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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 17

El primer ministro británico arribó a Buenos Aires y se dirigió rumbo a donde se encontraba el comando en Jefe de sus fuerzas Armadas. Deseaba saludar personalmente a sus hombres y luego partir de inmediato hacia la provincia Patagónica para reunirse con el nuevo presidente argentino. Álvaro aún no lograba ubicar al tal Guarino para que éste pusiera en funcionamiento al Trasladador del tiempo y ya no tenía demasiado tiempo.Su aliado le solicitaría que cumpla con el pacto acordado o retiraría el apoyo que le había brindado. Esto lógicamente sería aprovechado por los Leales y el O.P.L.U para iniciar una ofensiva para desbancarlo.
  
Guarino les dio una dirección falsa a los oficiales que lo trasladaban en el patrullero. Planeaba escaparse pero el auto tenía un sistema blindado que le hacía casi imposible poder lograr su cometido. Al llegar, esperó a que le abrieran la puerta y amagó bajarse de él pero en cambio le propinó un fuerte golpe en la nariz a uno de sus captores y aprovechó el desconcierto del otro que fue a auxiliar a su compañero para salir corriendo A pesar de esto el policía sacó su arma y realizó varios disparos. El sabio esquivó uno de ellos pero otro logró darle en una pierna. Este hecho le hizo perder la vertical y se cayó aunque pudo reincorporarse para seguir con su huida. Poco después llegaron refuerzos policiales que comenzaron a rastrillar la zona para intentar capturarlo. La casa de su padre no estaba lejos y logró llegar con gran esfuerzo pero perdiendo mucha sangre. Bajó hasta el laboratorio, se sacó su remera y practicó un torniquete en su pierna herida. El dolor se le tornaba ya insoportable y comenzaba a sentir mareos. No podía buscar ayuda así que él tendría que quitarse la bala y tratar de curarse a sí mismo.

Jeremías se reunió con los líderes latinoamericanos para pedirles su ayuda.Todos ellos se pusieron inmediatamente a sus órdenes y comenzaron a planear una estrategia junto con sus comandantes para recuperar lo antes posible el control del país invadido. Mientras esto ocurría y sorpresivamente la armada británica atacó las costas uruguayas y a pesar de la férrea resistencia de lo charrúas éstos fueron derrotarlos en la ciudad de Colonia tomando así la costa oriental. Este hecho terminó de convencer al O.P.L.U de que debían tomarse medidas extremas y mediante un mensaje pronunciado por el presidente del Brasil se declaró la guerra a los invasores. Extrañamente y salvo por declaraciones con cierta liviandad, las demás naciones del mundo decidieron no intervenir directamente en el conflicto armado. Solo volvieron a reiterar que deseaban que mediara el diálogo y que se tratara de solucionar un problema grave en el continente que afectaba los intereses de todos.

El primer ministro y el tirano por fin se vieron las caras. La reunión que al principio fue de gran camaradería comenzó a girar lentamente en un sentido contrario cuando el británico fue enterado de lo que pasaba con el Trasladador del tiempo.

   ¿Usted me está diciendo que no puede hacerlo funcionar?
   Sin ese sabio no
   Le recuerdo que teníamos un pacto
   Sólo necesitamos un poco más de tiempo
   No tenemos tiempo Suárez ¿Lo entiende?
   Comprendo pero déjeme proponerle un nuevo negocio que podría beneficianos a ambos
   Lo escucho
   Le cederé dos de las cuatro provincias del territorio, Claro está que deberemos firmar un tratado refrendando lo acordado
   Interesante—dijo el primer ministro—
   De esta manera yo me aseguro perpetuidad en el poder y su país un total control de la zona costera que va desde el Río de la Plata hasta el Atlántico Sur
   ¿Es por eso que me pidió que invadiera Uruguay?
   Exacto y después iremos por Paraguay y el mismísimo Brasil ¿Que le parece? ¿Socios?

El británico sonrió maliciosamente y soltó una frase a su interlocutor.

   Usted y yo juntos seremos una fuerza invencible
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