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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 38

El Líder al mando de tres mil hombres y municiones cruzó por el puente del Rio Limay y lo bordeó para llegar a Confluencia. Allí y según sus espías se encontraba parte del ejército tirano. Su idea era tomar ese lugar y continuar su viaje hasta Villa Traful para después asentarse finalmente en Villa La Angostura. De esta manera tendría rodeado el circuito de los siete lagos y dejaría completamente rodeado y sin escapatoria al enemigo ya que Talamonti asediaba con el resto de sus hombres en los alrededores de la ciudad de Bariloche. Mientras esto ocurría e imprevistamente la Armada Británica atacó puestos claves del sur chileno haciéndose rápidamente de las localidades de Osorno y Puerto Mont ayudados por algunos aliados trasandinos que respondían a la vieja política de ese país y que los apoyaron en la empresa.

En Argentina, los Británicos tomaron la ciudad de Bahía Blanca ingresando por el océano Atlántico y ya estaban avanzando rumbo a la Patagónica para cercar a los Leales. Alertado de esto. Talamonti dispuso que el General Bautista Dos Santos de Brasil fuera a su encuentro con una fuerza de tres mil soldados para intentar detener al invasor. El tirano enterado de esto ordenó un ataque en la madrugada del 15 de junio de 2048 sobre el enemigo que estaba apostado a las afueras de San Carlos de Bariloche y luego de un cruento combate que duró más de ocho horas obtuvo la victoria haciendo retroceder a Talamonti a más de 300km de la ciudad. El general visiblemente diezmado no tuvo alternativa y se unió a Dos Santos. Más de ochocientos hombres cayeron en el campo de batalla y numeroso material bélico fue destruido o capturado por los tiranos.

El Líder llegó sin problemas a Confluencia aunque ya sabía de la derrota de su comandante. Sin embargo decidió avanzar según sus planes aunque estos se habían seriamente complicado. Se dirigía irremediablemente a un callejón sin salida debido a que los Británicos ya dominaban el sur de Chile y avanzaban rápidamente sobre el territorio. 

Álvaro recibió en la intendencia a Sheppard quién después de ser liberado tomó rápidamente el mando del Ejército del Rey y encabezó personalmente la invasión a Chile. Él negoció con algunos militares trasandinos de la vieja época para poder actuar en la zona líbremente y con todo su respaldo para lograr su propósito. El tirano le dio un gran abrazo y lo invitó a sentarse convidándolo con unos exquisitos chocolates del lugar y un coñac para brindar por su éxito.

— ¡Por fin querido amigo! —dijo el Tirano sonriendo—Ya pensaba que no volvería a verte
— Aquí me tienes—contestó el ex Primer Ministro—Y con más fuerzas que nunca
— Estamos a punto de hacer historia. Tú y yo seremos invencibles
— Hay un pequeño detalle que no tienes en cuenta
— ¿Detalle?
— Dependemos del humor del Rey 
— Pero le estoy dando un territorio soñado y la posibilidad de ser el amo también de toda Sudamérica ¿Qué más podría pedir?
— El trasladador del Tiempo

El Líder sabía perfectamente que quedaban apenas horas antes que el Tirano y la Armada Británica lanzaran su último y letal ataque sobre él y su ejército. Indudablemente los acontecimientos recientes habían jugado a favor del enemigo. Con sus fuerzas totalmente divididas y cercadas solo podrían resistir algunos días antes de ser aniquilados. En su tienda de campaña montada en las cercanías de Villa La Angostura y en soledad intentó buscar la mejor solución para lograr el menor impacto posible y para no causar más muertes innecesarias. Envió entonces un comunicado dirigido al Tirano ofreciéndole su rendición.

Pedro el sabio y el joven Guarino luego de arduos días de trabajo lograron poner nuevamente en funcionamiento el Trasladador del tiempo. Los monitores comenzaron a transmitir imágenes del futuro y allí se enteraron de todo lo que estaba ocurriendo.

— Tomás se encuentra en serios problemas —comentó el anciano—
Deberemos extremar nuestros recursos para poder trasladarlo a un lugar seguro
— Profesor—dijo el joven científico— Apenas pudimos reparar el equipo y ya   estamos arriesgándolo demasiado
— No tenemos alternativa amigo mío, es eso o todo Sudamérica padecerá las consecuencias. Imagínate si el tirano y ese Sheppard controlan todo, sería un caos para el mundo entero.
— ¿Qué sugiere que hagamos?
— Programa todo para que esta tarde Tomás vuelva a Buenos Aires. Él después decidirá qué hacer
— Comprendido

Al recibir la misiva, Álvaro y Sheppard brindaron por su triunfo. Para ellos se iniciaba una etapa floreciente donde lo dominarían todo.

— Pues bien amigo mío—dijo el Tirano—Faltan horas para declarar nuestro triunfo
— Es verdad
—respondió Sheppard Solo nos queda complacer al Rey y luego seremos los amos de toda Sudamérica
— Tenemos que ubicar a ese tal Guarino. Ya mis hombres se están ocupando del asunto
— ¿Hay novedades sobre ese sujeto?
— Sí. Ya sabemos su paradero y creo que en un par de días lo tendremos por aquí
— ¿Qué harás con Tomás Andreoli?
— Tendrá un juicio justo y luego será fusilado junto a sus secuaces
— ¿Juicio justo?
— Por supuesto—dijo el tirano mientras emitía una sonora carcajada— 
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