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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 22

Hugo Pasini era un experto en guerrilas. Intervino activamente no solo en la resistencia del año 45 si no que también y siendo muy jóven en la revolución del 15. Valentín Pardo fue quién lo entrenó y también combatió con él codo a codo en cada batalla que se libraba en post de defender la libertad. Los dos hombres admiraban a Jeremías Diaz, el viejo Líder, por eso nunca aceptaron del todo su retiro aunque se alinearon de inmediato a Tomás Andreoli su joven sucesor. Pasini ahora se había convertido de la noche a la mañana en el principal referente del ejército Leal y los tiranos lo sabían perfectamente. Su plan era rescatar no sólo a Talamonti si no que también a Blásquez, Diéguez y por supuesto a Valentín Pardo. Si lo lográba seguramente podrían aspirar a rearmarse para recuperar el territorio perdido.

La noche era cerrada y unos nubarrones amenazaban con una próxima tormenta a la tierra del Olvido de la Patagónica. Los presos ya estaban en sus celdas individuales y los guardias realizaban su ronda como lo hacían habitualmente. Como el predio era inmenso, se necesitaban de muchos de ellos para recorrerlo y eso sería beneficioso para los Leales ya que el enemigo estaría muy disperso. La idea de Pasini  era atacar por sorpresa y tomar el presidio rápidamente- Para ello dispuso que trescientos de sus  hombres rodearan el lugar y que otros cincuenta estuvieran apostados en la montaña listos para comenzar a disparar en el mismo instante para así cubrirlos cuando intentaran tomarlo por la fuerza. Increíblemente el Tirano, quizás por creer que ya tenía controlada la situación o quizás por impericia, no reforzó convenientemente la zona y esto fue fatal para sus intereses. 

El ataque se produjo a la madrugada y los leales al Líder próntamente redujeron a los guardias que ante el sorpresivo embate nisiquiera pudieron dar aviso a sus superiores
para que acudieran y les enviaran refuerzos.Pasini y sus hombres los tomaron como prisioneros y luego fueron celda por celda buscando a sus Jefes. Talamonti visiblemente sorprendido no se dio cuenta que venían a rescatarlo hasta que luego de unos minutos reaccionó. El comandante se encontraba muy golpeado y prácticamente tuvo que ser llevado  a la rastra por un par de soldados que lo llevaron ante su jefe. 

   Señor —lo saludó Pasini haciéndose la venia— ¿Se encuentra bien?

Talamonti alzó la vista y le sonrió tímidamente. Se encontraba en mal estado pero su vigor y fortaleza eran inagotables. Pidió a los soldados que lo soltaran y con mucho esfuerzo se paró firme y respondió al saludo del oficial.


   Sí teniente. Como verá estoy entero. Solo necesito un par de días para descansar y volveré a ser el mismo de siempre

Instantes despúes se reunieron con ellos Valentín Pardo. El General Blásquez y el General Diéguez quiénes también tenían secuelas del duro castigo recibido. Pasini le ordenó a sus hombres emprender la retirada y asi lo hicieron perdiéndose raudamente en la noche.


El Tirano al enterarse se enfureció por la situación no solo por el escape de los principales referentes leales sino que también por el de Guarino a quién supuestamente tenían ubicado. Hizo citar a su fetiche el General Romano para que acudiera inmediatamente a verlo y lo reprendió duramente.

   ¿Me puede usted explicar por qué ha pasado esto?—Le preguntó en un tono lleno de ira
   Señor fue algo sorpresivo: Creímos que ya estaba desmembrada su cúpula y…
   ¡Pues no lo estaba Romano!—lo interrumpió gritándole— ¡Son unos inútiles! ¡Meses trabajando en esto! ¿Para qué? ¡Para nada! ¡Los quiero a todos encerrados! ¿Entendió?
   Si Señor
   Ahora puede retirarse. Ah una cosa más
   Lo escucho
   O los trae. O usted está muerto. Y hablo muy en serio 
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