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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 45





Álvaro Suárez dominaba el territorio comprendido por las provincias de la Montañosa y la Patagónica, para él era más que suficiente ya que dia a dia sumaba poder y se aseguraba el apoyo permanente del Reino Unido que poseía a las otras dos provincias del territorio. Sin embargo algo le preocupaba en demasía y era que sus acérrimos enemigos habían desaparecido de la noche a la mañana sin dejar rastro alguno. Sabía que el Trasladador del tiempo era la causa y sin su total dominio sería dificil volver a dormir tranquilo. 

Una reunión entre él y Sheppard recientemente regresado de su viaje a Gran Bretaña se realizó en la Capital de la Patagónica.


-¿Pero como es posible-se lamentaba el tirano-que habiendo pasado más de dos años e invirtiendo millones de dólares poniendo a nuestro servicio a los mejores científicos del mundo no hayamos logrado aún poner en funcionamiento esa maldita máquina del tiempo?

-Quizás-contestó Sheppard- Es que subestimamos demasiado a los que lo crearon. Sin dudas eran mentes brillantes y muy adelantados a su época...
-Sin el Trasladador del tiempo nuestro poder estará siempre en riesgo
-No creo que nuestros intereses se vean afectados demasiado. Hemos logrado tener un total control de la situación y ya estamos convenciendo a los miembros de la OTAN para que nos brinden su apoyo y volver a reiniciar nuestros planes de dominación en toda la región. El trasladador no es problema amigo mío
-Mientras no tenga en mis manos a ese Tomás Andreoli no me sentiré tranquilo
-¿Le temes?
-Lo respeto 

Cada día el Líder recibía en la ciudad subterránea a ochenta hombres del ejército leal enviados por Jeremías Diaz. Al llegar se les asignaba un número de identificación y eran puestos a la orden de alguno de los varios comandantes designados. Se dividieron las fuerzas en cuatro grupos denominados como Ejército Gral San Martín, Ejercito Gral Belgrano. Ejército Gral Guemez y Ejército Jeremías Díaz. Este último era liderado por Tomás Andreoli. En el término de dos meses cuatro mil soldados ya estaban a sus ordenes para iniciar la recuperación del territorio.

El Rey Británico inició una gira por sus nuevos dominios. Fue recibido por Sheppard quién le brindó todos los honores realizando 
varios actos de bienvenida para luego acompañarlo a recorrer varios lugares de la Pampeana y la Mesopotámica. En uno de esos recorridos se produjo un incidente con pobladores de la ciudad de Gral Pico quienes salieron a su paso para protestar contra el Monarca y fueron duramente reprimidos por la policía. El clima de agitación en la zona iba en ascenso debido a que el pueblo se negaba a aceptar a los invasores y trataba como podía y mediante protestas hacerse escuchar.

No era tranquilo tampoco el clima en las provincias dominadas por el tirano. Varios incidentes y algunos atentados menores perpetrados por las milicias leales que aún se mantenían activas causaron daños en algunos edificios públicos que dejaron además de destrozos algunos heridos.


Álvaro Suárez decidió por decreto el toque de queda y la prohibición de toda manifestación pública advirtiendo que todo aquel que no acatara las ordenes impartidas sería juzgado y fusilado.

Tomás realizaba su diario paseo por el jardin artificial de la ciudad subterránea cuando se sorprendió al escuchar esa voz tan especial y cercana a sus afectos.


-Hola amnésico-lo saludó-


Era su esposa Paula...
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