Lo Último

EL LÍDER 2 CAPÍTULO 19

El Primer Ministro fue llamado de urgencia para que concurriera a entrevistarse con el Rey Jorge VI. El monarca había apoyado su incursión en el Atlántico Sur pero estaba preocupado por lo que vendría. Al ingresar, fue conducido a una antesala donde tuvo que esperar por espacio de cincuenta minutos antes de ser recibido.

— Sheppard—le dijo el monarca—He recibido las últimas encuestas y éstas se encuentran peor de lo que esperábamos, ¿Algún comentario al respecto?
— Su majestad, estoy seguro que acortaremos la distancia y…
— ¿Acortar distancias? —interrumpió el Rey— Usted debe ganar esas elecciones o perderá mi apoyo ¿Lo sabe verdad?
— Lo sé perfectamente
— ¿Entonces?

El primer ministro comenzó a sudar y a secarse con su pañuelo de seda y no realizó comentario alguno entonces el monarca se le acercó y le dijo algo que terminó de incomodarlo.

— Usted me prometió ese Trasladador del tiempo ¿Lo trajo?
— Surgieron inconvenientes de último momento que no me han permitido hacerme de él como pensaba
— Sheppard. Ese era uno de nuestros acuerdos. Me he jugado por usted y realmente no está cumpliendo con su palabra
— Lo sé Majestad y le pido las disculpas del caso
— No me alcanzan sus disculpas. Le doy una semana para que lo traiga si no aténgase a las consecuencias. Ahora retírese, debo ir a jugar un partido de bridge.
El primer ministro hizo una reverencia y se retiró del recinto caminado hacia atrás guardando las formas que requería el protocolo.

El London News Entertainment era el noticiero de TV más visto del Reino Unido y estaban anunciando el resultado de las elecciones que elegirían al Primer Ministro Británico.

— Según los resultados hasta el momento—informaba el locutor- El candidato laborista Anthony Peterson se impone claramente por un 54 por ciento de los votos ante su rival Charles Sheppard. De esta manera podemos adelantarles que ya tenemos un nuevo Primer Ministro.

Sheppard se derrumbó en el gran sillón de la habitación del hotel donde se había montado su centro de campaña. Le echó una mirada furiosa a sus colaboradores y los culpó directamente de su derrota.

— Esto es responsabilidad de ustedes señores. Los felicito por el gran trabajo realizado—les dijo—

Poco después llamó a su esposa para anunciarle que se irían definitivamente de Gran Bretaña una vez traspasado el mando. Su destino sería la Argentina.
El Consejo de seguridad del O.P.L.U. se reunió para tratar los pasos a seguir y también la proposición que el candidato laborista les había realizado por intermedio de Jeremías Díaz. Los debates fueron enérgicos y cargados de tensión y cuando se llegó a la votación que para ser aceptada necesitaba de que al menos siete de los doce miembros estuviesen a favor no se llegó a un acuerdo. Argentina Bolivia.Brasil.Chile. Colombia y Guyana apoyaban la moción pero Paraguay. Perú. Surinam. Uruguay Venezuela. México y Ecuador optában por seguir con el conflicto. Finalmente y luego de arduas negociaciones entre los cancilleres se volvió a realizar el escrutinio y por nueve votos contra tres abstenciones se firmo un documento declarando el cese de hostilidades hasta aguardar el resultado de las elecciones en el Reino Unido. Peterson, enterado de esto formuló una fuerte declama en favor de la paz en la región contraponiéndose con el discurso del hasta ese momento Primer Ministro Sheppard que instó a los británicos a defender a su patria hasta las últimas consecuencias debido —a según él— Una creciente amenaza del O.P.L.U para no solo recuperar a fuego y sangre sus territorios si no que también avanzar hacia las Islas Malvinas y así intentar invadir un territorio legítimo de todos los Británicos. Una vez conocidos los resultados finales de las elecciónes,Peterson realizó un llamado a Jeremías Díaz quién lo felicitó por su triunfo.

— Felicitaciones Primer ministro—Lo saludó el viejo Líder
— Gracias. Ya es hora que empecemos a tomar el toro por las astas y detener a estas lacras
— ¿Qué sugiere?
— En dos semanas me haré cargo del gobierno y enviaré de inmediato una petición a la cámara de los comunes para retirar nuestras fuerzas de los territorios ocupados.
— ¿Qué sucederá si el traidor y sus adeptos no acatan sus órdenes?
— Si es necesario iniciaremos una ofensiva para detenerlos.
Publicar un comentario