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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 49





En el término de seis meses los Británicos retiraron sus fuerzas del territorio argentino y luego de arduas negociaciones entre los cancilleres llegaron a un acuerdo y firmaron un tratado por el cual se comprometieron a que ninguno de los dos paises intentarían utilizar sus fuerzas nuevamente para dirimir sus diferencias. Esto se hizo extensivo también a los territorrios sudaméricanos unidos en el O.P.L.U. El Líder dispuso entonces que los soldados virtuales regresaran paulatinamente al pasado según lo convenido con Jeremías Diaz para una vez finalizado ese proceso poder destruir a todos los Trasladadores del Tiempo para que nadie pudiera manipularlos y utilizarlos en contra de la humanidad. Una medida acertada ya que semejante poder y en manos de gente inescrupulosa ocasionaría un daño irreparable para la paz mundial.
Diariamente y en la ciudad subterránea un grupo de ochenta hombres a quienes se les solicitaba su nombre y número de legajo se los reunía para realizar la operación "Regreso". Uno de ellos caminaba esperando su turno y maravillado no podía creer lo que veía ante sus ojos lamentándose también por la inoperancia de los suyos por no haber descubierto ese lugar desde donde el enemigo pudo recomponerse y derrotarlo. Era Álvaro Suárez que bajo el nombre de Lautaro Peirone. Soldado raso de las fuerzas leales al Líder caminaba por el lugar sin problemas. El mismo cambió la foto del documento de identidad tomándose una con su celular y pegándola convenientemente para pasar sin dificultades los controles. Tomás Andreoli seguia intentando ubicar a su enemigo número uno. Éste era intensamente buscado por los servicios de inteligencia pero sin resultados. Esto le preocupaba en demasía ya que no sabía a ciencia cierta que podría estar tramando este personaje siniestro. Se interrogó además de su hermano a cada uno de sus jefes militares y también a sus allegados pero nadie sabía nada sobre su paradero. Ya sin su típica barba y su gran cabellera la que se había afeitado para no ser reconocido al tirano solo le quedaba aguardar a que lo llamaran y asi poder trasladarse al pasado. Su plan era el de ver a su tío y alertarlo de lo que sucedería para de esa forma y entre los dos idear una estrategia para hacerse del poder. Adueñarse del Trasladador del Tiempo y volver para modificar el futuro y así retomar sus apetitos de conquista. Aunque para lograrlo debería sacar del medio al protagonista central de la historia. Jeremías Díaz. Lo primero que haría entonces al llegar sería ubicarlo para matarlo.

Tomás fue a la ciudad subterránea para supervisar personalmente los traslados y asi terminar de cerrar el proceso. El grupo de ochenta soldados virtuales se encontraba haciendo una fila de a uno mientras el oficial a cargo les pedía en voz alta su nombre y legajo.

-¡Identifíquese soldado! -gritaba un Sargento.
-¡Ramón Cuellar señor! ¡Legajo 3358 señor!
-¡El siguiente!
-¡Pedro Castro señor! ¡ Legajo 3359 señor!
-¡El siguiente!
-¡Lautaro Peirone señor! Legajo 3360 señor!

El Líder que observaba la acción desde cerca le pidió al oficial que se detuviera por un momento.

-¡Sargento!-ordenó.
-¡Si señor!
-Traiga a ése soldado quiero verlo de cerca

Álvaro al verse acorralado tomó del cuello al Oficial. Sacó un arma y apoyó el caño en su cabeza. Inmediatamente los soldados lo rodearon para intentar detenerlo pero el Tirano estaba dispuesto a todo.

-Apártense o lo mató-les advirtió-
-Hagan lo que les pide-ordenó el Líder.  

Todos acataron la orden y se alejaron. Entonces Tomás intentó calmarlo.

-Tranquilo. Te ofrezco un trato. Déjalo ir y yo tomaré su lugar
-Está bien. Suelta tu arma y acércate lentamente

El Líder arrojó su arma lejos y se acercó con las manos en alto.

-No intentes nada-dijo el Tirano- O te disparo a tí
-Aqui me tienes, ahora suelta al Sargento

Álvaro le dio un empujon y tomó en su lugar al Líder.

-Ahora caminaremos lentamente hacia la salida. Dile a tus perros que no intenten nada o te mataré
-No podrás ir lejos
-¡Cállate! -le gritó- Y haz lo que te digo
-¡Apartense!-ordenó Tomás- Y no nos persigan. Es una orden

Poco después los dos hombres caminaban hacia la salida de la ciudad subterránea.

-¿Qué piensas hacer?-le preguntó Tomás. 
-Serás mi salvoconducto para huir del país
-¿Y cómo harás para lograrlo?
-¿Eres el Líder o no?
-Así es
-Entonces harás preparar un avión que juntos tomaremos
-¿Y dónde piensas ir?
-Eso a tí no te importa. 

Dicho ésto le pegó un culatazo en la cabeza al Líder que hizo que se desvaneciera. El Tirano observó a su alrededor y vio un auto que estaba estacionado cerca del gran montacarga que se utilizaba para subir todo tipo de vehículos a la superficie. Dos soldados que se encontraban vigilando ya estaban alertados de lo que sucedía e intentaron acercarse pero Álvaro les gritó.

-¡No se atrevan a moverse!. ¡Si lo hacen su Líder muere!

Los dos hombres se quedaron quietos en sus lugares. Momentos después Tomás volvía en sí y se tomaba su cabeza que estaba sangrando. El Tirano lo tomó de un brazo y lo llevo hasta el auto subiéndolo en el asiento del conductor. Él hizo lo propio en el del acompañante.

-Ahora conducirás.

El Líder aun abrumado tomó el volante y puso el motor en marcha. Acomodó el auto en el montacarga y les pidió a los soldados que pulsaran el botón de control de ascenso. Minutos después él y el tirano ya estaban en la superficie.

-LLévame hasta el aeropuerto de la Capital de la Montañosa-Le ordenó.


Tomás tomó la ruta que conducía hacia el aeropuerto. Mientras esto ocurría Pedro el sabio ya enterado de lo sucedido convocó a Jeremías para que acudiera al laboratorio donde se recibían a diario a los soldados que volvían del futuro.

-¿Pero que pasa ahora Profesor? -preguntó el viejo Líder.
-Tomás fue tomado de rehen por Álvaro y se lo llevó de la ciudad subterránea
-¿No puede rastrearlo?
-Lamentablemente lo he intentado pero sin resultados hasta ahora
-Tendré que volver nuevamente al futuro entonces
-Te enviaré de inmediato y llevarás un intercomunicador. Si surge alguna novedad te mantendré al tanto

Poco después, Jeremías se presentaba en la ciudad subterránea y se reunia con el General Blasquez quién había quedado a cargo como Comandante en jefe luego del deceso de Talamonti.

-¿Qué tenemos? -Le preguntó.
-Aparentemente uno de nuestros soldados está siguiendo al auto dónde va el Líder señor. Salió en su persecución luego de que salieran por el montacarga
-¿Puede comunicarme con él?
-Por supuesto
-Hágalo

Al instante Blasquez llamó al soldado por un intercomunicador. Éste estaba conduciendo por la ruta que llevaba a la Capital de la Montañosa a una distancia prudencial del vehículo dónde estaba el Líder para no ser descubierto.

-Soldado informe su posición-ordenó Blasquez.
-Estoy a unos 100 Km de la Capital de la Montañosa señor
-Le hablará ahora el Líder Jeremías Díaz 
-Soldado ¿A qué distancia se encuentra del auto donde va el Líder?
-A unos mil metros aproximadamente señor
-Manténgase así entonces para no ser descubierto e informenos cualquier novedad que se produzca. Es muy importante saber el destino donde se dirige ese auto
-Lo haré señor

Dicho esto. Jeremías se comunicó con Pedro el sabio.

-Profesor ¿Alguna novedad?
-Ninguna. ¿Tú pudiste averiguar algo?
-Intuyo que van hacia el aeropuerto de la Montañosa. El tirano querrá escaparse
via aérea. ¿Podría usted trasladarme de aquí a ése lugar?
-Por supuesto
-Hágalo por favor entonces
- De inmediato

Jeremías fue traslado al Aeropuerto. Una vez allí se dirigió directamente a la oficina del Brigadier Hermann. Éste al verlo se sorprendió por su presencia allí.

-Señor. No esperaba verlo aquí
-Yo tampoco Brigadier. Pero necesito de su ayuda
-¿Qué sucede?
-El Líder ha sido secuestrado por el tirano Álvaro Suárez y sospecho que vienen hacia aquí. Le pedirá un avión para escaparse del país con él como rehén
-¿Qué debo hacer?
-Tenga preparada una aeronave. Yo estaré ahí esperándolo para detenerlo disfrazado como uno de los pilotos
-Daré instrucciones para que tengan todo listo entonces 
-Gracias

Tomás se acercaba al aeropuerto. Ya había tomado la autopista principal que lo llevaba hacia allí. El soldado informó de ésto a Blásquez quién a su vez alertó al viejo Líder.

-Mis pálpitos siguen siendo buenos General
-Ya lo creo-contestó el Comandante-Qué podemos hacer?
-Ya tengo todo preparado para recibirlos. Dígale al soldado que deje de seguirlos.
-A la orden

En el auto. Álvaro comenzó a darle instrucciones a Tomás de como debía proceder cuando llegaran.

-Cuando lleguemos les pedirás que tengan listo un avión de mediano porte para despegar en una hora. Quiero que los pilotos se presenten ante mí antes para verificar que no están armados y revisar yo mismo la nave. Aparte no quiero militares, policías ni empleados alrededor nuestro. Solo los pilotos y nosotros 

Tomás no contestó.

-¿Escuchaste lo que te pedí que hicieras?
-No escaparás
-Eso ya lo veremos. Haz lo que te digo o ingreso al aeropuerto a matar personas al azar
-Está bien. Tú ganas

Poco después se detuvieron a unos cien metros de la entrada del Aeropuerto y Álvaro obligó al Líder a bajarse del auto. Tomás caminaba delante suyo y él le apuntaba a su espalda con el arma. Al acercarse a una de las garitas de seguridad un oficial al verlos venir salió de ella.

-No pueden ingresar por aquí caminando-les dijo.
-Soy el Líder-contestó Tomás- Necesito que se aparten todos los guardias para que podamos pasar
-El guardia sacó inmediatamente su arma y apuntó
-Baje el arma soldado y haga lo que le ordeno-dijo el Líder.
-Pero señor
-¿No has escuchado?-intervino Álvaro que ahora posaba el caño del arma en la cabeza del Líder- Haz lo que te dice o lo mato

Finalmente todos los guardias retrocedieron y Álvaro les ordenó que arrojaran sus armas y que se fueran. Poco después ingresaron en una de las garitas.

- Ahora llamarás al Brigadier en jefe y le pedirás ese maldito avión

Tomás tomó un handy y se comunico con el Jefe de seguridad del aeropuerto.

- Soy Tomás Andreoli. El Líder. Comuníqueme con el Brigadier Hermann
- Si señor

El brigadier respondió rápidamente.

- Señor. Aquí estoy
-Necesito que prepare un avión de mediano porte y que esté listo en una hora para despegar. También que retire a todos los soldados. Policías Aeronauticos y guardias de seguridad del Aeropuerto.
-Pero señor-contestó el Brigadier fingiendo que no sabía que sucedía- Esto está atestado de gente a punto de embarcar y...
-Es una orden. Libere la zona y cancele todos los vuelos programados
- Si señor
- Esperaré en el hangar 4 lleve el avión hacia allí y que los pilotos esten preparados para ser requisados 

Al escuchar esto, Jeremías supo que sería descubierto y le habló al Brigadier.

-Revisará también el avión. Debo pedirle a Pedro el sabio que me traslade en el momento justo del despegue para poder sorprenderlo ahi mismo.

El viejo Líder llamó al científico por su intercomunicador y le comento lo que pretendía hacer.

-Jeremías-le dijo Pedro el sabio-Ya he realizado dos traslados contigo y los generadores no resistirán un tercero intento. Sería muy peligroso para la máquina pero más para tí
-Explíquese por favor
-Si bien el equipo funciona optimamente para el traslado de soldados desde el futuro hacia el pasado y viceversa. ësto funciona para una sola persona y en el mismo tiempo solo puede hacerse como mucho dos veces. Si intentamos una vez más corres el riesgo de desmaterializarte y poner en riesgo tu vida. Imagínate si no vuelves al pasado. Aún no se ha producido la revolvución del 15 y toda la historia cambiará logrando que Hermer y sus secuaces sigan en el poder. Esto conllevaría definitivamente a un cambio que no solo produciría un caos si no que tambien el futuro tal y como lo vez sería completamente distinto ¿Me entiendes?
-Entiendo
-Te sugiero que dejes a Tomás tomar las deciciones y esperemos que pueda
salir airoso de este problema solo.
-¿Me pide que deje que el Tirano se lo lleve y quizás lo asesine?
-No tenemos alternativa. Solo me queda un traslado para tí y es tu regreso al pasado. Te sugiero entonces que te prepares. No nos queda demasiado tiempo antes de poder hacerlo.
-¿Cuanto tiempo me queda?
-Un par de horas 
-Muy bien me comunicaré con usted para que lo haga
-Estaré esperando

Al cerrar el intercomunicador el viejo Líder miró al Brigadier y le dio una orden

-Envie a los dos pilotos desarmados y haga lo que le piden
-Pero señor ¿Y el Líder?
-Deberá defenderse solo. No le queda otra 
-Si señor

Pocos momentos después hubo un nuevo llamado desde el hangar 4. Era Álvaro Suárez.

-¿Qué quiere ahora?-preguntó el Brigadier ofuscado-
-Necesito que uno de los pilotos lleve consigo un chaleco con varios explosivos C4. y un control para activarlos
-¿Se ha vuelto loco?
-Haga lo que le pido o su Líder muere
- Eso lleva su tiempo y es lo que no tenemos
-Vamos Brigadier, no me tome por estúpido. Consíga lo que le pido

El brigadier miró a Jeremías y éste accedió con su cabeza autorizando el pedido.

-Está bien ¿Algo más?
-Sí. Ha pasado media hora y no veo aun al avión siendo trasladado hasta aquí
-Se le está cargando combustible. Deberá tener paciencia
-Lo quiero en este hangar en  no más de quince minutos
-Pero...
-Ya sabe quince minutos y con todo lo que he solicitado
-Está bien
-Ah, y ya sabe si veo algo extraño, su Líder muere de inmediato

Tomás había sido atado por la espalda con una soga por el Tirano. Pensaba en como poder detener a ese loco pero aun no tenía idea de como hacerlo. Sabía que solo tendría una chance ya que de seguro éste utilizaría los explosivos para colocarlos en su cuerpo y amenazar a todo aquel que intentara intervenir para salvarlo. Ya no se veían policías, guardias ni militares en la zona esto logró tranquilizar a Álvaro que miró a su enemigo y le sonrió despectivamente.

-Como verás-le dijo- he calculado todo para que pueda escaparme sin problemas
-Y pondrás ese chaleco con los explosivos en mi cuerpo
-¡Muy bien señor Líder! Veo que eres muy inteligente. Soy un experto en eso.
-Un terrorista asesino diría yo
-Me entrené muchos años con los Británicos y ellos me enseñaron como se manejaban por ejemplo los Afganos cuando realizaban algunos atentados ¿No es fantástico?
-Eres un demente
-Puede ser, pero de esa manera te tendré bien controlado para que no intentes nada
-¿Y dónde piensas ir?
-Tengo muchos amigos que poseen pistas clandestinas y me recibirán con las manos abiertas. Llevo al Líder de éste país. ¿Sabes cuanto paga eso con la fama que has adquirido?

Tomás guardó silencio. Entonces el tirano se le acercó y apoyó el caño de su arma en la nariz del Líder

-Ahora eres mío y pronto te entregaré en las manos de alguien que sabrá que hacer contigo

De pronto comenzaron a escucharse ruidos fuera del hangar. Estaban trasladando ya al avión hacia ese lugar.

-¡Perfecto!-Exclamó el Tirano-Prepárate para nuestro viaje...






























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