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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 33

Increíblemente el falso Tomás pudo sortear sin problemas los inconvenientes que podrían acarrearle fingir ser el Líder. Estaba tan bien preparado que hasta sabía algunos detalles íntimos de su vida que le permitieron salir airoso hasta con su gran amigo el comandante Talamonti. Este al recibirlo lo abrazó fuertemente y no dudó un instante de su identidad.

— Es un placer volver a verlo General—le dijo el impostor—
— Lo mismo digo joven amigo ¿Pero cómo has logrado regresar?
— Tuve algunos inconvenientes con el Trasladador del tiempo pero pude finalmente sortearlos
— Has estado en el pasado. ¿Pudiste ver a tu madre?
— Pués si la he visto y eso me ha dejado más tranquilo—mintió el falso Líder
— Por aquí las cosas están bien complicadas
— Lo se, es por eso que necesito ver imperiosamente a Jeremías
— Ya está enterado de tu rescate y retomó nuevamente el avance hacia Buenos Aires. Por suerte no ha tenido demasiada resistencia y muy pronto haremos el bastión allí
— ¿Sabe algo de mi esposa?
— Está en Brasil. ¿Quiéres que haga que la llamen para que puedas hablar con ella?
— Por el momento no, prefiero primero ir a reunirme con mi suegro
— Muy bien, daré instrucciones para tu viaje
— Gracias

El verdadero Líder fue conducido ante el tirano. Al entrar en su despacho miró de reojo y pudo divisar la cámara que en un descuido de éste había logrado dejar cerca de un arreglo floral. Tenía la esperanza de que el joven Guarino y Pedro el sabio pudieran estár viéndolo y asi ensayar un rescate.

— Espero que tu estadía con nosotros sea de tu agrado—ironizó Álvaro—
— Déjate de estupideces y dime que harás conmigo—contestó el Líder desafiante—
— Visto y considerando que tu querido suegro no ha movido un dedo para salvarte y que a estas horas uno de mis hombres se dirige a Buenos Aires para asesinarlo no me queda más remedio que mantenerte a ti con vida. Con él fuera de carrera podré negociar con mayor tranquilidad con tu amigo Talamonti y de esa manera recuperar todo mi poder.
— Eres un bastardo
— Lo soy sin dudas pero en realidad no pedí verte para comentarte solo mis planes
— ¿Qué es lo que quiéres entónces?
— Saber más sobre el Trasladador del tiempo y como haces para ir y venir entre el pasado y el futuro. Evidentemente en tu último viaje han logrado avances increíbles.
— No te diré nada, pierdes tu tiempo, eres un imbécil si piensas que te revelaré algo
— Lo harás, solo es cuestión de tiempo


Peterson volvió finalmente a Gran Bretaña no sin antes dar órdenes expresas de mantener detenido a Sheppard hasta nuevo aviso. El Primer ministro debería enfrentar cara a cara al parlamento para dar explicaciones sobre el retiro de tropas de los territorios ocupados y de un pacto tácito con Jeremías Díaz para detener la guerra. Al llegar se reunió con su más intimo colaborador quién le pasó las últimas novedades.

— ¿Y bien? —preguntó el Primer Ministro— ¿Qué tenemos?
— Muchas complicaciones señor, la Cámara de los comunes está revolucionada y muchos de los nuestros comienzan a dudar sobre su estrategia en el conflicto
— Es razonable. Arma una reunión con ellos a la brevedad
— Como usted diga
— ¿Qué se sabe del Rey?
— Está furioso con vuestro proceder y ya ha llamado varias veces para que acuda usted ante su presencia
— Lo haré en su debido momento ¿Algo más?
— La prensa también presiona
— Eso deberá esperar. Intenta todo lo que puedas para tratar de sacármelos de encima

El falso Tomás llegó a Buenos Aires y de inmediato fue recibido por Jeremías quién le dio un largo y fuerte abrazo.

— ¡Por fin has regresado! —le dijo—
— Así es—contestó el impostor fríamente—
— Ya no sabía que decirle a Paula. Es más, le he permitido retornar de su exilio
— ¿Ella está aquí?
— Está llegando de un momento a otro
— Qué bien
— Pero dime ¿Qué te ha sucedido? No sabíamos nada de ti hasta que el tirano me informó que estabas en sus garras
— Es una historia larga que prefiero contársela en otro momento
— ¿Te sucede algo?
— No. Solo estoy un poco cansado. Si me disculpa desearía ir a dormir un rato
— ¿No esperarás a Paula?
— Dígale por favor que la espero en un par de horas en mi habitación
— Pero…
— Por favor Jeremías
— Está bien, lo haré
— Gracias

Esta actitud de su yerno le pareció un tanto extraña al viejo Líder pero lo atribuyó a la tensión que Tomás sufrió en los últimos tiempos y decidió dejarlo tranquilo. El impostor necesitaba tiempo para cumplir con lo que le habían ordenado ya que trataría de asegurar su huida una vez cometido el atentado. Llegó a su habitación, ingresó y le puso llave. Poco después escuchó que golpeaban su puerta.

— ¿Tomás? —dijeron del otro lado—Soy Paula, ábreme

El falso Líder se quedó en silencio.



— ¡Tomás!—Gritó Paula con más énfasis—Se que estás allí..

Paula era a la única persona a la que el impostor temía que pudiese descubrirlo ya que conocía a su marido más que nadie en el mundo y un movimiento suyo en falso podría echar todo a perder y no podía arriesgarse. Entonces tomó su arma y la apuntó hacia arriba con una de sus manos. Con la otra giró lentamente la llave de la cerradura y luego la posó sobre el picaporte. No le quedaba otra opción que matar a la esposa del Líder. 
El impostor estaba a punto de abrir la puerta pero escuchó que en el corredor una voz le hablaba a Paula. Era Jeremías.

— ¿Hija que sucede?—le preguntó—
— Tomás no quiere abrirme
— No puede ser, quizás no esté allí
— Temo que le haya pasado algo
— Hazte a un lado

El viejo Líder le pegó una patada a la puerta y ésta se abrió. La habitación estaba vacia. La recorrió y luego tranquilizó a Paula.

— ¿Ves?—le dijo Jeremías a su hija—No está aquí ,de seguro se dirigió a la comandancia. Vamos hacia allí


Momentos antes el impostor abrió el gran ventanal y salió hacia una cornisa. Esperó a que el viejo Líder y su hija se fueran y entró nuevamente. Supo en ese momento que ya no tenía tiempo. Debería asesinarlo lo antes posible.

Peterson se reunió con los parlamentarios de su partido y recibió todos sus reclamos y dudas. Luego de esto El Primer ministro se dirigió a ellos.

— Señores—les dijo—Sé perfectamente que han recibido muchas presiones en estos días y créanme que los entiendo pero permítanme decirles que si no nos mantenemos unidos seremos presa fácil no solo de la oposición si no que también de la Cámara de los Lores y el mismísimo Rey. Por lo tanto espero de ustedes un voto de confianza para mi gestión. También me he enterado que varios de ustedes están pensando en votar a favor de un pedido realizado por su Majestad para que se me efectúe un Juicio político. Eso sería ni más ni menos que tirar por la borda muchísimos años de trabajo en conjunto y entregarle a los opositores liderados por Sheppard una carta libre para que haga lo que le plazca y ya sabemos que sucederá si esto ocurre. Entonces les pido encarecidamente que me apoyen en esta cruzada y les prometo que pronto las cosas volverán a la normalidad. Ahora estoy a vuestra disposición para contestarles todas las preguntas y dudas que tengan.
— Señor —expresó el Jefe de los parlamentarios Jeff Crawford—Sigo sin entender porqué usted pactó un cese de fuego y un retiro de tropas con el O.P.L.U.
— Esto sucedió por qué hemos equivocado el camino señores. Sheppard es socio de un tirano y entre los dos planeaban quedarse con todo Sudamérica. El enemigo no es el O.P.L.U. Ellos defienden sus países. Hay dos únicos responsables e interesados en que el conflicto mantenga su llama encendida y si entramos por ese camino el error será irreparable
— ¿Y Qué piensa hacer con Sheppard?
— Mi idea es que comparezca ante un tribunal pero hay alguien que me lo impide
— ¿Quién? —preguntó otro parlamentario—
— El mismísimo Rey
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