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EXPERIENCIAS DE UN ESCRITOR AFICIONADO EPISODIO 2


UNA HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES



Una vez enviado el borrador por mail a una editorial española (No daré el nombre pero es bastante conocida) Elegí una linda portada de las que ofrecían gratuitamente y transferí el dinero para imprimir un ejemplar de lo que sería ni más ni menos que mi primer libro llamado FICCIONARIAS. 

Ya realizado esto me asignaron un número de seguimiento de mi obra y me informaron que en unos treinta días recibiría mi tesoro en mi propio domicilio. 

Como podrán imaginarse (ya les relaté en el episodio anterior mi ansiedad y apuro al mandar el escrito tal como estaba) esperé desesperadamente y como un preso que marca los días para su salida de la cárcel la llegada del gran día en que tendría en mis manos mi gran sueño cumplido. Mi propio libro.

Pero al cumplirse el plazo estipulado, aquel número de seguimiento que me dieron y al ser colocado por mí en la plataforma de la editorial, la cual indicaba los pasos que debería seguir mi encomienda descubrí que no se había movido del punto 1.

Debo aclararles que dicha plataforma se conformaba de la siguiente manera.

1-Inicio del proceso de impresión
2-Envio por correo de la obra
3-Entrega en domicilio del destinatario.

Esperé un tiempo más y otro poco más, pero al cumplirse el día 45. 
¡Todavía estabamos en el punto 1!

La desesperación comenzó a invadirme y mi nerviosismo se convirtió en bronca. Poco despues envié un e-mail a la editorial de España para quejarme. El mismo fue contestado un par de días después muy solemnemente y con frias palabras que decían lo siguiente:

"Estimado Señor Iglesias. 
Estas cosas suelen suceder debido a la gran demanda que tenemos ¿?. Le pedimos las disculpas del caso. Realizaremos un seguimiento de su pedido y a la brevedad le informaremos en que estado se encuentra"

¿Esperar? ¡No podía esperar más! ¡Quería mi primer libro en casa!

Lógicamente que la brevedad anunciada por la editorial se convirtió en una semana más de espera, y yo, como si fuese un empleado de una companía que se dedica a bombardear con mails a potenciales clientes promocionando productos les envié unos quince o veinte e-mails más o menos pidiéndoles explicaciones, pero ni se dieron por enterados, al contrario, nunca respondieron. Evidentemente el desinterés de esta gente no tenía límites.

Finalmente y pasado un tiempo bastante prolongado, recibí la bendita respuesta a mis reclamos que paso a detallarles:

"Estimado cliente (Ya ni mi nombre aparecía en el e-mail) 
Hemos realizado como le dijimos el seguimiento de su pedido y nos encontramos con que éste no se encuentra en nuestros registros, por lo tanto le sugerimos contactarse con nuestro nuevo representante para Latinoamérica llamado Fulanito. 
Su e-mail es: fulanito@meimportauncominousted.com.ar 
Él se encargará de intentar solucionar su problema. 

Obviamente que omitieron darme su teléfono por lo cual tuve que reescribir mi reclamo dirigiéndoselo ahora a este señor fulanito. 

Su respuesta nunca llegó por lo cual deduje que a este tipo no le interesó un comino que un seudo escritor desconocido y que había editado solo un ejemplar de un libro fuese un tema importante para ocupar su valioso tiempo y muy posiblemente le debe haber echado un rápido vistazo para luego borrar mi e-mail de un plumazo.

Entonces ante esta situación. ¿Que debía yo hacer? ¿Ir a las Naciones Unidas? ¿A la Real Academia Española? ¿A la Embajada de España en Buenos Aires? o ¿Buscar un abogado? 

Estaba perdiendo la poca paciencia que me quedaba...

continuará...

     

   
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