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EL LÍDER 2 CAPÍTULO 4

El científico preparó el trasladador del tiempo. Programó la fecha y el año (2012) y le indicó a Tomás que se sentara; Ya no se necesitaba aplicar la inyección para lograr el objetivo. Ahora con solo beber un liquido bastaba. 
El Líder despertó en la estación del tren en su pueblo y observó a su alrededor. El calor era insoportable a esa hora y no vio a nadie. Echó un vistazo a su reloj. Eran las tres de la tarde y recordó con nostalgia a esas clásicas siestas pueblerinas.Regresó por el mismo camino donde aquel día con su bolso a cuestas se fue para no regresar nunca aunque él en ese momento no lo sabía. Bajó por el sendero que llevaba a su casa y a pocos metros la divisó. Ésta se hallaba emplazada en la montaña pero no a demasiada altura. Se acercó lentamente tratando de que su madre no lo viera pero su perro lo reconoció de inmediato   ladrándole y saltándole a su alrededor. El trató de calmarlo acariciándolo y le habló casi en un susurro.
— Hola Keko. Cállate o despertarás a mamá
Apenas logró esconderse cuando la escuchó llamando a su mascota y salió para ver que sucedía. A esa hora le extrañaba que el perro no estuviera echado durmiendo. Tomás observaba la escena escondido detrás de un gran algarrobo y tuvo ganas de salir a darle un abrazo pero se contuvo. No podía presentársele por que se arriesgaría a que se produjera un shock tal que podría ocasionar como le advirtió el científico un desalineamiento Astral que haría peligrar no solo su regreso sino que también el correcto funcionamiento del tiempo presente, pasado y futuro desencadenando así consecuencias nefastas para el mundo. Finalmente su madre volvió a la casa y el pudo salir a descubierto. Sacó de la mochila que había llevado la carta y se dirigió a la parte trasera en donde se encontraba un pequeño lavadero. Abrió la puerta lentamente para no hacer ruido e ingresó. Colocó el sobre encima del lavarropas y salió sigilosamente para marcharse. pero Imprevistamente Keko comenzó a ladrar nuevamente y el trató de volver a esconderse pero su madre esta vez lo vio.
—¿Tomás eres tu?-le preguntó- ¿Volviste?
De pronto el cielo se puso negro. Relámpagos y truenos aparecieron de la nada y el suelo cimbró. Fueron unos segundos pero bastó para que el Líder se diera cuenta de que todo empezaba a complicarse.   
En ese mismo instante, un sismo de mediana escala se produjo en la zona donde estaba ubicado el edificio Tecnológico y científico. Guarino miró azorado a uno de sus colaboradores que hizo lo propio sin entender los dos que estaba sucediendo. 
Fueron al gran monitor del Trasladador del tiempo y se dieron cuenta de que la misión en la que estaba embarcado el Líder sufrió algún tipo de anomalía en el tiempo y que se encontraba en graves problemas. Guarino entonces soltó una frase cargada de preocupación.

—Lo hemos perdido
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