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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 32

A medida que pasaba el tiempo el cuadro de situación en el país se agravaba ya que el mismo estaba dividido en dos y la gente comenzó a sufrir en carne propia esta guerra civil. La economía cayó abruptamente y hubo desabastecimiento, falta de insumos y también paulatinamente la pérdida del trabajo. Todo esto dominaba una escena muy Complicada. Ante este hecho los países unidos en el O.P.L.U enviaron ayuda económica y también humanitaria para asisitir a la población del territorio pero únicamente ésta llegaba a los territorios que paulatínamente se iban recuperando. Sin embargo en las provincias de la Patagónica y la Montañosa se sufría en carne propia al tirano quién ni siquiera se preocupaba por sus pobladores. Estos visiblemente ofuscados por la situación comenzaron a realizar protestas masivas que fueron reprimidas causando gran cantidad de víctimas inocentes. La guerra allí seguía siendo cruenta y Talamonti continuaba su asedio para intentar resentir al enemigo mediante incursiones esporádicas pero sostenidas.

El espía Guerrero envió la señal para pasar su informe a Valentín Pardo y éste acudió de inmediato al encuentro pactado.

— ¿Y bién? —preguntó el jefe de las milicias?
— El Líder está cautivo en la gobernación
— ¿Pudiste averiguar el lugar exacto donde lo tienen?
— Si, en el subsuelo número cuatro pero será trasladado a la brevedad para ser ajusticiado por el tirano
— Deberemos movernos rápidamente para intentar rescatarlo, gracias, vuelve a tu puesto, estaremos en contacto
— Si señor

Álvaro y su hermano estaban reunidos en el despacho gubernamental. Entre los dos trataban un tema de suma importancia para sus intereses.

— Mi plan está funcionando a la perfección —dijo el tirano.
— ¿Qué harás? -preguntó su hermano.
— Ya sabemos que Guerrero es un espía de los leales al Líder. Lo vi cuando visité al prisionero y dejé que escuche lo que le dije. Ahora nos queda saber si pasó su informe
— ¿Y cómo lo sabremos?
— Volverá pronto a tomar su puesto como un simple empleado de la gobernación. Cuando lo haga lo detendremos e interrogaremos
— Si realmente es un espía no nos dirá nada
— Lo es y hablará. Acabamos de secuestrar a su esposa y a su pequeño hijo
— ¿Y luego de corroborar que pasó su informe qué sigue?
— Montaremos una escena. Ya conseguí un doble para Tomás Andreoli. Cuando lo veas no podrás creer lo parecido que es
— ¿ Que estás tramando?
— Dejaremos que vengan a rescatar a su Líder, de seguro lo harán, haremos todo lo posible para que tengan éxito en su misión
— Pero en realidad se llevarán…
— Al doble
— Pero sabrán que no es el verdadero
— Salvo por minimos detalles esta persona es idéntica y hasta se mueve y habla como Tomás Andreoli lo hemos preparado mucho tiempo para que en su momento pudiesemos utilizarlo para nuestro beneficio. Cuando lo veas no podrás creerlo
— ¿Y cuál sera el fin de todo esto?
— Infiltrarlo en sus filas para que asesine a Jeremías Díaz

Pedro el sabio le gritó a su asitente para que se le acercara.

— ¡Guarino ven pronto aquí!—Exclamó Pedro el sabio.
— ¿Qué pasa profesor?
— ¡Mira!

En uno de los monitores se veía lo que parecía un gran despacho, Tomás había logrado su cometido, dejó la cámara de video en un lugar estratégico antes de ser requisado.

— Hemos logrado recuperar la transmisión
— ¡Fantástico!
— Ahora recemos. Quizás podamos recuperar a Tomás.Carga los datos al Trasladador del tiempo

Valentín Pardo al mando de diez hombres entrenados especialmente para este tipo de operaciones se dirigieron al ala trasera del edificio de la gobernación. Cinco de ellos mediante sogas y ganchos que arrojaron y engancharon en diversos balcones treparon rápidamente sin ser vistos y al llegar realizaron señales de luces con sus linternas para indicarles a sus compañeros que el camino estaba despejado. El resto entonces realizó el mismo movimiento. Empuñando armas largas ingresaron a las diferentes habitaciones cerciorándose de que nadie estuviera por allí. Una vez asegurado esto Pardo les indicó que fueran hacia el pasillo central que conducía a los subsuelos. Al jefe de las milicias le pareció un tanto extraño que no hubiera guardias en ese lugar aunque divisó a un par al final que se mantenían quietos en sus puestos. Lentamente recorrieron el mismo y al llegar cerca del subsuelo número cuatro redujeron con facilidad a los soldados que custodiában la escalera. Bajaron uno detrás del otro y al llegar a la puerta la derribaron. En el interior vieron al falso Tomás que se encontraba en una silla atado y amordazado. Al liberarlo, el impostor miró al Jefe de las milicias y le sonrió.

— Gracias Valentín—le dijo—los esperaba
— De nada Señor, a sus órdenes —contestó Pardo—Venga conmigo, lo sacaremos de aquí

El tirano sonreía y observaba la escena que se producía desde su despacho junto a su hermano.

— ¿Lo ves?—comentó—Ni se dieron cuenta. Cayeron en la trampa
— Es increíble el parecido
— ¿Lo es verdad? Ahora solo esperaremos a que nuestro hombre cumpla con su misión.
— ¿Qué haremos con el verdadero Tomás Andreoli?
— Tráelo. Necesito hablar con él

Pedro el sabio escuchaba azorado lo que el tirano decía. Habían suplantado a Tomás por un un impostor que era increiblemente parecido pero ¿Con qué fines? ¿Qué tramaban? Nada bueno por cierto. Se dio vuelta y le dio indicaciones a Guarino

— Prepárate, es el momento de rescatar al Líder
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