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LAS EMPRESAS DE SERVICIOS (UNA VERDADERA TORTURA)







Hoy les traigo este nuevo relato basado en hechos reales sobre algo que me ha pasado hace un tiempo y que quisiera contarles para que ustedes saquen sus propias conclusiones sobre el mundo en el que estamos viviendo.

Fiel a mi costumbre le daré un toque de ficción para que les parezca más amena su lectura.

Aquí en Argentina como creo debe pasar en muchas partes del mundo, las empresas de servicios (llámense TV por cable, telefonía movil, etc,etc) poseen un ejército bien entrenado de gente a las que les lavan el cerebro para que por ningún motivo el cliente pueda entablar una conversación coherente con ellos y menos llegar a un entendimiento. Solo se limitan a seguir un patrón que les enseñan y que respetan a rajatabla por más serio que pueda ser el problema planteado. Y afirmo esto por que en el caso que ahora les relataré lo he comprobado con creces.

Resulta ser que una mañana me levanto de dormir y mientras estiraba un poco mis piernas y brazos se me dio por observar por la ventana hacia la calle. Era un día precioso de un sábado que invitaba a disfrutarlo plenamente pero para mi sorpresa me encontré con que el cable que va desde un palo que se encuentra frente a mi casa y cruza la calle llegando hasta mi terraza donde está la conexión que me provee la señal televisiva (recién ahora algunas empresas los pasan por via subterránea) se encontraba caido a unos 80 cm del piso con el consiguiente peligro de que al pasar por ejemplo un auto se lo lleve puesto provocando un accidente. No era ninguna locura pensar entonces de que algo grave pudiese suceder en cualquier momento.

Alarmado por esta situación, tomé el teléfono y llamé a la empresa para comentarles lo que ocurría y allí empezó mi calvario. 

Al lograr comunicarme me atendió el típico contestador que nos da la bienvenida:

- Usted esta comunicado con Miretvcomopueda.com. Para contratar nuestros servicios pulse 1. Para Servicio técnico pulse 2. Para facturación y pagos pulse 3. Para quejarse pulse 4 pero no lo atenderá ni mongo. Para felicitarnos pulse las teclas del 5 al 8. Nos encanta que nos alaben y lo atenderemos de inmediato. Para comunicarse con un representante pulse 9 y que Dios lo acompañe.

Pulsé 9 y me quedé esperando un par de minutos aproximadamente hasta que volvió el contestador.

- En estos momentos todos nuestros operadores se encuentran ocupados aguarde en línea por favor.

Pasaron tres minutos mientras escuchaba por el auricular del teléfono música clásica.

- Es para calmar a las fieras-me dije. 

Nuevamente el contestador:

-En estos momentos todos nuestros operadores se encuentran ocupados aguarde en línea por favor.

Ahora se escuchaba el piano de Mozart y luego de pasados otros diez minutos ¡Se hizo el milagro!. Fui atendido.

- Rocio Antúnez buenos días-saludó una operadora con voz de locutora de radio-. ¿En qué podemos ayudarlo?

Le expliqué detalladamente lo que ocurría. Del peligro que podría causar tener a ese cable a centimetros del piso. De qué alguien, un vehículo, una bicicleta, un ciclomotor o hasta una mujer empujando un carrito de bebé corrían serios riesgos de llevarse ese elemento por delante. 

Pero a la operadora le habían vaciado el cerebro como suponía. Le habían colocado un chip biónico y contestaba como una autómata continuamente y sin saltarse de su libreto. Una verdadera pesadilla digna de un relato del amigo Federico Rivolta.

- Señor-me dijo-. Nuestro servicio técnico está atestado de trabajo, recién en 10 días ¿? podremos pasar por su domicilio para reparar el desperfecto.
- ¿Diez días?-contesté-.Esto es grave señorita, ¿Usted escuchó lo que le dije? Ese cable ahí tirado es un peligro en la vía pública...
- Nuestro servicio técnico está atestado-repitió-¿Le tomo su pedido o no?
- Señorita-dije en un tono más elevado-. ¿Usted se da cuenta de que esto no puede esperar diez días para solucionarse? ¡Esto debe repararse ya!
- Le repito señor-dijo ella- Nuestro servicio técnico está atestado de...

A esa altura se podrán imaginar que mi impaciencia y mal humor estaban en un punto caramelo.

-A ver-le dije ya cansado-.¿Podría usted comunicarme con un supervisor? Quizás él pueda tomar cartas en el asunto.
-No estamos autorizados señor-contestó ella al menos ahora dejando de lado esa especie de viaje a las estrellas.
-Sáquese por un momento el libreto que le metieron en su cabeza-le dije tratando de razonar con ella-. ¿No hay nadie que se encuentre trabajando por la zona y pueda venirse hasta aquí a solucionar el problema?-sugerí-. No creo que les demande más de cinco minutos la tarea de repararlo
-Nuestro servicio técnico está atestado de trabajo-contestó nuevamente sin inmutarse y volviendo al libreto original-¿Le tomo el pedido?
-¡Basta por favor!-grité-.¿Tengo que llamar a los bomberos o a la policía?

Mientras intentaba convencer a la operadora, eché un vistazo por la ventana y observé con desesperación como un ciclista que transitaba por la calle se enganchaba con el cable, caía de su bicicleta y un auto que venía por detrás lo atropellaba. El hombre murió en el acto.

La empresa de cable acudió al día siguiente del ¿accidente? y luego de que los peritos policiales liberaran la calle. 

Les tomó unos cinco minutos realizar la reparación correspondiente...

¿Había que llegar a eso?

FIN



Nota del autor:

El final es pura ficción. En realidad nos subimos con un vecino y como pudimos levantamos el cable atándolo en la baranda de mi terraza. 
Pero tranquilamente pudo haber pasado una tragedia como describí en el final de la historia.

  




  
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