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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 31

Uno de los espías de las milicias leales se había infiltrado en las filas enemigas desde que el Tirano tomó poder. Era un hombre con una vasta experiencia en ese tipo de operaciones y su identidad solo era conocida por Valentín Pardo y Pasini quiénes lo contactaban mediante un pequeño y sofisticado chip conectado a un pequeño dispositivo de última generación que al activarlo vibraba y emitía una señal que era escuchada solo por el destinatario. Éste inmediatamente y luego de asegurarse de que no lo siguieran se dirigía a encontrarse con ellos. El hombre llegó una media hora después del llamado y fue recibido por Pardo.

— Necesito que trates de ubicar a Tomás Andreoli. Está cautivo en algún lugar y creemos que no muy lejos de la gobernación de la Patagónica ¿Has sabido algo de esto?
— Según pude averiguar, el Líder ha sido trasladado a la tierra del olvido aunque creo que es una pantalla y que sigue en los sótanos que están ubicados en la parte trasera del edificio gubernamental
— Corrobóralo
— Si señor
— No tenemos mucho tiempo asi que deberá ser lo antes posible
— En un par de horas tendrá mi informe
— ¿Algo más que quieras comentarme?
— Por lo que sé el tirano planea visitar a Peterson
— ¿Al Primer Ministro?
— Así es. Tratará de hacer un trato con él para que libere a Sheppard, su socio
— Algo supe de su detención ¿Pero qué es lo que busca con eso? Peterson no pactará con él
— Según tengo entendido el Premier Británico está siendo duramente cuestionado en su país y el Rey presiona para sacarlo del poder
— ¿Y Suárez que tiene para ofrecerle a cambio?
— Quizás le ofrezca algún tipo de protección, entre comillas claro está, por si avanza lo de su destitución
— No lo creo. Peterson no es tonto y sabe que eso es una trampa
— Puede ser, pero parece que muchos de su partido están siendo muy críticos de su gestión y pueden apoyar en un futuro cercano a la oposición en una nueva votación para decidir su juicio político. Alguien muy cercano al tirano me lo ha dicho.
— Pués bien alertaré al Líder. Él tiene llegada a Peterson y podrá aclarar estas dudas. Tú mantente alerta

Jeremías le pidió a su guardia personal que nadie lo molestara ya que tenía asuntos importantes que resolver con la Coronel Kent. Cecilia y él en realidad desataron su pasión e hicieron el amor descenfrenadamente como dos adolescentes en su primera vez. Hacía muchísimo tiempo que el viejo Líder no sentía tal atracción por una mujer y dejó por un momento de pensar en sus responsabilidades para entregarse enteramente a disfrutar del momento. El amanecer los encontró abrazados y totalmente eclipsados el uno por el otro aunque la realidad volvió a sus conciencias y decidieron dejar para más adelante sus sentimientos.

— Debo irme—dijo ella—
— Quédate conmigo—pidió él—
— Sabes que no puedo, tengo que regresar a mi país, allá me necesitan y mucho
— Lo entiendo, era solo una expresión de deseo
— Después de que pase todo esto volveremos a estar juntos. Es una promesa
— Te tomo la palabra

Se besaron y abrazaron nuevamente y luego Jeremías la acompañó hasta el vehículo militar que la había llevado hasta allí. Los dos solo se hicieron la venia saludándose y sonrieron.
Poco después ella partió de regreso a su país.



El espía de los leales ingresó al edificio de la gobernación y fue directamente hasta el sector en donde supuestamente estaba detenido el joven Líder. Ninguno de los guardias armados que estaban cada diez metros custodiando el lugar le preguntó nada ya que lo conocían. Supuestamente era un jefe administrativo y había representado su papel convenientemente para no ser descubierto. LLegó hasta uno de los cuatro subsuelos y divisó que venía caminando hacia él Augusto, el hermano del tirano, quién pasó a su lado y lo saludó levemente con su cabeza. El espía levantó levemente su mano en respuesta y siguió su camino pero de pronto a sus espaldas escuchó una voz.

   Guerrero—lo llamó Augusto

El espía se dio vuelta y lo miró, entonces el hermano del tirano le hizo una pregunta.

   ¿Qué hace usted por acá?
   Vengo a buscar un expediente en el subsuelo cuatro
   No puede ingresar allí ,el acceso ha sido restringido
   No lo sabía señor ¿Por qué motivo?
   Eso a usted no le interesa, regrese a su oficina
   Si señor

El espía dio media vuelta y comenzó a caminar lentamente, Augusto hizo lo propio detrás de él, los dos traspasaron una gran puerta de roble y se introdujeron en otra sala para luego ir cada uno por diferentes accesos a otras dependencias, esto fue aprovechado por Guerrero quién esperó a que el hermano del tirano se alejara para regresar al subsuelo. Tenía que pensar como ingresar en él para cerciorarse de que Tomás estuviese realmente allí así que se escondió en un pequeño cuarto cerca de la escalera que conducía al lugar y esperó pacientemente a que alguien pasara por por el lugar. Luego de veinte minutos un guardía que llevaba una bandeja con comida descendió y sacó unas llaves para abrir la puerta. Desde arriba el espía no podía divisar nada asi que bajó un par de escalones para intentar aunque sea verificar si realmente el joven Líder se encontraba en ese sitio. De pronto escuchó unos pasos y subió rápidamente a esconderse nuevamente. Álvaro en persona se acercaba por el gran pasillo y momentos después ingresaba al subsuelo, la puerta quedó entreabierta y el espía logró escuchar algo de lo que se hablaba.

   Muy bién—dijo el Tirano—El tiempo ha casi expirado y tu querido suegro no ha mostrado señales de que quiere verte con vida eso no habla muy bien de él por cierto ¿No lo crees?
   Ël no pacta con basuras como tú—contestó Tomás con desdén—
   Debería. Soy brillante y si no estuvieses tan empapado de moralina hasta quizás   podríamos hacer buenos negocios
   Ahí está la diferencia, tú solo buscas el poder para enriquecerte mientras nosotros lo usamos en beneficio del pueblo
   Puras habladurías. Todo hombre tiene un precio, incluso el mismísimo Jeremías Diaz
   Cómo se nota que no lo conoces
   Bueno me encanta charlar contigo pero no puedo seguir haciéndolo debo atender asuntos de estado muy importantes y que tienen que ver contigo
   ¿Qué harás?
   Matarte  
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