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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 23

Peterson llamó a Jeremías Díaz para darle las explicaciones del caso. Sabía que lo había defraudado y eso, a pesar de ser un acto involuntario de parte suya, crispó los nervios de los países unidos al O.P.L.U. El viejo Líder atendió el teléfono con un tono distante y cargado de tensión.

   ¿Qué quiere? —Preguntó Jeremías—
   Excusarme por lo sucedido—Contestó el Primer Ministro— Sé que le he fallado pero tuve mis razones
   Peterson, di la cara por usted y así me lo ha pagado
   Es largo de explicar pero le aseguro que puedo compensar el daño pero para ello debo verlo personalmente, los teléfonos pueden estar intervenidos
   ¿Cómo puedo volver a confiar en usted?
   Creo que no tiene muchas alternativas ¿O sí?

Un silencio se hizo en la línea por unos segundos hasta que el viejo Líder hablo nuevamente.

   Está bien, lo espero
   Muy bien prepararé mi viaje a Buenos Aires y haré una escala en Rio de Janeiro para entrevistarme con usted. Lo único que le pido es total discreción. Trataré de pasar desapercibido.
   Ok, avíseme donde quiere reunirse cuando llegue aquí. Allí estaré
   Muy bien, ah y gracias por su comprensión

Tomás, Pedro el sabio y Guarino estaban reunidos en el laboratorio. Entre los tres dialogaban sobre una idea que se les ocurrió a los científicos.

   Puede que resulte—comentó Guarino—
   ¿Estás seguro? —preguntó Pedro el sabio—
   Profesor, usted me ha dicho siempre que en esto la seguridad no es lo importante si no que se puedan abrir más puertas de investigación
   Es verdad joven amigo pero quizás mi ansiedad ha llegado a su extremo. Perdóname
   Entonces si he entendido bien debo escribir una carta y ustedes la enviarán al futuro 
     —acotóTomás—
   Así es —contestó Guarino—
   ¿Pero a que lugar? Si cae en manos equivocadas podría ser algo contraproducente
   Es eso o nada —sentenció Pedro el sabio—
   La enviaremos hacia éste mismo laboratorio pero en el futuro. Quizás aún yo mismo siga trabajando en él y podamos contactarnos conmigo mismo.
   Manos a la obra entonces —pronunció un esperanzado Líder—



Peterson arribó a Rio de Janeiro en un avión de línea totalmente camuflado como un turista común y sin custodia.Tomó un taxi y pidió que lo llevaran hasta el cristo redentor. Alli esperaba Jeremías Díaz también con un atuendo informal para no ser reconocido. Los dos hombres se encontraron y ascendieron al centenario tren Del Corcovado que recorría dentro del Parque Nacional de Tijuca la selva atlántica.   

   Gracias por  aceptar este encuentro
   Dejémonos de formalidades —expresó el viejo Líder— Y dígame que se trae ahora
   Tuve que ceder a las presiones. Fue por eso que nuestra Armada regresó y ocupó nuevamente los territorios
   ¿Presiones? ¿De quién?
   Del Rey
   Entiendo que ustedes están bajo una monarquía pero tenía entendido que las decisiones políticas eran democráticas y que se discutían en la cámara de los comúnes
   Y asi funciona, se lo aseguro
   ¿Entonces?
   Lamentablemente nuestro monarca tiene un papel preponderante en la cámara de los Lores y éstos también ejercen un gran poder.
   Peterson ¿Usted me está queriendo decir que está atado de pies y manos?
    Mire Jeremías en los papeles sí lo estoy pero en mi voluntad no
   Explíquese
   Para ellos seré obediente pero por debajo planeo ayudarlos a ustedes.
   Sea más claro
   Montaré una pantalla ficticia en donde les haré creer a todos que sigo los pasos que ellos me dictan pero en realidad manejaré la situación de otra manera muy distinta. Para ello cuento con el total apoyo de mi partido, bah en realidad de algunos de ellos 
      a los que les tengo mucha confianza.
   ¿Y cómo encajamos nosotros en esto? porque mientras usted quiere jugar a las intrigas seguiremos desangrándonos y viendo como nuestra gente sufre las consecuencias.
   Puedo asegurarle que haré todo lo que esté a mi alcance para que todos los países afectados y principalmente el suyo salgan airosos y puedan recuperar su soberanía y libertad. Pero para ello necesito de su total apoyo porque del éxito de esto depende ni más ni menos que la estabilidad no solo de la región si no que también del mundo entero. Así que usted decide si creer o no en lo que le digo.

El viejo Líder miró fijamente a Peterson, dio un suspiro, le tendió la mano y le dijo:

   Espero no equivocarme nuevamente  
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