Lo Último

EL LÍDER 2 CAPÍTULO 46






Ver a su mujer le produjo a Tomás una inmensa alegría. No la veía desde el entierro de Jeremías y las cosas entre ellos no estaban para nada bien.

-¿Pero qué haces aquí? -preguntó el joven Líder sorprendido.
-¿Acaso no sigo siendo tu esposa?
-Por supuesto que lo eres pero creí que seguías culpándome por la muerte de tu padre y...
-¡Cálla amnésico!-dijo ella sonriendo-Empiezas a hablar y no la terminas más. Ven y abrázame de una vez

Seis meses después de la llegada del primer batallón virtual a la ciudad subterránea el Líder ya contaba con más de ocho mil hombres y armamento. Decidió entonces que era hora de comenzar a recuperar lo perdido y para ello citó a sus comandantes para impartirles sus órdenes.

-El Batallón San Martin marchará de inmediato hacia la Capital de la Patagónica y esperará allí mis instrrucciones. Yo iré comandando otro grupo que irá a las Tierras del olvido de esa zona para liberar a Talamonti, Pardo y Blásquez. Los demás permanecerán aqui ¿Alguna pregunta?
Nadie respondió.

-Muy bien. Saldremos a las 600 de mañana. Quiero que todo este preparado.
-¡Si señor! -contestaron todos al unísono.

A la hora fijada los dos batallones salieron por la inmensa compuerta de la ciudad ante muestras de júbilo de sus habitantes.

En la capital de la Patagónica el tirano recibía informes de sus espías que hablában de un posible ataque por parte de los leales al Líder. 
Enfurecido llamó a su hermano y lo reprendió.

-¿Recién ahora me entero de esto?-le recriminó-¡Eres el Jefe de mi servicio secreto demonios! ¿Qué estabas haciendo?
-Es que todo fue muy repentino. No se supo nada del Líder en dos años y medio y de casualidad pudimos filtrar esta información
-¿Me hablas de casualidad? ¡Inútil! ¡Llama a mi Jefe del ejército!
-Iré a buscarlo
-¡Sal de mi vista!

Álvaro dio aviso a su socio Sheppard que estaba reunido en es momento con el Monarca. Al escuchar las novedades le prometió que enviaría refuerzos para apoyarlo. Al cortar le comentó al Rey lo sucedido.


-¡Se los dije!-Bramó el Monarca- 
-Pero Majestad. No había rastros ni del tal Jeremías Diaz ni de Tomás Andreoli por ningun lado. ¡Hemos buscado hasta debajo de las piedras!
-Evidentemente no lo hicieron bien y se dejaron estar. Ahora tenemos un nuevo problema
-Los venceremos nuevamente
-¿Cómo puedes estar tan seguro de ello?

Las noticias de de un nuevo e inminente enfrentamiento en Argentina corrieron como reguero de pólvora y en poco tiempo comenzaron a llegar corresponsales de todas partes del mundo. El O.P.L.U se reunió en forma urgente para tratar el tema y luego de grandes debates se decidió romper con el pacto firmado con los Británicos y el tirano para dar su apoyo decididamente a las incursiones del Líder argentino. Tomás Andreoli al mando de más de tres mil quinientos soldados virtuales atacó por sorpresa la tierra del olvido donde estaban prisioneros sus principales comandantes y logró liberarlos. El viejo General Talamonti emocionado y en un estado deplorable por los malos tratos recibidos abrazó a su joven amigo y le agradeció por su rescate.

-Gracias mi amigo, Si no fuera por ti en breve tiempo estaría muerto
-General. Necesito que se ponga bien. Haré que lo envíen a la ciudad subterránea para que tenga una buena atención médica
-Prefiero recuperarme aqui si no te molesta y acompañarte  
-Será un honor para mí

El otro batallón liderado por el Comandante Andujar sitió la ciudad Capital de la Patagónica esperando instrucciones para atacarla. 
Sin embargo fueron bombardeados por aviones de la Armada Tirana pero salvo por algunos daños en el equipamiento bélico estos no pudieron lograr su objetivo de desmembrarlos. Álvaro Suárez envió entonces a las puertas de la ciudad a un grupo de cuatro mil hombres para intentar que el enemigo no pueda invadir su territorio. En su despacho el tirano aguardaba novedades y dialogaba con su hermano.

-Nuestra comandancia espera tus instrucciones para el ataque -comentaba Augusto.
-Esperaremos un poco más. Me han informado que vienen hacia aquí un grupo de cinco mil soldados Británicos para darnos su apoyo y sorprender al enemigo por su retaguardia. De esta manera los tendremos rodeados. 

Un oficial tirano ingresó rápidamente al despacho y se paró en posición de firme delante de su Jefe.


-¿Qué es ésta intromisión Capitán? ¿Qué sucede?
Señor! ¡El Líder ha tomado la tierra del olvido de la Patagónica y liberó a sus comandantes!
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