Lo Último

EL LÍDER 2 CAPÍTULO 16

Tomás volvió a su pueblo. Descendió del tren y comenzó a caminar triste y meditabundo hacia su casa. Pensaba en su situación luego de recibir aquella mala noticia dada por Pedro el sabio. El sendero ahora lucía en franco ascenso hacia la montaña y el Líder lo recorría lentamente. De pronto se escuchó un estruendo que produjo un fogonazo . Instintivamente puso su brazo tapando sus ojos y se echó para atrás.Este efecto duró unos segundos y luego todo volvió a la normalidad. Aún sin poder ver claramente igualmente pudo divisar algo pequeño que brillaba a su lado. Era una esfera plateada. Guarino tuvo éxito.

El ejército tirano patrullaba junto a sus pares británicos las calles de la renovada Buenos Aires. Se había impuesto el toque de queda y después de las seis de la tarde y hasta las siete de la mañana del día siguiente no se permitía ningún tipo de reunión, manifestación o evento.y las personas podrían ser demoradas e interrogadas si así ellos lo requerían.Guarino en unas de sus salidas adquirió tintura para el pelo. Una máquina rasuradora y también ropa muy discreta para tratar de pasar desapercibido. Mediante un contacto consiguió nuevos documentos que le permitirían sortear cualquier tipo de control aunque también se arriesgaba a que si se exponía demasiado fuera descubierto.Sabía que siendo el principal responsable del edificio de ciencia y tecnología lo buscarían luego de constatar que habían retirado piezas fundamentales para poder poner en marcha al Trasladador del tiempo. Esos elementos fueron creados por él cuando aún era un universitario que trabajaba ad honorem para Pedro el sabio y que permitían entre otras cosas poder elegir a que tiempo enviarse a un humano sin importar si era el pasado o el futuro.Como le había recalcado su maestro varias veces semejante proyecto no debería nunca caer en manos viles y éste era el caso precisamente.

Talamonti fue nuevamente interrogado por el tirano pero al no poder éste sonsacarle nada fue enviado a una de las tierras del olvido y encerrado en una celda para delincuentes peligrosos. Allí también estaban alojados Valentín Pardo, Blázquez y Diéguez. Salvo el viejo Líder y Tomás Andreoli toda la cúpula de los leales fue descabezada. 
Esto preocupaba de sobremanera no sólo al tirano sino que también a sus socios británicos. De Jeremías se sabía que estaba refugiado en Brasil pero del joven líder no se tenía ninguna pista para hallarlo y a pesar de extender una red para poder atraparlo no se tenían certezass sobre su paradero. Era como si se lo hubiese tragado la tierra.
  
Tomás se dio cuenta de que todo lo que estaba ocurriendo no podría ser otra cosa que ensayos del Guarino del futuro intentando reparar al Trasladador del tiempo y la esfera plateada era una fiel prueba de ello. Eso logró tranquilizarlo y volverle a inyectar ánimo para seguir adelante. ¿Pero qué haría él para rescatarlo?-Se preguntó- Aún no lo sabía aunque decidió llamar a Pedro el sabio para comentarle de los sucedido. Éste seguramente le aclararía alguna de sus dudas.

Guarino volvía a su escondite luego de ir por provisiones. Vestía unos jeans gastados y una remera gris. Su pelo que era castaño se había convertido ahora en un rubio platinado y su recortada barba había desaparecido. Caminaba apuradamente cuando en una esquina se encontró con una patrulla quien le ordenó que se detuviera.


   Documentos por favor —le pidieron—
   Guarino sacó el falso y se los entregó
   ¿Dónde va Señor Riesco?
   A llevarle unos víveres a mi madre. Ella está postrada en su casa—mintió—
   ¿Sabía que después de las dieciocho horas no puede circular por las calles?
   Pues sí lo sé pero se imaginará que me he visto obligado a salir ya que ella no puede y…
   Siendo así lo acompañaremos. Suba al patrullero
   Oficial, no es necesario estoy a unas cuadras y…
   Suba le dije

Guarino no tuvo alternativa. Cargó las bolsas y subió al auto. No tenía opción alguna. Debería tratar de escapar o estaría perdido…
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