Social Icons

Lo Último

EL LÍDER 2 CAPÍTULO 11

Álvaro arribó al país cruzando clandestinamente por la frontera entre Brasil y Argentina en Puerto Iguazú, poco después ascendió a un auto que lo esperaba y se dirigió a su guarida ubicada en una casa quinta ubicada cerca de la restaurada ciudad de Buenos Aires. Allí lo esperaban sus comandantes para recibir sus órdenes. Contaba ya con más de cinco mil hombres listos para iniciar una ofensiva y asi tratar de realizar una operación de distracción que permitiría que el ejército Leal descuidara un tanto la costa y de esta manera a la Armada británica se le facilitara la tarea de desembarco e invasión que se proponía para luego darle apoyo a los tiranos. 

Los servicios secretos ya enterados de estos planes informaron al comandante Talamonti quién reunió inmediatamente a su plana mayor para decidir los pasos a seguir.  Entre ellos también se encontraba el viejo Líder.

   Señores —Les dijo— La situación empeora minuto a minuto. Deberemos extremar todos nuestros esfuerzos para intentar evitar una invasión al territorio por parte de los británicos
   Eso sería lisa y llanamente una declaración de guerra de su parte —acotó Jeremías—
   Una confirmación si se produce diría yo —Expresó Talamonti—El solo hecho de haber decidido extender el área de exclusión hasta las costas del Río de la Plata es una provocación en ese sentido
   ¿Qué sabemos del tal Álvaro Suarez? —preguntó el viejo Líder—
   Nuestro Servicio secreto cree que puede estar ya en el territorio y ya cuenta en sus filas con gran cantidad de traidores que responden a sus órdenes —contestó Talamonti— evidentemente seguimos padeciendo a estas lacras
   ¿Pero en que fallamos para que esto suceda una y otra vez?
   Lamentablemente han aprovechado muy bien el hecho de que tuvimos que rearmarnos después de aquéllos episodios que sucedieron hace dos años y ellos han encontrado una brecha para volver a instalarse sin contar que además hay muchos también que en las sombras fueron tejiendo una red para comprar voluntades y armas. Y lo peor de todo es que han encontrado a un poderosísimo aliado.
   El primer ministro británico —se anticipó Blásquez—
   Así es—explicó Jeremías— Este siniestro personaje es ya muy criticado por su gobierno lleno de claroscuros  y ahora deberá en breve tiempo enfrentar en los comicios a un líder laborista que no está para nada de acuerdo con estas medidas que está tomando.
   ¿No podríamos contactarlo? — Preguntó Valentín Pardo
   Ya lo hemos hecho y prometió hacer todo lo posible para evitar esta guerra pero aún no obtuvo demasiadas adhesiones.
   El tema es que ya no hay tiempo —comento Talamonti— los tenemos encima y dispuestos a tomar el poder cueste lo que cueste
   ¿Qué haremos entonces? —Preguntó nuevamente Pardo
   Por ahora seguir con el plan trazado. Ya nuestros hombres están llegando a Buenos Aires Usted Pardo—Le indicó— tenga preparada a su milicia. Diéguez y la policía ya han reforzado la seguridad. Solo nos resta esperar a que se desarrollen los acontecimientos. Pero aparte de todo esto hay algo que me preocupa en demasía.

   A mi también —concordó Jeremías—
   ¿Qué —preguntó Blásquez—

    Tomás Andreoli. Nuestro Líder
Publicar un comentario