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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 13

Talamonti se unió a su ejército y marchó hacia la ciudad de Buenos Aires. Diez fragatas y seis cruceros aguardaban sus órdenes para zarpar rumbo a la Bahía de Samborombón límite entre el Río de la Plata y el océano Atlántico. Allí se esperaba que la Armada Británica se apostara y realizara el bloqueo. Mientras tanto Álvaro Suárez enterado de los movimientos del comandante realizo un misterioso llamado.

   Buenas noches señor—Se escuchó del otro lado de la línea
   General ¿Cómo va todo por allí? —preguntó el tirano—
   Muy bien, ya estamos preparados para dar la sorpresa
   ¿Con cuántos hombres cuenta Usted?
   Con un cuarenta por ciento del ejército, aviación y marina
   Perfecto, dejaremos que Talamonti crea que todos les responden y cuando efectuemos nuestra operaciones de distracción y quiera combatirnos se dará cuenta que parte de sus hombres le darán la espalda y eso será un golpe de gracia para Los leales.
   ¿Cuándo planea atacarlos?  
   En el amanecer de mañana, dejaré que llegue al puerto y se instale, yo lo llamaré para darle a Usted mis instrucciones
   A sus órdenes

Guarino le relató detalladamente su historia a Jeremías: Le contó que paralelamente había creado un nuevo trasladador del tiempo y que poco antes de fallecer su maestro le había revelado su secreto. Pedro el sabio le pidió una total reserva y discreción debido al riesgo que se podía correr en esos momentos si Hermer descubría semejante adelanto de la ciencia. Él le prometió que así sería y que solo cuando la paz reinara nuevamente en el país retomaría sus ensayos para poder perfeccionarlo. Es por eso que no se extrañó cuando el nuevo Líder lo convocó luego del fallecimiento de Pedro el sabio ya que éste le había anticipado que lo haría. Es así que el joven Guarino era el único que podría ayudar a Tomás en el pasado e intentar devolverlo al futuro. No había alternativas. Era él o nadie. 

El Joven Lider regresó a la casa de su difunto tío. Saludó al entrar a su prima y le pidió que le indicará cual era su habitación. Poco después se instaló allí, tomó un baño reparador y se recostó en la cómoda cama. Pero no pudo dormirse. Pensaba principalmente en Paula a quién extrañaba muchísimo pero también en lo estúpido que había sido al arriesgarse en esa misión caprichosa. Se levantó y fue a la cocina por un vaso de agua. De pronto sonó el teléfono. Era Pedro el sabio.

   Tomás —le dijo—Tienes que nir ya para aquí
   ¿Hay buenas noticias? —pregunto el Líder ilusionado—
   Me temo que no, pero necesito hacerte unas preguntas
   Iré de inmediato

Talamonti llegó finalmente a las costas del Río de la Plata. Era la medianoche del 3 de julio de 2047. Inmediatamente se reunió con los Jefes de las Fuerzas Armadas para interiorizarse de la situación. Lo que aún el comandante no sabía era que sería traicionado por ellos
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