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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 18

Las elecciones en Gran Bretaña serían en dos semanas y las encuestas no beneficiaban demasiado al Primer Ministro. Es más, podría perder hasta el control del parlamento en manos de los laboristas. Ni siquiera pudo mejorar su imagen ante los ciudadanos con este golpe que creyó podría dar un efecto positivo en ellos pero como estaba ya jugado no cedería ni un metro a pesar de los reiterados pedidos de la oposición para que depusiera su actitud y aceptara iniciar el diálogo con los países de la región. Luego de las reuniones bilaterales con su par Tirano dieron una conferencia en conjunto para anunciarles a todos nuevos acuerdos.

 — Agradezco al Primer ministro —Dijo un Álvaro sonriente— Por visitarnos y dar su apoyo a mi gobierno. Nuestra reunión ha sido muy positiva y quedamos en volver a juntarnos para ultimar los detalles de un proyecto descomunal que traerá para la región una inmensa prosperidad.
   ¿Qué nos puede decir el Primer Ministro de la invasión al territorio uruguayo?
        —Preguntó un periodista venezolano—
— Fue necesario para pacificar la zona de conflicto
— ¿Pacificar? —contestó una periodista del país agredido—Yo diría que ha sido un acto traicionero de parte de su país que solo desea poner sus pies en este continente para dominarlo
— No es tan así Señorita —replicó el Premier—Como hemos dicho anteriormente debíamos salvaguardar nuestros intereses por el clima de agitación que comenzaba a desarrollarse peligrosamente en toda la región
   Señor no nos tome por estúpidos —contratacó ella visiblemente molesta por el comentario — Esta agitación entre comillas que usted manifiesta no es más que un plan siniestro perfectamente pensado para dominar esta parte del continente
   No le permitiré semejante impertinencia —desafió el tirano— Por favor debo pedirle que se retire de esta sala

Un murmullo de desaprobación incluyendo abucheos se escuchó en la sala de conferencias y Álvaro decidió dar por finalizado el evento. Cuando se retiraba la periodista charrúa llamada Cecilia Kent volvió a embestir contra los gobernantes.

— ¡Golpistas! —Les gritó—

Poco después, el tirano ordenó su detención ante muestras de total desaprobación por parte de sus colegas quiénes vociferaban que la dejaran en libertad sin embargo fue llevada esposada a la Jefatura de policía.


El ejército británico continuó con su avanzada y prontamente tomó Montevideo y luego varias localidades importantes del Uruguay. El presidente de ése país fue obligado a exiliarse en Brasil al igual que Jeremías Díaz. Éste por su parte recibió una visita imprevista en su residencia ubicada a las afueras de Rio de Janeiro. Era el candidato de los laboristas.


Tomás regresó a Buenos Aires y de inmediato se reunió con Pedro el sabio y el joven Guarino. Consigo llevaba aquella esfera y la esperanza de que pudiese reflotarse su viaje al futuro.

   Es increíble—comentó Guarino—esta esfera me ha acompañado desde mi adolescencia y sigue haciéndolo en el futuro
   Déjate de nostalgias —lo retó Pedro el sabio— y dinos si puede servirnos para algo

El científico se dirigió a una máquina y la introdujo en ella, luego cargó ciertos datos y oprimió en su computador la tecla enter. De inmediato una gran cantidad de información precisa fue apareciendo en el monitor y Guarino la fue chequeando una por una. Luego de varios minutos realizó una impresión y volvió a observarla. Pedro el sabio y Tomás esperaban expectantes.


   ¿Y bien? —preguntó el anciano—
   Debemos trabajar ya con esto. Es increíble los adelantos que he logrado en el futuro
   Explícate
   Sin temor a equivocarme creo poder lograr no solo que Tomás regrese al futuro si no que también. Y eso es lo increíble. Que tengamos en poco tiempo un contacto directo conmigo mismo
   ¿Estás seguro?
   Totalmente. Según estos datos desconocidos por mí hasta hoy puedo hacerlo
   ¿En cuánto tiempo puedes lograrlo? —preguntó Tomás ilusionado—
   En no más de seis o a lo sumo ocho meses podré tener un diseño preparado para ensayos
   ¡Guarino! —Le gritó Pedro el sabio—¡Despierta! ¡Necesitamos resolver esto ahora!
   Es imposible Profesor. Lo siento

Jeremías y el candidato laborista se reunieron. El viejo Líder estaba intrigado por la sorpresiva visita y quiso saber de inmediato de qué se trataba.
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   He venido hasta aquí para que Usted y yo podamos encontrar juntos una salida al problema. Como sabrá, las encuestas me son muy favorables y creo que muy pronto seré el Primer ministro y ya estamos pensando con la futura cámara de los lores en realizarle un juicio político a mi adversario
   Eso es muy bueno para todos ¿Pero que necesita de mi? ¿En qué puedo ayudarlo?
   En principio deseaba informarle que retiraremos a nuestras fuerzas de los territorios ocupados inmediatamente después de que yo asuma mis funciones pero creo que hay muchos militares de mi país que apoyan a esta lacra
   ¿Entonces?
   Tenemos la firme sospecha de que a pesar de que nuestra intención será un bálsamo para la región quedarán aquí muchos que apoyan a Sheppard y la idea de éste al verse cercado por su propio gobierno será la de instalarse y proclamarse amo y señor de las provincias que Suárez le entregará y también de Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
   ¿Pero tiene tanto poderío?
   Lo tiene. En sus años en el poder contrató miles de mercenarios utilizando el presupuesto de defensa y justificando su proceder mintiendo descaradamente con que nuestro país corría serios riesgos de vulnerabilidad en el mundo si no se reforzaba convenientemente y se rearmaba al ejército adecuadamente para salvaguardar nuestros intereses. Al tener mayoría en la cámara de los comunes logró una aprobación rápida a pesar de nuestras reiteradas protestas.
   ¿Pero entonces ustedes tendrán su propia guerra interna en nuestro territorio?
   Me temo que eso sea muy posible
   ¿Qué me propone?
   Deseamos que el O.P.L.U se mantenga por el momento sin efectuar acciones bélicas en la región
   Eso es imposible Señor Peterson. Somos continuamente agredidos y si no reaccionamos corremos el riesgo de que en poco tiempo sigamos perdiendo territorios.
   Sólo les pido paciencia y un voto de confianza y le aseguro que los apoyaremos para recuperar lo perdido lo más pronto posible.
   Le prometo que elevaré su petición al Consejo pero no puedo asegurarle que aceptarán su propuesta.
   Se lo agradezco           



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