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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 30

Pedro el sabio y el joven Guarino trabajaban a destajo para reparar el Trasladador del tiempo, se turnaban entre ellos para hacerlo las veinticuatro horas intentando poder recuperar la transmisión con el futuro para de esta manera saber si podían aun tener contacto con Tomás. El joven Líder se encontraba en una celda a la que fue llevado por ordenes del Tirano. Antes de ser apresado escondió convenientemente la cámara cerrciorándose para que los científicos pudieran seguir observando lo que sucedía. Le extrañaba que no hubiese sido rescatado por ellos y eso le preocupaba y mucho. Álvaro se reunió con su hermano para darle instrucciones precisas e interiorizarse de los últimos acontecimientos que se produjeron cuando fueron atacados por las milicias comandadas por Talamonti.

   Los tenemos controlados pero aún así nos ha costado mucho detenerlos—comentó Augusto—
   ¿Qué dicen nuestros informantes?
   Si bién no cuentan con demasiado equipamiento están muy bien entrenados y se mueven sigilosamente para no ser descubiertos atacándonos en varios frentes a la vez
   No les queda opción. Están esperando el avance del ejército del O.P.L.U. y realizan un operativo de distracción para mantenernos en vilo tratando de que nos enfoquemos en varios lugares a la vez
   ¿Qué harás con su Líder?  
   Estoy esperando una respuesta de Jeremías Díaz. Si ésta no llega montaremos una escena para que crean que está muerto.
   ¿Por qué lo vas a mantener con vida? Sería más fácil matarlo para descabezarlos y enviar un mensaje a todos de que eres el nuevo amo del país
  ¡ Hay hermanito! Ya entenderás por qué hago esto, eres muy joven y aún no sabes mucho de cómo manejar estas cosas. Trae a ese perro ante mí, necesito hablar con él

Jeremías logró comunicarse con Talamonti. Éste se encontraba preparando una nueva incursión contra el enemigo a las afueras de la Capital de la Patagónica.


   Hola General—lo saludó el viejo Líder—
   ¡Señor por fin puedo hablar con usted!
   Así es querido amigo
   Nuestros informantes me han dicho que se encuentra cerca de Buenos Aires
   Lo estamos, pero ha surgido un problema
   ¿Qué sucede?
   El tirano ha capturado a Tomás y creemos que puede estar cautivo en la Patagónica
   ¿Aquí?, ¿Pero él no estaba en el pasado?
   Lo estaba. Me han mostrado fotos y videos corroborando que volvió y lo han apresado. Deberá usted verificar nuestras sospechas e intentar rescatarlo antes de que el Tirano cumpla con una amenaza que me hizo si no accedemos a sus peticiones.
   Señor, apenas podemos mantenerlos en vilo, lo que me pide es algo casi imposible de realizar y…
   No tenemos alternativa General lo liberamos en veinticuatro horas  o Tomás será hombre muerto  

Talamonti se quedó pensativo luego de su charla con Jeremías. Recordó por un instante a aquel muchacho de ojos penetrantes y sonrisa franca que él mismo entrenó y que sabía perfectamente que hacer en estos casos. Eso logró tranquilizarlo un poco pero igualmente debería buscar los medios para rescatarlo sano y salvo. El gran problema era saber a ciencia cierta en dónde lo tenían capturado por que nada aseguraba de que estuviera en la gobernación, ni siquiera en la misma ciudad. LLamó entonces a Valentín Pardo Jefe de las milicias leales para que acudiera con urgencia a su tienda de campaña. Éste se presentó pocos momentos después.

   Valentín—comenzó diciendo el comandante—Lo he enviado a buscar porque tenemos que resolver un problema con suma urgencia
   ¿Qué ocurre General?
   Tomás ha sido capturado por los tiranos y no sabemos dónde lo tienen
   ¿Pero cómo es posible?
   Le hice la misma pregunta al Líder pero no supo respondérmela  pero ahora lo importante aquí es encontrarlo y para ello necesito de nuestros espías
   ¿Cuánto tiempo tenemos?
   Muy poco por lo tanto deberemos movernos con la mayor rapidez posible
   Así se hará
   Gracias, manténganme informado

Pardo salió de la tienda y convocó a uno de sus principales colaboradores, Pasini se apersonó inmediatamente y recibió las instrucciones de su superior. Poco después partió acompañado de cinco hombres. Mientras tanto en las costas bonaerenses Jeremías recibió una inesperada visita en su bunker.
   Señor— le anunció una oficial Alguien quiere verlo
    ¿Quién Capitán?
   Dice que lo conoce y que al escuchar su nombre usted la recibirá de inmediato
   ¿De quién se trata?
   La coronel Cecilia Kent
   Hágala pasar 
   Si señor.

Instantes después Cecilia ingresó a la tienda. Vestía uniforme de combate y un birrete con las siglas del ejército uruguayo

   Señor—saludó ella—Es un placer volver a verlo
   Lo mismo digo Coronel. ¿En qué puedo ayudarla?
   Mi comandancia me ha enviado para darle una importante información
   La escucho
   Nuestra Armada se dirige por el Río de la Plata hacia las costas de Buenos Aires. Como ya sabe, las fuerzas británicas se han ido replegando paulatinamente hacia el Atlántico sur y ya hemos recuperado el territorio uruguayo
    Excelentes noticias ¿Pero porqué ha venido usted a traerme el mensaje? Se ha arriesgado mucho al hacerlo

Cecilia se quedó unos momentos en silencio. Era evidente que su visita no era para darle solo ese mensaje, en realidad, su deseo era ver a ese hombre que le provocaba una gran atracción
   No me ha respondido Coronel—comentó el viejo Líder—
   En realidad—dijo ella finalmente—He pedido a mis superiores que me permitieran realizar esta misión
   Aún no entiendo—pronunció Jeremías—

La mujer se sacó el birrete y se le acercó lentamente colocándose a centímetros de su cara. Jeremías no se apartó y solo se quedó inmóvil esperando  a que ella tomara la iniciativa. Cecilia entonces lo besó apasionadamente  


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