. Nos quieren dar la bienvenida. Estarán todos nuestros vecinos.
- Ve tú-le respondió-.Yo no tengo ganas.
- ¡Pablo por favor!- exclamó ella-. Solo serán un par de horas
- Está bien mujer-accedio él-. Te acompañaré.

   La casa del Presidente de la Administración no era de las más lujosas del barrio pero era muy hermosa y en su interior poseía un mobiliario de buen gusto y el diseño en general era digno de admirar.

   La mujer del Presidente los recibió con una amplia sonrisa de bienvenida y los invitó a pasar. Había contratado para la ocasión a una empresa de catering de primer nivel y todos los vecinos estaban aguardando en el gran parque ambientado para la ocasión para recibir a los nuevos habitantes del barrio.

   Poco después se hizo presente el dueño de casa quien se acercó a la pareja para saludarlos. Era un hombre de unos 65 años de buen porte y muy simpático.

- Bienvenidos-les dijo sonriendo-. Mi nombre es Renato Robles, sientanse como en su casa

   Pablo se lo quedó mirando sin responderle. Ese apellido lo trasladaba directamente a aquella madrugada de terror vivida en ese mismo lugar 

-Es una simple casualidad del destino-pensó para sí-

- ¿Le sucede algo? ¿Se encuentra usted bien?-le preguntó el Presidente de la administración.
- Disculpeme, es que su cara me resulta muy familiar
- No se haga problemas-sonrió el anfitrión-. A menudo me pasa eso ya que me confunden con un viejo actor llamado Ernesto Bianco ¿Lo recuerda?
- Sí, es verdad, tiene usted un gran parecido con él.

La noche transcurrió entre charlas y buena comida entre todos los vecinos hasta que poco a poco cada uno de ellos se fue retirando a sus casas. Eran casi las cuatro de la mañana.

El Presidente, su esposa y los nuevos vecinos se quedaron solos en la casa. La mujer entonces invitó a la esposa de Pablo a recorrer la vivienda mientras los dos hombres se dirigieron al despacho de Robles quien deseaba comentarle las reglas de convivencia que regían en el barrio y las obligaciones administrativas que debían cumplir los propietarios aparte de conocerlo un poco más a fondo.

Al ingresar, Robles lo invitó a sentarse en un cómodo sillon de un cuerpo de estilo inglés y él hizo lo propio en otro. El despacho se completaba con un gran escritorio y una gran biblioteca. En las paredes lucían colgados diversos cuadros de pintores famosos aunque solo eran copias de los originales.

- ¿Y bien?-preguntó Robles-. ¿Cómo un afamado Arquitecto como usted que vivió gran parte de su vida en Europa decidió volver a su país? 
- Es una larga historia pero prefiero contársela otro día
- Entiendo
- ¿Y usted a que se dedica?-preguntó ahora Pablo.
- Soy un Comisario retirado de la fuerza. Fui Sub Jefe de la Policía hasta el 2005
- ¿Policía?
- ¿Le resulta extraño?
- No-respondió Pablo-. Es que pensé que su profesión era otra. No parece Policía

Robles sonrió nerviosamente, se notó que no le gustó demasiado el comentario.

- Bueno vayamos a lo nuestro-dijo el anfitrión-. Iré a buscar unos papeles para que se los lleve y luego de leerlos me los devuelva firmados.
- Lo espero

   Dicho esto, Robles se levantó y se dirigió a un cuarto contiguo que oficiaba como archivo. Al regresar, traía consigo un pequeño cofre de madera y al verlo Pablo se dio cuenta de que ese era su tesoro más preciado y que ese hombre era el presunto asesino de sus amigos y el real homicida de aquel pobre hombre acribillado en la fábrica. Se levantó de golpe y todo su cuerpo se tensó de tal manera que el Comisario pensó que le estaba por dar un infarto.

- ¿Qué pasa Arquitecto?-le preguntó.

   Pablo seguía mirándolo con incredulidad y furia. Al instante, reapareció aquel adolescente aterrado que se escondió en aquel sótano esperando a que fueran por él para matarlo. Robles se le acercó y Pablo se echo inmediatamente para atrás.

- Vos sos el hijo de puta que mató a ese pobre hombre e hizo desaparecer a mis amigos-le dijo en un susurro.
- ¿Pero de qué está hablando Arquitecto?
- De aquella noche en la fábrica en que viniste con tus secuaces y lo asesinaste como a un perro para luego hacer desaparecer a mis amigos.

   Ahora la cara de Robles se había transformado en una máscara, se dio cuenta al instante que ese hombre que estaba delante suyo era aquel mocoso al que fue a buscar dos días después aquel verano de 1979 al sótano luego de que uno de sus amigos tras ser torturarlo varias horas habló pero al que no pudo hallar y que también fue el responsable de que sus superiores lo reprendieran duramente por haberlo dejado escapar y lo trasladaran a la provincia de Tucumán. Nunca supo su nombre por que aquel mocoso nunca se lo dijo y por que sus Jefes le dijeron que se encargarían de él, de sus amigos y del cadáver que había enterrado en la Fábrica. 

  Al cofre lo halló en la caja fuerte del sótano y se lo llevó como souvenir antes de irse sin poder ubicar al joven. Ahora, lo tenía frente a frente, y era el único que podría enviarlo a la cárcel para siempre.

- Pues bien-dijo Robles-.Por fin te conozco pedazo de mierda. Gracias a vos tuve que luchar mucho para poder recuperar mi lugar y retomar mi carrera.

   Pablo instintivamente sabiendo que Robles intentaría atacarlo lo tomó del cuello y los dos comenzaron a forcejear. El cofre cayó al suelo y ellos se trabaron en una feroz pelea. 

   Sus esposas al escuchar semejante ruido corrieron al despacho y al entrar no podían creer lo que sucedía. La mujer de Pablo le gritó para que se detuviera y la de Robles hizo lo propio pero no fueron escuchadas.

  La peor parte la estaba llevando Pablo ya que estaba de espaldas en el suelo recibiendo un duro castigo por parte de Robles hasta que pudo asestarle un rodillazo en sus testículos que hizo que este se doblara del dolor y pudo separarse para luego golpearlo nuevamente en su cabeza con una patada dejándolo fuera de combate.

- Llama a la Policía -le pidió Pablo a su mujer.
- ¿Pero que ha pasado aquí?
- ¡Hacelo ya!

La mujer de Robles corrió a socorrer a su marido quien volvía en sí lentamente. Sangraba por su boca y solo atinó a tratar de levantarse ayudado por su esposa pero Pablo le lanzó una advertencia:

- Ni lo intentes-le dijo-. Y usted señora, apártese de él

La mujer no hizo caso y poco después logro sentar a su marido en uno de los sillones individuales. Aun conmocionado, Robles miró con odio a Pablo y le lanzó una amenaza:

- Esto no termina acá-le dijo-. Te buscaré y cuando te encuentre voy a matarte
- Ya no podés hacer nada hijo de puta-le replicó-. Pagarás por tus crimenes. Te lo prometo.

   Poco después llegó la Policía y ambos hombres fueron detenidos. Al principio Robles usó sus influencias para acusar a Pablo de intento de robo y este terminó alojado en una celda. Pero pronto se supo la verdad y fue liberado inmediatamente.

   El vil y nefasto Comisario fue enjuiciado y condenado por delitos de lesa humanidad y desaparición de personas recibiendo la condena de prisión perpetua.

  Pocos días después del fallo condenatorio Pablo fue hasta un sector del parque y se paró allí con el cofre y una botella de cerveza. Dedujo que en ese lugar alguna vez estuvo el sótano. LLorando tomó un trago y brindó por sus amigos cumpliendo así con el pacto que habían realizado los cuatro 33 años antes.

Miguel, Dardo y Andrés continúan desaparecidos...


Dedicado a las victimas que sufrieron el terrorismo de estado que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983


A continuación les dejo un video sobre el final del alegato que realizó el Fiscal Strassera(recientemente fallecido) en el Juicio a las Juntas Militares y una canción de Charlý Garcia llamada Los Dinosaurios que habla de esa época nefasta de la Argentina.






   

  

NUNCA MÁS




FIN


   



  
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